MAFALDA, SIN APELLIDOS

Murió Quino, el creador de Mafalda. El dibujante argentino Salvador Joaquín Lavado, fallecido el 30 de septiembre de 2020 a los 88 años, “es un referente necesario para la historieta internacional y para la latinoamericana en específico”, dice Martín Arceo, conductor del programa Santos Cómics en Rompeviento TV.

Algunos nos empezamos a educar en el sentido político y social con Mafalda, personaje emblemático para toda una generación que creció con ella y se volvió casi adicta a la tira cómica, reconoce Ernesto Ledesma, director de ese canal de internet y quien entrevistó a Arceo en la emisión del programa Perspectivas del mismo miércoles 30 (https://www.youtube.com/watch?v=dzavrGvOd98).

Redactor y reportero del diario La Jornada, Martín Arceo describe a Quino como un humorista gráfico que se inicia a finales de los 50 y principios de los 60 en Argentina. Hijo de españoles de Málaga, nació en Mendoza el 17 de julio de 1932 y murió en esa misma ciudad de un accidente cerebro-vascular.

En el luto por su muerte, los medios olvidaron que un día antes, el 29 de septiembre, se cumplieron 56 años de la primera publicación de Mafalda en la revista Primera Plana. Un año antes, en 1963, Mafalda había surgido como un ardid publicitario para promocionar artículos electrodomésticos de la marca Mansfield. De ahí viene el nombre Mafalda”.

Sabemos por qué se llama así la niña, pero no conocemos su apelativo. En alguna tarea que está haciendo Mafalda empieza a escribir su apellido con la letra M, “pero no se ve más”. En la tira los únicos personajes que tienen patronímico son Miguelito Pitti, Susanita Clotilde Chirusi y Manolito Goreiro”. Del papá de Mafalda ni siquiera conocemos su nombre de pila, pero sí sabemos que la mamá se llama Raquel. Y, por supuesto, el hermanito “que surge ya en una etapa posterior de la tira” es “nuestro queridísimo Guille”.

Para Arceo, “lo que tiene de especial Mafalda es que nos representa a todos los latinoamericanos contestatarios, a aquellos que no nos quedamos nada más con lo que el sistema pretende imponernos sino que tenemos una voz”.

“Es a partir de una tira famosísima, donde Guille ve que el planeta Tierra está girando en el espacio y él va girando con ella, por lo que se empieza a sentir mareado y quiere bajarse del triciclo, que surge esa frase fundamental para los contestatarios de izquierda: ‘Paren el mundo que me quiero bajar’”.

(Cabe apuntar que uno de los grandes mitos de la cultura popular es que la frase la dice la propia Mafalda, y hasta se han hecho viñetas con el motivo. Pero ese y otros muchos afiches que podemos encontrar en papelerías y tiendas de regalos, no son de Quino. Para algunos cuadros, toman sus dibujos pero los combinan con frases que no son de esa viñeta o son autoría de otro escritor).

QUINO (NO) MATÓ A MAFALDA

“Quino, como Mafalda, era muy aficionado a Los Beatles. Pero lo que es muy poco conocido es que a Quino sí le gustaba comer la sopa que Mafalda tanto detesta”, abunda Martín Arceo.

“Otra leyenda urbana es que existe una tira en la cual Mafalda muere atropellada por un camión nada menos que de sopa. Ser arrollado es una muerte recurrente en los cómics y los dibujos animados. Murió atropellada Minky Momo, un personaje japonés que en México conocimos como La pequeña Gigi, princesa mágica que se convertía en maestra de señoritas en varias profesiones.

“Lo que sí es verdad es que hubo un encuentro muy interesante del cual no existe registro en video, porque con el temblor del 85 se cayó la bodega donde estaba la videoteca de Televisa y se perdió una parte muy importante de su acervo. En ese programa cuestionan a Quino por qué mató a Mafalda, y él responde: ‘porque Mafalda estaba matando a Quino’.

“Cuenta cómo le daban las 10 de la noche y tenía que llevar corriendo la tira a la redacción, porque en 1973 no había medios electrónicos (como el fax) para mandar el trabajo. Tenía que entregar personalmente la historieta. Mafalda dejó de aparecer en la prensa fundamentalmente porque su autor ya no podía más”.

Otro mito es que Quino decidió matar a Mafalda porque el dibujante sentía que estaba perdiendo su identidad, que había dejado de ser Quino para convertirse en Mafalda, que veía a la niña hasta en la sopa. Es una versión inverosimil, dice Arceo, porque Quino “realmente le tenía mucho cariño a Mafalda. Era su voz principal, a pesar de que este hombre hizo cualquier cantidad de libros” de humor ajenos al personaje, todos disponibles en ediciones de La Flor actualmente. “Nunca tuve conocimiento que Quino hablara mal de Mafalda, al contrario”.

CUANDO MAFALDA HABLÓ

A muchos de esos seguidores que aprendieron de memoria los diálogos de la tira, no les gustó la animación de Mafalda porque le pusieron voz a los personajes. Fue como ponerle voz a la Pantera Rosa, un crimen de lesa humanidad, exagera Ernesto Ledesma.

“Hay dos series de caricaturas y en una le pusieron voz a los personajes –detalla Arceo–. El gran problema es que no contaban una historia como lo hicieron con la animación de Boogie el Aceitoso de Fontanarrosa o con El Santos vs la Tetona Mendoza de Jis y Trino, sino que era una colección de cortitos y Mafalda funciona mucho mejor en las tiras.

“Quino jamás hizo historieta de largo aliento, nunca hizo más que tira o cartón. En ese sentido, su narrativa era muy certera, precisa y sintética”. La tira debe contar la historia en tres o cuatro cuadros (viñetas), explica el experto que en su programa ha tenido como invitados a ilustradores, dibujantes y argumentistas de cómics y novelas ilustradas. Arceo se ocupa en Santos Cómics de cualquier creador y de cualquier personaje, ya sea Astérix o Batman y Superman, incluso ha hablado de Archie.

Martín Arceo explica por qué Quino es una referencia para historietistas y lectores mexicanos: “Tuvimos a Mafalda mucho tiempo en las tiras dominicales de Excélsior [donde por cierto editaban los globos para desargentinizar los diálogos]. Luego pasó a Milenio y antes estuvo un rato en Novedades”.

Pero los libros de recopilaciones (10 años con Mafalda, Todo Mafalda, Mafalda inédita) están disponibles en las librerías en general, tanto en las ediciones argentinas de La Flor, como en las españolas de Lumen y las mexicanas de Tusquets. Tampoco se han descatalogado los otros libros de humor del dibujante: Mundo Quino (1963), A mí no me grite (1972), A la buena mesa (1980) o Quinoterapia (1985), entre otros títulos además de la recopilación Esto no es todo (2020). “Algunos, muy pocos, están fuera de circulación pero los encuentras en las librerías de viejo”.

Para Arceo, “Mafalda es atemporal, no se hace vieja, hay tiras que parece que se dibujaron ayer”. En pocas palabras, “el humor de Quino es genial”.

UN HOMBRE DE IZQUIERDA

“Quino se asumía y era un hombre de izquierda”, dice el caricaturista (Antonio) Helguera en la emisión de El Chamuco TV del 4 de octubre de 2020 en Canal 22 (https://www.youtube.com/watch?v=KlLLGQY4ImU). Al grado que en Argentina lo consideraban radical, agrega el monero Rapé (Rafael Pineda).

“Sin embargo, lo más político que pudo hacer Quino fue Mafalda, que no era una tira política”, señala Helguera. “Deslizaba cosas ahí, pero era lo más político que podía hacer”. Mafalda se publicó entre 1963 y 1973 (de ahí el título de la primera recopilación: 10 años con Mafalda), hasta el regreso de Perón. Pero en medio, en 1966, hubo un golpe de Estado que sentó en el poder al general Juan Carlos Onganía. Y aún así Quino pudo seguir publicando.

Cuando volvió Perón de su exilio en España, empezó a regir la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), un grupo terrorista de ultraderecha que se dedicó a ejecutar a gente de izquierda. Se calcula que los paramilitares desaparacieron o dieron muerte a entre 700 y mil 100 personas.

Aunque dejó de publicar la tira, Quino permaneció en Argentina hasta 1976 cuando un nuevo golpe de Estado lo obligó a exiliarse en Milán (Italia). Posteriormente fijaría su residencia en Madrid y, en 1990, adoptó la nacionalidad española.

El ejemplo de Quino nos hace ponderar las denuncias de los intelectuales mexicanos que dicen que en México no hay libertad de expresión, comenta Helguera.

50 AÑOS CON QUINO

Entrevistado por Javier Risco en su programa La Nota Dura del 30 de septiembre de 2020 en El Financiero Bloomberg (https://www.youtube.com/watch?v=VouzEMp9ZxU), el monero tapatío Trino (Camacho) habló de su amistad con Quino y de cómo, a los 8 años, la lectura de uno de los tomos de Mafalda en Ediciones La Flor que le prestó su tío, el pintor Sergio López Orozco, convenció al futuro autor de tiras como El Rey Chiquito y Fábulas de Policías y Ladrones de que su gusto por dibujar era una vocación.

Aunque el Quino que le interesa a Trino es el de libros como Potentes, prepotentes e impotentes (1989) o Gente en su sitio (1986), “Mafalda es sensacional”. Se publicó una década (lo mismo que duró la carrera de Los Beatles) y el acierto de Quino fue terminarla cuando estaba “en lo más alto, algo que no hizo (Charles) Schulz con Peanuts”, conocida también como Snoopy o Charlie Brown.

Como ilustrador, Quino alcanzó la perfección: la mitad de su talento es la línea, “dibujaba con estilógrafo”, y la otra mitad son sus argumentos. Tenía “ideas sensacionales e imágenes geniales”, resume Trino.

Esa mañana, el coautor con Jis de El Santos vs La Tetona Mendoza había publicado en su cuenta de Twitter una foto donde aparece, muy joven, entre Quino y Rius en una comida: “Me sentía en el Olimpo de los moneros”, sólo faltaba Aragonés.

La instantánea (https://twitter.com/trinomonero/status/1311327470998745088/photo/1) data de 2008, “la última vez que vino Quino a México”. Rius lo invitó a presentar sus obras en la Feria del Libro de Monterrey y, en vez de comentar los nuevos títulos, “les pregunté lo que todo el mundo quería saber de ellos”.

Rius habló del simulacro de fusilamiento con balas de salva en el Ajusco, ordenado por el presidente Díaz Ordaz para aterrorizarlo. Y a Quino se le cuestionó sobre la leyenda urbana de que mató a Mafalda, en una historieta donde la atropella un camión de sopa.

Quino contó que esa versión solamente la tenemos en México. En ninguna otra parte de Latinoamérica ni en España circula. ‘Ustedes los mexicanos tienen esa historia porque aquí hicieron la tira apócrifa’. (La sección Verne de El País encontró, por cierto, la tira atribuida falsamente al autor de Mafalda: https://verne.elpais.com/verne/2020/10/01/mexico/1601577428_662145.html).

Quino y su mujer Alicia, que era su manager, decidieron no tener hijos. Fue por opción, no por imposibilidad. En lugar de costarle su educación, Mafalda le reportó cheques por regalías hasta el fin de su vida. Se ha dicho que la niña filósofa es su hija, pero a los ojos de Trino el alter ego de Quino es Felipe:

“Era introvertido y tímido pero ya más en confianza era un verdadero humorista, ácido pero fino. Quino era un niño de verdad, tenía alma de niño, y no necesitaba tener hijos”. Eso sí, “era muy coqueto”.

Cuando en 1988 vino a la segunda Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Quino invitó a Jis y a Trino a pasar unos días con él y su esposa en Careyes. De esa convivencia, los moneros coservan como recuerdo un video en formato Betamax y sendos dibujos dedicados: a Jis, una Mafalda, y a Trino un Miguelito.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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