Más allá de las elecciones

En los últimos años de nuestra incipiente democracia la arena electoral se había estado fortaleciendo como el espacio donde de manera formal, abierta y con mayor claridad se libraba la lucha por el poder, esto mediante la disputa de cargos de elección popular entre los diferentes partidos políticos. Resulta interesante analizar que pese a no ser el único  ámbito donde tiene lugar esta competencia, ha sido el más visible y el que por consecuencia capta mayormente la atención de medios informativos, actores políticos y de la sociedad en general. Pese a ello, reflejando lo que sucedía en el escenario nacional, en Colima este esquema comenzó a cambiar en la medida que el partido dominante, el PRI, mostró deficiencias para incrementar su masa de votantes más allá de su nicho de electores o voto duro tradicional. Fue así como ante la incertidumbre de ganar elecciones por cuenta propia, desde hace algunos lustros obligó a los priistas a  establecer alianzas y coaliciones con otros partidos políticos afines. De esta manera, la atención de los políticos, y en consecuencia sus esfuerzos económicos y operativos han emigrado a otros terrenos.

Pactar alianzas y establecer acuerdos no solamente llevaron al PRI a ceder algunas posiciones políticas o en la estructura gubernamental, así como a otorgar privilegios, concesiones, permisos e incluso a autorizar presupuestos estratosféricos para que un partido político como el PT se hicieran cargo de tareas educativas. De manera paulatina y como una densa bruma que se adueña del panorama, de todo aquello lo que puede ser alcanzado por la vista, emergieron acuerdos políticos y económicos como prácticas cotidianas que poco a poco parecen ir desplazando a un segundo plano a los procesos electorales.

Para un gobernador como José Ignacio Peralta que es totalmente pragmático, desvinculado del partido que lo llevó al poder y que precisamente obtuvo la candidatura gracias a una concatenación de acuerdos tanto previos como posteriores a su designación como candidato por el Presidente Enrique Peña Nieto, esta tendencia encajó como anillo al dedo y ha sido perfeccionada al paso del tiempo. Así como de la nada Virgilio Mendoza Amezcua rechazó ser candidato del PAN a gobernador y descubrió que entre él y JIPS existía una gran amistad que lo inspiró a sumarse a su candidatura, el escenario político colimense también ha sido testigo de otros virajes, chaqueteos o traiciones, como usted quiera llamarles, que por ejemplo, llevaron a tres diputados locales del PAN a engrosar las filas del oficialismo al formar un bloque o bancada a la que han llamado “independiente”.

Para nadie es un secreto que desde la nominación de Ignacio Peralta como candidato a gobernador, su primo Pedro Peralta, destacado panista hasta ese momento, comprometió hacia él todo su respaldo. Esta decisión de Pedro fue la que rompió los equilibrios que hasta ese momento se mantenían al interior del PAN, pues además de él otros cuadros como la actual dirigente del PAN Julia Jiménez y los legisladores Crispín Guerra y Riult Rivera, también han sido señalados por los mismos panistas como instrumentos al servicio del mandatario estatal. Esta tendencia polémica de incrustar desde la oposición piezas políticas afines al oficialismo no termina ahí, pues ante el muro de contención que diversos panistas encabezados por Jorge Luis Preciado tendieron a Pedro Peralta y a su primo el gobernador, en los últimos días el partido político Movimiento Ciudadano ha sido el centro de las críticas en redes sociales por albergar a desertores del panismo que son afines al peraltismo, así como a cuadros vinculados al mandatario estatal. Indudablemente la cereza del pastel es el polémico Leoncio Morán Sánchez, quien en esos arranques que suele tener, ha tomado decisiones que son blanco de señalamientos de un presumible acuerdo entre el dueño local de Movimiento Ciudadano y el PRI.

Aunque se argumentó una razón de equidad de género, el hecho de que Leoncio Morán “se bajara” o “lo bajaran” de la candidatura al Senado, desató el sospechosismo en torno a sus ligas con el priista Fernando Moreno Peña, señalamientos que tienen su origen en la elección que hace varios años lo llevó a la alcaldía de Colima. Aunado a ello, el rompimiento a nivel estatal con la coalición “Por Colima al Frente”, la eventual nominación del mismo Locho como candidato a la alcaldía de Colima por segunda vez, así como dar cabida en Movimiento Ciudadano a candidatos vinculados a Pedro Peralta -Felipe Cruz Calvario-, o al gobernador Ignacio Peralta –Carlos Maldonado Orozco-, para muchos tiene un tufo de intervención oficial, de presuntos acuerdos que si bien nadie puede confirmar,  tampoco hay señales o razones que permitan rechazarlos.

El hábito peraltista de dar prioridad a la política que se hace fuera del PRI con la incorporación de cuadros y cooptación de voluntades, combinado con los arrebatos de Leoncio Morán, parecieran teñir de tricolor un movimiento opositor que presumía ser “ciudadano”. Las candidaturas que se registren, así como los discursos y estrategias de campaña permitirán confirmar o rechazar toda especulación.

Amarrando Navajas

+¿Soberbia o falta de oficio político en quienes toman las decisiones en el CEN del PRI? Es la pregunta que muchos se hacen ante el escándalo derivado de la nominación de Ximena Puente de la Mora, ex presidenta y consejera del IFAI, como candidata plurinominal al Senado de la República. Vaya forma de exponer y dejar en la total indefensión ante una avalancha de acusaciones de todo tipo a una mujer con capacidad y futuro político. ¿Será que no hay más cuadros femeninos o acaso su presencia como futura Senadora resultaba indispensable?

+Con lupa y toda la atención debe seguirse el proceso con el que se busca privatizar un área del predio que actualmente ocupa la XX Zona Militar. Es una pena que la voracidad del gobierno del estado por hacer negocio con el patrimonio de los colimenses involucre a una institución tan respetada como el Ejército Mexicano.

+Siguen las presiones del gobernador Ignacio Peralta y sus emisarios ante la dirigencia nacional del Partido Nueva Alianza para sacar de la jugada a Roberto Chapula de la Mora.

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