MIRANDO AL CIELO

Ya está entrado julio y las cosas siguen muy mal en  cuanto a lluvias se refiere, el año anterior, que fue también problemático, inicio muy bien, con lluvias intensas durante el mes de junio, lo que permitió que la gran mayoría de plantaciones temporaleros se establecieran ese mes; el problema fue que luego en julio, prácticamente no cayó una sola gota, lo que provocó de entrada la perdida de muchas siembras y las afectaciones parciales de las demás. Hoy nada llovió en junio, pero ya casi trascurre el primer tercio de julio y lo que ha llovido es absolutamente insuficiente. Algunas siembras ya se establecieron pero vienen pasando por las de Caín y; la mayoría aún no se establecen, esperando, porque la esperanza es lo último que muere, que las cosas se compongan  para reducir la zozobra a que somos sometidos todos quienes nos arriesgamos con cultivos temporaleros, siempre esperando “que este sea un mejor año”.

Entretanto, buscamos explicaciones en el cielo, que por estos tiempos es más observado que un enfermo en fase terminal. Pronto concluimos que los responsables de las bajas precipitaciones son otros, particularmente, quienes se atreven a realizar prácticas que alteran el ciclo hidrológico de las lluvias, usando cohetones antigranizo o avionetas que incursionan en los frentes de tormenta, presumiendo que liberan algunas sustancias capaces de disolver y alejar a las nubes del sitio donde era inminente que llovería. Ninguna duda tengo de que esas prácticas se realicen, aunque resulta muy difícil probarlo, sobre todo porque en los últimos tiempos pareciera que se ha vuelto deporte hablar sobre el tema y muchas personas especulan cuando oyen un cohete dispersor de pájaros o el que lanzan los católicos pidiéndole a San Isidro que llueva.

Yo creo que todos debiéramos hacernos cargo de este asunto e iniciar por reconocer y concluir que las alteraciones climáticas que venimos padeciendo son culpa de todos, que nadie está en condiciones de “lanzar la primera piedra”; o es que alguien me va a decir que jamás ha contaminado mal tirando una basura o un plástico. Miren, me comentaba una investigadora universitaria que en  2018 el estado donde  en proporción a su tamaño se destruyeron más bosques fue el nuestro, Colima. Cada vez vemos más peladeros por todas partes; ¿Cuándo entenderemos que las lluvias tienen que ver mucho con la vegetación?; ¿ cuándo entenderemos que la existencia de muchos árboles hace más benigno el clima?.

A partir del próximo año arranca en Colima el programa llamado “sembrando vida”, mismo que en mi opinión será el más importante del gobierno de la república. Es una hermosura de programa que para el caso de Colima plantea establecer plantaciones  forestales y frutales en 50 mil hectáreas, esto es, si consideramos que por hectárea, dependiendo de la especie, se plantan entre 400 y 1000 árboles, estaríamos hablando aproximadamnte de 35 millones. El programa es muy bondadoso pues contempla la dotación de plantas de calidad a fondo perdido; pero no solo eso, también apoya con recursos para el establecimiento y mantenimiento de la plantación; esto sí que es sembrar vida. Ojalá los colimenses estemos a la altura que pide el presidente López Obrador; estar a la altura significa que durante los próximos 5 años sembremos un promedio de 10 000 hectáreas por año; si cumplimos esta meta no ocuparemos vivir mucho para probar que otro Colima es posible, que nos podremos sentir orgullosos de heredarlo a las próximas generaciones. ¡Ojalá!.

APARTE:

1.- No sea mentiroso profesor Manuel Godina; el 03 de este mes en relación al informe de AMLO usted textualmente público; “en materia de gasolina AMLO aseguro que se han mantenido los precios, cuando contrariamente se han elevado hasta 20%”. Eso dice; pruébelo o rectifique. Y si no hace ni una ni otra cosa pos ni modo, sería una pena.

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