DEFINIR ES DEFINIRSE. EL FEDERALISMO DE PERALTA

Tomo prestado de Soren Kierkegaard, filósofo y teólogo danés, considerado padre del Existencialismo, el título de esta columna. Peralta no se definió como juarista el pasado viernes ante el Presidente de la República, sólo quiso pasar por tal y como ya vimos, se enredó con los tiempos y se precipitó al vacío cual niño héroe después de enredarse con la bandera. En cambio, sí se definió como federalista ¡y también se enredó con los tiempos y también cayó! Me temo que el gobernador es más ignorante de lo que creía el juntador de estas letras. 

Cuando alguien se define, como lo que sea, se asume, por honestidad y congruencia, que ha dedicado muchas horas a estudiar, meditar y discutir sobre un tema o disciplina. No es correcto que alguien se defina como lo que sea, si se trata de algo que ignora. Peralta se definió federalista frente al Presidente que no es un ignorante del tema y al mismo tiempo, ante cámaras televisivas que llevaban su imagen y su voz a millones de televidentes. Ignora que en Colima hay verdaderos federalistas como los integrantes de la Unión Ciudadana de Estudios sobre el Federalismo, A. C., que por supuesto, no le otorgamos una patente como federalista, pues está reprobado en esa materia. 

Hago memoria: El Federalismo arrancó en México desde la creación misma de la República. Una vez lograda la independencia y consumada la aventura del Primer Imperio, fuimos República. No fue una decisión sencilla la que tuvo que adoptar nuestro primer Constituyente. México no se concebía como un país y no existía una visión de conjunto, ni coherencia entre todas las regiones, que eran muy heterogéneas. Durante la Nueva España se había desarrollado un regionalismo fuerte y los grupos de interés regional no estaban dispuestos a ceder tanta autonomía a un gobierno central, Iturbide quiso centralizar el poder y propició su propia caída. Pero también existían los antecedentes de la Constitución Española aprobada por las Cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812, conocida como La Pepa. 

Varios de nuestros primeros constituyentes, lo habían sido también en las Cortes de Cádiz. Y por supuesto, se produjo el debate, que entonces sí había entre los legisladores. Los federalistas eran encabezados por Miguel Ramos Arizpe (considerado como el padre del federalismo), y entre los integrantes de su grupo, se contaban Lorenzo de Zavala, Valentín Gómez Farías, Prisciliano Sánchez y Manuel Crescencio Rejón, entre otros. Los centralistas eran comandados por Fray Servando Teresa de Mier, y eran compañeros suyos, Lucas Alamán, Carlos María Bustamante y algunos más. 

La decisión fue que México se convirtiera en una República federal y así se escribió en el Acta Constitutiva de la Nación Mexicana, del 31 de enero de 1824. Hasta ese momento, no había aparecido en la escena política José María Luis Mora, como falsamente dijo Peralta. Mora, nativo de Chamacuero, era cura y fue formado en el Antiguo Colegio de San Ildefonso y no fue Constituyente. Su aparición como federalista fue posterior al Congreso y se distinguió sobre todo a raíz de la publicación de su Catecismo Político de la Federación Mexicana, lo cual ocurrió en 1831. Su pertenencia a la masonería lo acercó a los federalistas y lo definió como liberal. Se le considera como uno de los fundadores del Liberalismo Mexicano. Tuvo una gran identificación con don Valentín Gómez Farías y no fue una figura menor. Hasta aquí la cápsula histórica para el gobernador. 

Como vemos, aquí también se cuatrapeó Peralta, está tan confundido que quizá, más bien, quería cuatrotearse y no pudo y supongo que no podría. Se nos ha informado que Peralta es economista itamita y que lo amaestraron en Inglaterra, pero no entiende las Finanzas Públicas. Está confundido en todo, pues. Así, no puede ser un gobernador confiable y por eso nos ha arrastrado a una crisis financiera profunda, y ahora nos arrastra a una crisis de salud. Tiene que oponerse a las decisiones de la Secretaría de Salud y dar a esta crisis, uso político, pero también se le cuatrapeó todo. Primero, el confinamiento cuando no era necesario, después tenía urgencia por abrir la actividad económica porque ya había permanecido cerrada durante largo rato, y como consecuencia, a recular, y con él, todos los colimenses, voluntaria o involuntariamente. Y además, ahora, se presumen severos y se asumen héroes. 

En su entendimiento, el problema lo creamos todos y ahora, lo resolvemos entre todos. En realidad el problema lo creó su incapacidad y su destalentada ambición política y por el dinero. No da una, y con él vamos todos, somos arrastrados. 

Creo que cuando habla de federalismo se refiere muy específicamente al federalismo fiscal y se une a los gobernadores panuchos que buscan reformarlo porque quieren más dinero. Y aquí otra de sus confusiones, ahora política, porque se supone que es priísta y no panista, aunque pareciera que siempre se ha identificado más con los azulones. Y así, entre confusión y confusión, nos desbarranca. No puede ser un gobernador confiable porque es un gobernador confundido. 

El Federalismo, entre otras cosas, busca que sus partes sean generosas porque al unirse varios estados, éstos se unen para propiciar que con los recursos de los más ricos se propicie el desarrollo de los más pobres. Colima, dijo el gobernador, quiere proyectos de gran calado, como los que ahora tratan de propiciar el crecimiento de las entidades del sureste, largamente olvidadas y explotadas y cuyos recursos se han usado para detonar o apoyar el desarrollo de las entidades ricas. Eso no es federalismo sino sobre explotación. Ese supuesto federalismo es motivo de muchas de las desigualdades que ahora sufre el País. Ahora debe ser al revés. El Gobierno Federal debe propiciar la distribución de la riqueza para favorecer a los más pobres, sean entidades federadas o sean individuos, porque primero los pobres. Eso no lo pueden entender Peralta ni los gobernadores azulejos. El Presidente de la República camina por la vía correcta. 

En algunos casos hemos de asumir confusiones por ignorancia y en otras, confusiones por conveniencia. Malo de todos modos. 

Es todo. Nos encontraremos pronto. Tengan feliz semana. 

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