LA CAPILLA DEL ROSARIO: LA JOYA DE LA CORONA OAXAQUEÑA

Hace algunas semanas se estuvo hablando de la Capilla del Rosario en Puebla con motivo de la controvertida boda de nuestro paisano César Yáñez Centeno y Cabrera que tuvo lugar en esa preciosa Capilla, que es una de las joyas de la arquitectura barroca poblana. Recordemos que la ciudad de Puebla es conocida como el Relicario de América. El que junta estas letras piensa, sin embargo, que la Capilla del Rosario oaxaqueña resulta superior y que no sólo es una joya de la arquitectura barroca oaxaqueña, sino que representa la joya de la corona oaxaqueña. Para muchos, resulta ser el mejor ejemplo de la arquitectura colonial en nuestro País; y vaya que tenemos muchas joyas de ese período. Solo observar algunas fotografías de esta Capilla oaxaqueña, permitirán corroborar lo dicho.

Esta capilla es un anexo del monumental templo de Santo Domingo de Guzmán que fue el más importante centro de evangelización de Oaxaca y se ubica en el corazón de la capital de ese Estado, en la calle Macedonio Alcalá (calle que posee también un nombre emblemático para los oaxaqueños). La construcción del templo fue iniciada en 1555 por los monjes dominicos que se habían trasladado a la vieja Antequera, y se concluyó hasta bien entrado el siglo XVIII.

La Capilla del Rosario, por su parte, se construyó entre 1724 y 1731. Santo Domingo es un templo muy querido por los oaxaqueños porque conserva además un conjunto de importantes obras de arte que resultan representativos de los tres siglos de la Colonia en esa Ciudad. La fachada del Templo es una de las postales más conocidas de Oaxaca y la ornamentación interior es muy rica, sobre todo, la de la Capilla del Rosario, que está tapizada de oro (diluido en todas sus tonalidades) y constituye una obra maestra del churriguresco mexicano que combina algunos elementos mestizos que le otorgan un encanto único, difícil de imaginarla en una ubicación diferente a Oaxaca. Se trata entonces de una Capilla que es al mismo tiempo una obra de arte universal, pero por sus elementos, muy local, muy oaxaqueña y hace parte del Conjunto monumental del Centro (histórico, dirían los sangrones) de Oaxaca, mismo que en 1993 fuera declarado por la UNESCO, como patrimonio cultural de la humanidad. El 30 de marzo de 1933 se había declarado Monumento Histórico.

Se inició una importante reconstrucción en 1901 y después, entre 1956 y 1959 se realizaron importantes obras de restauración tanto en el Templo en general, como particularmente en la Capilla, mismas que incluyeron la reconstrucción de los retablos principales que se habían perdido durante el siglo XIX. Su decoración está llena de simbolismos y algunos expertos consideran que representa el estilo barroco mexicano más puro. Como bien sabemos, esa advocación de la Virgen tiene particular importancia para la orden religiosa de los dominicos, pues se supone que Santo Domingo de Guzmán, fundador de la misma, recibió el Rosario de la propia Virgen y fue el iniciador de la devoción a la misma, y quien dio inicio al rito del rezo del Rosario. La tradición dice que esa devoción inició durante un sueño del Santo, cuando realizaba alguno de sus viajes, en Langueduc (Dinamarca).

Enseñar a los indios el rezo del Rosario en la Capilla, fue precisamente la idea de Fray Juan de Cuenca cuando impulsó la construcción de la Capilla poblana, y eso también fue lo que motivó la edificación de la oaxaqueña. En sus muros se representan los misterios del Rosario y los personajes que se relacionan con la Virgen y con Jesucristo; en el techo se ubican temas teológicos relacionados con los dones y las virtudes, y en el tabernáculo, la Virgen del Rosario. El Retablo original se encuentra perdido, y el actual fue mandado a hacer por Fray Antonio de Torres en 1725 y en su pradela se inscribe la leyenda Ave María Gratia Plena, que es la frase con la cual, el Arcángel se presenta ante María. En el Camarín de la Virgen se ubica una hornacina que da origen a un pabellón adornado con rosas policromadas que protegen las imágenes de la Virgen y del Niño Jesús mostrando el Rosario a Santo Domingo de Guzmán. En un entablamiento, se ilustra el sueño, donde la Virgen entrega el Rosario al Santo y a Santa Catalina de Siena. A sus lados se ubican medallones ovalados con las imágenes de San Joaquín y Santa Ana (que eran los padres de la Virgen).

Tan solo la visita a la Capilla, vale el viaje de Comala o de Colima a Oaxaca. Ojalá, todos los amigos de esta columna, que no la conocen, pudieran un día visitarla y disfrutar además de otros muchos templos y monumentos de esa bellísima Ciudad y por supuesto, de la gastronomía oaxaqueña. Algunos de los amigos del juntador de estas letras, saben las razones (muy personales) por las que ésta columna se publica hoy.

Mientras, en Comala, tendremos hoy la Cabalgata Nocturna. Ya nos estamos encomendando a la Virgen del Rosario (y a San Andrés, que se festeja hoy) para que nos protejan (y nos permitan dormir).

Es todo. Nos encontraremos pronto. Tengan feliz semana.

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