¿Del mandato ciudadano a la seducción política?

Rumores, información y análisis de todo se dice de los diputados electos del Congreso del Estado, particularmente de quienes obtuvieron los escaños como parte de la coalición “Juntos Haremos Historia”, bloque opositor que sin menoscabo de la experiencia, capacidades y capital político de sus integrantes, es importante tener presente que su llegada al recinto legislativo se debe en gran parte al empuje electoral recibido de Andrés Manuel López Obrador. Ganar 15 distritos de 16 posibles no es un asunto menor, es sin duda alguna, un indicador contundente del malestar social que agobia a los colimenses, estado de ánimo traducido en enfado, coraje, resentimiento, desencanto o decepción, como usted quiera llamarle, que por segunda vez consecutiva otorgó la mayoría legislativa en el estado a partidos políticos distintos al del gobernador en turno.

En ese sentido, la dimensión del triunfo obtenido por los partidos Morena, Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social, indica que la magnitud de su victoria es proporcional a la desaprobación que la ciudadanía aplicó al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, pero también, al gobernador José Ignacio Peralta, quien pese a la debacle política se resiste a admitir su responsabilidad en esta catástrofe electoral en la que sumergió a su partido y aliados políticos. El mandatario colimense, fiel a su costumbre de intentar salvarse él y después él, optó por sacar del closet su disfraz de “demócrata”. Con ello emprendió un juego de seducción mediático y político dirigido a encantar a los legisladores electos por la coalición “Juntos Haremos Historia”. Una vez que se decidió el cambio de estrategia, la guerra sucia y la intervención descarada para inclinar la balanza a favor de sus candidatos cercanos en la pasada campaña, dieron paso a las entrevistas, los reflectores y las invitaciones al diálogo del “gobernador amigo”.

Los diputados electos no deben soslayar que el gobernador está herido de muerte, de muerte política, que la magnitud de la catástrofe electoral que cayó sobre él cual balde de agua fría, le exige hacer uso de los peores y más mezquinos recursos que existen en el ambiente en que se desenvuelve, y que no dudará en hacer cualquier cosa o aliarse con quien tenga que hacerlo, para socavar la independencia del Poder Legislativo y diezmar con los aliados que tiene en los distintos partidos, la unidad que se supone existe al interior de los grupos parlamentarios que en su momento integraron la coalición “Juntos Haremos Historia”. Deberían saber los legisladores que en Ignacio Peralta no tienen ni tendrán un gobernante afable y demócrata, sino a un político del que los mismos priistas se quejan por sus desplantes de soberbia, falta de tacto, doble cara e ingratitud. Seguramente los diputados electos tienen presente que en el pasado proceso electoral, Ignacio Peralta fue un enemigo de su causa y el principal generador a nivel local de la ingobernabilidad y descontento social que los llevó al cargo que asumirán el próximo 1 de octubre.

Se entiende que en fechas recientes, con el afán de generar confianza y mandar señales de colaboración a la sociedad, algunos diputados fueron presa de su buena fe, ingenuidad, falta de colmillo político y hasta la ausencia de una asesoría en materia de comunicación política. Sin embargo, más allá de este escenario, o del diálogo anticipado que desde Casa de Gobierno se intenta establecer de manera desesperada y sin razón de ser, es importante analizar, en el marco de la percepción social, cuál podría ser la postura de los próximos legisladores locales. Dejando la polémica generada por la asignación de diputados plurinominales, a la que vale la pena dedicar un análisis detallado, es necesario perfilar los temas de la agenda que los recién electos deben desahogar previo a cualquier reunión o encuentro con el titular del Poder Ejecutivo.

Sin duda el diálogo y los acuerdos internos deben anteceder a cualquier otro asunto, esto es, los legisladores electos primero deben ocuparse de, por un lado, llevar a cabo un programa de capacitación, diseño de agenda legislativa y sobre todo, definir quienes serán los coordinadores de los respectivos grupos parlamentarios, para posteriormente, negociar, que puede ser con el apoyo de sus dirigencias partidistas, la integración de la Comisión de Gobierno Interno y demás comisiones legislativas. Es imperativo que en las negociaciones cada grupo parlamentario, que tienen dodo el derecho de hacer prevalecer su peso electoral y político, no pierda de vista que la ciudadanía confirió su voto a los hoy diputados electos por razones de gran peso, porque exige la prevalencia de un Poder Legislativo independiente del Ejecutivo, pero también como un rechazo a las formas de tomar decisiones y hacer política que se han estado practicando, sobre todo en la actual legislatura. En ese sentido, si aún no se han establecido acuerdos internos, cualquier intento por imponer decisiones o aceptar a un acercamiento que implique dialogar anticipadamente o pactar con el gobernador, equivaldrían a traicionar el respaldo ciudadano que recibieron el pasado 1 de julio.

Una vez tomadas esas decisiones, los futuros diputados deberán sostener con el mandatario estatal un diálogo permanente, institucional, que sea garantía de la división de poderes, un diálogo generado en un marco de respeto a la persona e investidura del gobernador, pero también desprendido del revanchismo y desplantes de soberbia que con frecuencia suelen adueñarse de los políticos. En ese sentido, es deseable que los legisladores brinden un trato de respeto y hasta cordial al gobernador. Responsabilidad es lo que se pide y lo que se espera de los futuros diputados, particularmente de quienes llegan como parte de esa gran expectativa, de esa ola esperanzadora que a nivel nacional encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Y sí, una vez que asuman el cargo, su agenda deberá incluir no solo una, sino muchas reuniones con el gobernador, en las que le pidan avances de sus compromisos, donde le soliciten explique con detalle, por ejemplo, el desabasto de medicamentos, los altos índices de violencia, feminicidios y de robos en la entidad, la información relativa a los costos del vehículo blindado –que al parecer es arrendado- en el que se transporta, que explique dónde está el dinero de la venta del avión de gobierno del estado, la privatización del Parque Regional Griselda Álvarez, el alto costo de la remodelación de la Calzada Galván, la compra del predio donde se está construyendo la XX Zona Militar, los detalles de la adquisición del predio de La Campana, cuántos días de la semana pasa en Colima, y muchos temas más. Algo que deben tener presente los futuros diputados es que ese gobernador demócrata que les tiende la mano, es el mismo que siempre ha dispuesto de todo el poder y los recursos del gobierno para aplastar a sus adversarios y que pese al fracaso electoral del 2018, no dudaría en lo más mínimo en intentarlo de nuevo para mermar la fuerza del lopezobradorismo en Colima.

Amarrando Navajas

+Todos contra Rogelio. Lejos de desvanecerse entre los temas de la coyuntura política, han crecido la serie de acusaciones sobre la presunta traición hacia el PRI por parte de Rogelio Rueda y otros priistas, particularmente por supuestamente operar con ciertas estructuras a favor de candidatos de la coalición “Juntos Haremos Historia”, en concreto de Griselda Martínez e Indira Vizcaíno en el municipio de Manzanillo. El intento es creativo pero muy malo y falto de credibilidad, pues la imagen que se trata de construir de Rogelio Rueda como “el gran traidor”, no corresponde a la realidad. Deben recordar que el margen de acción que Rueda Sánchez ha tenido como dirigente ha sido exageradamente acotado. Los creadores de la historia no tomaron en cuenta la nula credibilidad, capacidad de negociación y control que actualmente tiene Rueda Sánchez sobre las estructuras y recursos económicos del PRI. Independientemente de las afinidades y pactos que Rueda haya establecido o no, la versión alentada por políticos afines a Ignacio Peralta, cada vez se parece más a un distractor creado para traspasar culpas de la catástrofe del 1 de julio, y limpiar la imagen de los principales responsables y operadores del triunfo que nunca llegó, esto es Ignacio Peralta y Virgilio Mendoza. De paso el argumento parece que termina por allanar el camino de Lizet Rodríguez Soriano hacia la coordinación del grupo parlamentario del PRI. En todo caso, si hubo algún traidor este fue el mismo José Ignacio Peralta Sánchez, pues si el todavía presidente del PRI no está en condiciones de dar un paso por cuenta propia, menos aún de cambiar el resultado de una elección como la de Manzanillo.

+Universidad. La pretensión de reformar Ley Orgánica de la Universidad de Colima por parte de los futuros legisladores locales, debe ser precedida por un análisis jurídico y político de sus implicaciones, pero también por una serie de encuentros y reuniones de trabajo donde los diputados escuchen la opinión de los representantes del rector. Se debe entender que más allá de una posible reforma a la legislación, hay temas que difícilmente pasarán la aduana del lopezobradorismo sin una revisión de fondo: el tema contable, los altos sueldos y jubilaciones, así como el relacionado con el control político. Por cuestiones de espacio y la importancia del tema lo retomaré más adelante.

*El autor es licenciado en ciencias políticas y consultor político.

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