PERALTA SE LUCIÓ ANTE EL PRESIDENTE… PERO COMO IGNORANTE Y MALEDUCADO

Durante la gira presidencial que concluyó en nuestra entidad, esperábamos con morbo el surgimiento de una especie de Juncal Solano que exhibiera a Peralta como ella lo hizo con Alfaro. No surgió y tampoco fue necesario, pues el gobernador, sin que nadie lo obligara, se exhibió sólo, mientras el Presidente, prudente como siempre y sin despeinarse, martilló el último clavo en el ataúd. Seguramente algunos no se dieron cuenta de lo que sucedía, pero pasó a la vista de todos. 

Sinhué y Alfaro, tuvieron que sudar, dudar y taetamudear para desdecirse primero y para contestar a sus críticos, después. Peralta la tuvo más cómoda y… ni así pudo librarse de la vergüenza ni de la burla de los colimenses y de los mexicanos y lo hizo en la Mañanera, transmisión seguida por algunos millones de mexicanos. Por favor, que alguien le haga el favor de explicarle. 

Antes de hablar, ya había mostrado su falta de modales y su desconsideración. Para poder hablar, se retiró el bozal que lucía para la ocasión y que normalmente nunca usa, y lo colocó sobre el atril. ¿Pretendía contagiar con sus virus, al Presidente? Qué mala educación. ¿Así se comporta la alta aristocracia colimense? Qué vergüenza. Si tiene esas descortesía a con el Presidente, cómo y cuántas tendrá con el pueblo. 

Su discurso, hay que reconocerlo, está bien escrito (hasta con elegancia y sobriedad), dejaba claro el indudable oficio de Rubén Pérez Anguiano para ello, al Secretario se le da bien eso de juntar letras. Peralta creyó que lo escrito, le permitía lucir sus conocimientos históricos y mostrarse como juarista y liberal (y hasta como masón), pero contenía un error garrafal y todo se vino abajo. 

Es cierto Juárez estuvo en Colima, casi recién elevado al estatus de estado de la Federación. Lo hizo en 1858 y de allí fue a Manzanillo y antes, estuvo en Cuyutlán, donde conoció el mar como bellamente lo narró Guillermo Prieto. Dijo Peralta, este es el puerto por el que cruzó el presidente Benito Juárez en su liderazgo itinerante asumiendo la identidad de la República frente a las fuerzas invasoras del País, pero Juárez vino a Colima, cuando defendía la integridad y la vigencia de la Constitución de 1857 de los embates de los conservadores, en la Guerra de Reforma. Juárez no vino a Colima durante la lucha contra el Segundo Imperio que sucedió unos años más tarde. Entonces, fue al Norte. Un auténtico juarista no tiene esas confusiones y en el caso que nos ocupa, este escribidor no tiene más que diferir de las muchas voces de políticos y textoservidores que se han deshecho en alabanzas al discurso del gobernador. Y no es cuestión de puntos de vista, sino simplemente conocimiento de la historia, de nuestra historia. Aquí no vale la máxima reyes-herolista, de que la forma es fondo y las apariencias, realidad. La única realidad es la ignorancia del gobernador. 

Yo no soy historiador, ni el mayor conocedor de la historia pero coincido con el Presidente en que la Historia es una de nuestras más grandes maestras y lo es tanto, que resulta capaz de desnudar a los ignorantes que tratan de impresionarnos al presumirnos conocimientos de los que carecen. Si juarista fuera el gobernador o lo hubieran sido sus antecesores, la histórica casona de la calle 5 de mayo que habitó el Benemérito cuando estuvo en nuestra tierra, y que se ubica frente a la Casa de la 4T, ya la hubieran comprado, rescatado y convertido en un museo de la lucha librada por Juárez en defensa de nuestra Constitución. Da pena ver el lamentable estado en que se encuentra. Y seguro, esa hubiera sido mejor inversión que la de los terrenos de La Campana. 

La falta de coincidencia de Peralta con el Benemérito es notable. Simplemente el hecho de que entre sus colaboradores, operadores políticos y amigos haya más de un Caballero de Colón confesó y orgulloso de serlo, echa por tierra su juarismo. Por supuesto todos podemos identificarnos con las ideas que elijamos profesar y podemos confesarlas libremente sin ser criticados por ello. La crítica que hago no es por intolerancia, es por falta de congruencia, y eso no se vale y sí se critica abiertamente. 

Y su cita a José María Luis Mora también, totalmente fuera de lugar. Ilustra su ignorancia supina de nuestro pasado. Su confusión con Juárez no era casualidad. Y sólo añadiré que su confusión de tiempos en ambos casos, habla de que estudió sólo la víspera del examen y se confundió, se enredó; o bien, como me dijo un muy buen amigo, compró las estampitas equivocadas. En las mejores universidades del neoliberalismo no se imparte cátedra de historia y menos, de historia de México. ¡Qué pena! 

Pero el gran mensaje del viaje y de la mañanera es el ingreso de la Secretaría de Marina a la Administración Portuaria para tener el control de la aduana. Ese es el golpe maestro del Gobierno Federal a la administración estatal. Por eso, Andrés Manuel simplemente escuchó a Peralta y lo hizo sin emoción. Su carta estaba oculta todavía. No dejan de tener su cuota de insolencia los dichos del gobernador, pero a pesar de ello, fue el gran perdedor de la gira. No sudó ni tartamudeó como sus compañeros anti-amlo visitados antes durante la gira, pero le fue peor que a los otros. Quizás se dio cuenta de lo que sucedió hasta después, cuando se lo explicaron. 

La 4T, en Colima, va. De eso no cabe duda y el golpe de Manzanillo es una muestra de lo dicho. Peralta se curaba en salud de un posible linchamiento mediático, como sucedió durante las giras anteriores con el linchamiento popular. Encendió cirios desde hace tiempo para que no hubiera gente del pueblo en la siguiente gira presidencial y Dios le hizo caso. 

Durante las giras de López Obrador a la entidad, mal le ha ido a Peralta, con una, coincidió el affaire de Las Palmas que no se nos olvida y no se logró acallar con la renuncia de Angulo. Supongo que debe haber encendido ya sus veladoras pero ahora, para suplicar que no vuelva López Obrador a Colima durante su período. Muchos más, las encendemos para que vuelva pronto. Hay muchas razones para que sea bienvenido y además, siempre porque nos trae buenas noticias. 

Peralta no pudo clavar el tercer clavo en su cruz, porque ya no podía disponer de otra mano. Fueron sus propios colaboradores quienes se encargaron de hacerlo. Ni modo de ayudarle, aunque quisiéramos, no se deja. 

Es todo. Nos encontraremos pronto. Tengan feliz semana. 

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