DEL OLVIDO AL NO ME ACUERDO

Tras la publicación de la entrevista de Jesús Esquivel con Roberta Jacobson (https://www.proceso.com.mx/628400/conociamos-las-andanzas-de-garcia-luna-pero-debiamos-trabajar-con-el-roberta-jacobson), muchos de quienes participan en la conversación periodística coincidieron en dudar de las afirmaciones que hizo Felipe Calderón en Twitter. El expresidente negó haber conocido los vínculos con el narcotráfico de quien fuera su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

Poco después del arresto del ex funcionario en diciembre del año pasado, Calderón Hinojosa ya se había dicho sorprendido por la noticia. Aseguró no tener información de los asuntos turbios que,ahora,hasta Jacobson reconoce haber escuchado durante el tiempo en que fue embajadora de Estados Unidos en México.

No obstante, en una carta reciente –dice la periodista Dolia Estévez, autora de El Embajador (2013), un libro de entrevistas a nueve representantes de Estados Unidos en nuestro país– Calderón reconoció que sí oyó rumores pero los desestimó porque no estaban corroborados.

En una charla con Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela, en el espacio de Los Periodistas del lunes 4 de mayo de 2020 en La Octava (https://www.youtube.com/watch?v=1vy8thsAqyY), Estévez enfatizó que Calderón no puede negar los cargos contra García Luna porque hay un expediente muy completo al que se le está dando seguimiento en Estados Unidos.

Incluye pruebas y testimonios como el de Iván Reyes Árzate, quien fue mando de la Policía Federal en el segundo sexenio panista y podría aportar amplia información en el juicio de García Luna, si llegara a iniciarse.

ME LO DIJO WIKILEAKS

La pregunta que todo mundo se hace es: ¿por qué Calderón nunca hizo nada respecto a su colaborador?

Puede ser que haya estado coludido en esas mismas imputaciones que le hacen a García Luna o puede ser que Genaro lo chantajeara con base en grabaciones que tenía de Calderón, como afirman fuentes que trabajaron con el funcionario, explica Estévez.

No olvidemos que tras la separación del bando de los Beltrán Leyva y el del Mayo Zambada al interior del cártel de Sinaloa, esa misma escisión se extendió a la Policía Federal. Hubo enfrentamientos entre los mandos de la PF que alcanzaron al gabinete.

En lo que concierne a la relación bilateral, apunta Dolia Estévez, se trata de una relación de poder dominante y poder dominado. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos montó un aparato de inteligencia para espiar a México. Incluso se ha documentado que presidentes de la república fueron activos de la CIA. Los norteamericanos conocen bien lo que pasa en México y cómo se comportan sus mandatarios. “Saben más ellos de nuestros gobernantes que los gobernados”, y la Embajada es el centro de ese espionaje.

Con las filtraciones de Wikileaks obtuvimos un botón de muestra de la información tan abundante y minuciosa que manejan los agentes diplomáticos. En esos cables se ve cómo recolectan información interceptando líneas telefónicas.

Es difícil pensar que no haya un expediente de Felipe Calderón, cuando lo hubo de Salinas de Gortari. “Tuve oportunidad de ver” el legajo de información sobre las debilidades y fortalezas, los defectos y virtudes del sujeto.

Las agencias de inteligencia norteamericanas escriben “un vivo retrato” de todo jefe de Estado. Y saben en qué estaba metido Calderón, porque lo empezaron a estudiar desde que comenzó la competencia electoral. No es del todo cierto que Estados Unidos busca la justicia por sí misma, sino que la usa para presionar políticamente, señala Dolia Estévez.

CAMINA SOBRE HIELO DELGADO

“No sé si vayan a encauzar judicialmente a Felipe Calderón, si tengan ese tipo de pruebas y si les convenga en este momento”, apunta la periodista establecida en Washington. Es más fácil un uso político que uno judicial del expediente.

Desde los años cincuenta los presidentes mexicanos han hecho concesiones a Estados Unidos porque los amenazan con publicar las listas de funcionarios corruptos. “Estamos en sus manos y depende de ellos si buscan información procesable contra Calderón, como lo hicieron finalmente con García Luna”.

No lo hicieron durante los seis años que vivió Genaro en Miami –añade Estévez– porque García Luna seguía muy conectado con las agencias. Hasta la fecha lo siguen defendiendo exagentes del FBI, entre otros el agregado del Buró en la embajada de EEUU en México, Raúl Roldán, que fue socio de García Luna en la firma GLAC Consulting, junto a José Rodríguez, jefe de Estación de la CIA en México durante el sexenio de Calderón.

“García Luna se vino a meter a la boca del lobo, creyendo que no lo iban a atrapar”. Pero cambió su suerte cuando en el juicio del Chapo se evidenció que sí estaba coludido con los  narcos. En ese momento sus antiguos amigos le quitaron el apoyo. “Ya veremos si lo mismo ocurre con Felipe Calderón”.

Estévez critica que el gobierno mexicano esté esperando que Estados Unidos le haga el favor de enjuiciar a los corruptos. Los presuntos delitos que se le imputan a García Luna se cometieron en México. Si EEUU lo acusa es por haber recibido sobornos del Chapo, quien estaba introduciendo cocaína a aquel país.

Sin embargo, para perseguir a otros presuntos narcopolíticos de México la justicia estadounidense tiene que tener algo sólido que vincule a cada individuo con la ley norteamericana. “Un recurso común es congelar las cuentas bancarias en Estados Unidos, tras determinar si es dinero mal habido”.

En resumen, no sabemos si existen esas cuentas o si tengan grabaciones contra Calderón que puedan salir del caso de García Luna, pero es evidente que Felipe Calderón está caminando sobre un lago congelado y no sabemos cuándo se va a quebrar el hielo que pisa, remató Dolia Estévez.

AL AMPARO DEL PODER

Julio Hernández López ‘Astillero’ organizó una mesa de periodistas (https://www.youtube.com/watch?v=g61CC6rxM-o) el 5 de mayo de 2020, para tratar ese y otros temas con el vlogueroRubén Luengas, el reportero de Proceso, Arturo Rodríguez, y Rubén Martín, conductor del programa Cosa Pública 2.0 en Radio Universidad de Guadalajara, además de ser columnista de El Informador y Sin Embargo.

Martín considera que la entrevista de Esquivel con Jacobson confirma que el negocio de las drogas no puede operar sin la protección del poder político. Gran parte de los 50 mil millones de dólares que genera anualmente el narcotráfico, se invierte en enriquecer a funcionarios.En las aportaciones a campañas electorales yel pago de protección a las fuerzas de seguridad, es evidente la existencia de un Narcoestado.

Para Arturo Rodríguez, la sola historia de la confrontación entre las fuerzas del orden y el narcotráfico denota una complicidad. La entrevista a Jacobson se viene a sumar a los muchos señalamientos que se le han hecho a García Luna y al gobierno de Calderón. Ahora es el momento de materializar acusaciones que por tanto tiempo se encubrieron.

Rubén Luengas insiste en lo inverosímil que resulta que Calderón no haya estado al tanto de lo que hacía su mano derecha en seguridad nacional. Y retoma lo dicho por Rafael Barajas ‘El Fisgón’ en ese mismo programa, en el sentido que, nada más por esta complicidad, Felipe Calderón no tiene autoridad moral para “estar de metiche todo el tiempo ni de participar, según él, de manera crítica en el escenario político actual”.

“Tiene mucha cola que le pisen, comenzando por la manera fraudulenta en que se hizo de la Presidencia” y de la forma criminal en que emprendió una guerra contra las drogas para legitimarse en el cargo, sentencia Luengas.

Ojalá que, siguiendo el tono de sus declaraciones a Proceso, Jacobson también hablara del lavado de dinero de los capos de la droga en los bancos estadounidenses, porque su narrativa nos vuelve a colocar entre los malos, reservando el papel de buenos y puros a los norteamericanos.

Luengas comparte con Anabel Hernández la tesis de que el Chapo Guzmán es un peón en el ajedrez del narcotráfico. Y así como ella insiste en que el verdadero líder del cartel de Sinaloa es y siempre ha sido el Mayo, García Luna no pasa de alfil. Quienes mueven las piezas de este negocio internacional forman parte de la clase política “de allá y acá”.

MÉXICO (NO ES) LIBRE

El escándalo por las vinculaciones de García Luna acabarán tocando la viabilidad electoral del partido México Libre que impulsa Felipe Calderón, sostiene Rubén Martín.

Pero, sobre todo, viene a comprobar que la guerra contra las drogas fue un fracaso y lo único que hizo fue potenciar a la delincuencia organizada, no sólo en el trasiego de drogas sino en otros negocios criminales como es el tráfico de personas.

Arturo Rodríguez pide ir al fondo del problema, no sólo al señalamiento de las personalidades. Hemos visto por años esta narrativa orientada a configurar enemigos en las sombras, pero esa complicidad entre el Estado y los grupos delictivos también ha venido despoblando a comunidades afectadas por esos y otros negocios ilícitos asociados al narcotráfico. El despoblamiento ayudó a florecer negocios energéticos y mineros, aparentemente legales pero enmarcados en la violencia.

Luengas coincide en que este escándalo consolida el desprestigio de un movimiento político como el que encabeza México Libre, el partido político de Calderón.

Y vinculando la conducta del gobierno calderonista con el fraude electoral de 2006, el conductor del canal de YouTube ‘Entre Noticias’ recuerda cuando el entonces embajador John Dimitri Negroponte sostuvo que no había elección mas importante para Estados Unidos que la de México:

Los comicios se dan tras la firma de la ASPAN (Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte) que acordó Vicente Fox en marzo de 2005 en Waco, Texas.

El acuerdo implicaba en materia de seguridad la lucha contra el narcotráfico, e incorporar a las fuerzas mexicanas a la defensa de la entidad norteamericana (México-Estados Unidos-Canadá). Cuando Calderón es presidente electo, le imponen la Iniciativa Mérida que era una copia del Plan Colombia.

De los estragos de esa iniciativa son corresponsables en Washington. “La guerra contra los carteles nos la impusieron”, concluye Rubén Luengas.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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