EL PERIODISMO DE ZETA

Nacida en Tijuana en 1968, hija de padre sonorense y madre de Guerrero, la directora del semanario Zeta, Adela Navarro Bello, sintió el gusanito del periodismo “desde que aprendí a escribir”. La palabra escrita se convirtió en su principal medio de comunicación: “me escribía cartas con mis padres y con mis amigas”.

Y al gusto por la escritura lo acompañaba un sentido de justicia frente a los abusos que veía en la primaria. Aunque no existía el término bullying, sí había hostigamiento y acoso. “Llegué a pensar que iba a ser abogada, pero cuando en los 80 me toca elegir carrera decidí que la abogacía estaba muy degradada por la corrupción y lo que yo quería era combatir la injusticia. Fue así que, con la asesoría de una maestra, descubrí que el periodismo combinaba mis dos pasiones: la escritura y ese compromiso con la justicia”.

El semanario que fundaran Jesús Blancornelas y Héctor ‘El Gato’ Félix Miranda en 1980 es el único medio en el que he trabajado Adela Navarro Bello, aunque ya no coincidió con Félix pues fue asesinado en 1988 por el jefe de escoltas del político y empresario Jorge Hank Rhon.

Adela entró a Zeta en 1990 y, de los 30 años que lleva como periodista, 17 los pasó trabajando “hombro con hombro” con Blancornelas, su mentor. El autor de Biebrich, crónica de una infamia (1978) y de varios libros sobre el periodismo frente al gobierno y el narcotráfico, sobrevivió a un atentado a mano armada en 1997 pero falleció en 2006 por las complicaciones de un cáncer en el estómago.

Blancornelas enseñó a Adriana “a darle voz a quienes no la tienen, a abrirles espacio en las páginas a quienes necesitan decir algo y no los escuchan en otros medios, a quienes son reprimidos y violentados por los gobiernos o las autoridades”.

No ha sido fácil. “Hemos perdido a compañeros, han sido asesinados. Y a nosotros mismos nos han amenazado en los últimos años. Si no es el narcotráfico o el crimen organizado, pues son los gobiernos”. Afortunadamente Zeta cuenta con el apoyo de la sociedad bajacaliforniana y mexicana, lo que ha permitido que el semanario siga circulando a 40 años de su fundación, dice Navarro Bello en entrevista con Julio Hernández López, un viernes de cubilete en el espacio de Astillero Informa del 28 de agosto de 2020 (https://www.youtube.com/watch?v=lRiKLsNIj4E).

ESCRITURA Y JUSTICIA

Adela Navarro Bello cuenta que, cuando terminó el primer semestre de la carrera de Comunicación, “pensé que ya era era tiempo de combinar la teoría con la práctica y de empezar a hacer periodismo en un medio impreso, porque lo que me gustaba era escribir”.

Hizo un análisis de los periódicos que entonces había en Tijuana, diarios casi todos y un solo semanario: Zeta. “Mi padre era un ávido lector de la prensa, leía todos los días cuatro diarios y el fin de semana se leía la revista Proceso y el de Blancornelas”. Después de leer todos los medios, llegó a la conclusión de que Zeta era el medio en el que podría combinar su pasión como defensora de los desvalidos y lo que ya estaba estudiando en la Universidad.

Hija de un comerciante que entre otros negocios tuvo una librería, se animó a entrar en un ejercicio periodístico como el que hace Zeta precisamente por el ejemplo de Jesús Blancornelas, “un periodista perseguido por los gobiernos”. Estuvo exiliado en los Estados Unidos luego que un gobierno de Baja California le arrebatara su periódico ABC en 1978. Zeta se llama como la última letra del abecedario porque, decía Jesús, ‘si me quitaron las tres primeras vámonos con la última’.

Adela había leído la historia de Blancornelas y la del Gato. “Y entonces dije: yo quiero ser parte de ese grupo de periodistas que están haciendo la diferencia con su periodismo de investigación, quiero que esa labor no muera”.

En efecto, resume Julio Astillero, el semanario defiende los derechos humanos en una sociedad tan compleja y difícil como la de Tijuana, dominada por los poderes del crimen organizado, con un machismo galopante y toda esa volatilidad social.

Blancornelas fue para Adela “muy generoso como persona y un gran maestro. Cuando me preguntan si enfrenté obstáculos por ser mujer en un mundo, en ese entonces más que ahora dominado por hombres en los medios de comunicación, siempre respondo que para mi maestro lo que imperaba era la capacidad de las personas por encima del género. Nunca enfrenté que me discriminaran por ser mujer”.

Navarro empezó en la sección de Escenario, “una miscelánea de notas cortas sobre lo que sucede en las colonias y en las delegaciones (municipios) de Baja California”. Su primer jefe directo fue Francisco Javier Ortiz Franco que, en 2004, siendo editor general del semanario fue asesinado por el cártel de los Arellano Félix “después de haber publicado quiénes eran los nuevos integrantes de este este grupo mafioso. De él aprendí muchísimo, tanto como de Blancornelas”.

TRES DIRECTIVOS BALEADOS

¿Cómo asumir la dirección de Zeta, teniendo como antecedentes que a uno de los cofundadores, Héctor Félix Miranda, lo asesinaron en un crimen que sigue en la impunidad práctica respecto a la autoría intelectual, aunque haya estado en la cárcel durante varios años el autor material quien, al salir de prisión, volvió a ser jefe de escoltas de Hank Rhon? ¿O que al coeditor Francisco Ortiz Franco también lo mataron? ¿Y que incluso el propio Blancornelas sufrió un atentado, donde murió su chófer y el periodista recibió también disparos?

“Porque para entonces ya estaba envenenada del periodismo y del semanario Zeta, con la escuela de don Jesús. Tenía todos los años trabajando en el semanario, cuando Blancornelas enferma. De la noticia que tenía cáncer a su fallecimiento, transcurrió un año. Le habían dado seis meses de vida. Y durante ese año él se ocupó y se comprometió mucho con su sucesión. Quería que Zeta lo trascendiera y que el semanario se institucionalizara”.

Blancornelas había visto el ejemplo de Proceso. Cuando Julio Scherer, Vicente Leñero y Enrique Maza dejan en 1999 la dirección, subdirección y jefatura de información, “hubo un quiebre: muchos de los colaboradores de Proceso salieron de la revista porque no estaban de acuerdo con la nueva dirección. Se dio un conflicto interno y Blancornelas no quería que le sucediera eso, entonces se tomó su último año de vida para arreglar la sucesión”.

Un mes después que le notificaran el diagnóstico, comunicó a Navarro Bello que ella sería la nueva directora. “No me pidió opinión. Me dijo: ‘Adelita, tú vas a ser la nueva directora de Zeta’. Yo lo agradecí y me comprometí en ese momento a mantener su legado, y es lo que lo que estamos haciendo todos quienes estamos en el semanario”.

En la co-dirección la acompaña uno de los hijos de Blancornelas, Cesar René Blanco Villalón. Y, en la edición general, Rosario Mosso que también tiene 30 años en el semanario. “Todos los días en la página web ZetaTijuana.com y cada semana en el impreso, tratamos de mantener ese legado”.

No ha sido fácil, “los obstáculos que no encontré por ser mujer en el periodismo de la mano de Blancornelas, sí los he encontrado afuera del periodismo y del semanario. Me enfrento a gobiernos misóginos, a criminales que amenazan y a comentarios, calumnias o campañas contra mi persona. Me atacan como periodista pero utilizan la violencia de género para atentar contra mi moral”.

CON NOMBRE Y FOTOGRAFÍA

¿Qué hace la dirección de Zeta cuando algún jefe mafioso o su representante dice no publiques esto o publica aquello otro, porque en eso te va la propia vida?, pregunta Julio Astillero.

“En Zeta, desde la época de don Jesús y en los años del Gato Félix, hemos sido siempre muy claros e independientes, hacemos nuestro trabajo con mucho profesionalismo en la investigación periodística y no aceptamos recomendaciones de nadie. Lo hemos dicho públicamente. En algún momento, un gobernador o un alcalde intentaron marcar la línea y se les dijo abiertamente que el semanario Zeta no entra a esa dinámica.

“Nunca hemos recibido alguna llamada o mensaje de un delincuente organizado o un traficante para decirnos no publiquen esto. No tenemos comunicación con los criminales, no entrevistamos a narcotraficantes en el semanario. Y como hemos sido muy claros en ese sentido, no nos hemos enfrentado a esa situación.

¿Nos han amenazado por lo que hemos publicado?, sí. La última ocasión fue en diciembre de 2017 por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación, porque estábamos haciendo publicaciones sobre los mafiosos de esa organización criminal que están delinquiendo en Baja California.

“Zeta es un semanario crítico, contestatario y de análisis. Y en la investigación de narcotráfico y crimen organizado publicamos los nombres y las fotografías de quienes están encabezando esas redes criminales, de quienes atentan contra la sociedad bajacaliforniana, o contra la mexicana porque los carteles ya tienen representación en muchos estados de la república. Eso es lo que les ha molestado más, si el semanario no publicara su fotografía y su nombre permanecerían en la impunidad.

“Una impunidad a la que tienen acceso por la complicidad de las autoridades procuradoras de justicia y, ahora, a través de las fiscalías. Incluso de la Fiscalía General de la República que oculta las investigaciones, los nombres y las imágenes de quienes nos están haciendo daño como sociedad.

“En Zeta creemos que una forma de combatir esa impunidad es evidenciando quiénes son los corruptos, tanto en las filas de los carteles como en las corporaciones policiales y en las distintas instituciones de procuración y administración de la justicia”.

No toda la cobertura del semanario Zeta se refiere a hechos delictivos o asuntos policíacos. “Tratamos de mantener un equilibrio en el contenido: no exclusivamente investigación sobre narcotráfico, violencia o la inseguridad que impera en este país, sino también temas financieros y económicos, educativos, reportajes sociales y de corrupción gubernamental, entrevista, información política, etcétera”.

Adela Navarro Bello reconoce, sin embargo, que “sí tenemos una experiencia en investigar hechos delictivos porque vivimos en una frontera tomada y convulsionada por la criminalidad organizada”.

“No es tan fácil como investigar la corrupción porque, por ejemplo, no puedes solicitar por transparencia las investigaciones que está haciendo alguna procuraduría sobre un narcotraficante o un cartel determinado. Tienes que buscar entre los contactos que a lo largo de 30 años hemos hecho en las corporaciones de todos los órdenes de gobierno, el análisis de lo que está sucediendo en estos momentos. Siempre a partir de una sociedad que es testigo o víctima de estos hechos y que es, también, la que nos transmite la información para que nosotros empecemos a elaborar una investigación. En resumen, sí tenemos una cierta experiencia en hacer periodismo de investigación en el narcotráfico, crimen organizado o hechos delictivos”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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