NAVIDAD Y CUARTA TRANSFORMACIÓN

«Sólo que yo comprendo así mi cristiana misión: debo procurar el bien de mis semejantes por todos los medios honrados, a ese fin debo invocar la religión de Jesús como causa, para tener civilización y virtud como resultado precisó; el Evangelio no es solo la Buena Nueva desde el sentido de la conciencia religiosa y moral, sino también desde el punto de vista del bienestar social.» Navidad en las Montañas, Ignacio Manuel Altamirano.

Nuestro presidente AMLO nos da hoy el mejor regalo de Navidad, la construcción progresiva de una nación digna y con un camino hacia el bienestar colectivo; ya está llegando la vacuna contra el Covid, la economía se recupera paulatinamente, se combate a la corrupción con firmeza implacable, se acabaron los inmorales privilegios a los de arriba, se comienza a hacer justicia para los de abajo.  Un ejemplo de ello son algunos de los logros históricos que se han alcanzados en tan solo dos años de gobierno de la cuarta transformación; por evitar y combatir la corrupción se ha conseguido un ahorro de un billón 500 mmdp, por cobrar por fin impuestos a quienes no los pagaban se han recuperado 80,000 mmdp, y por no permitir el huachicol se han ahorrado más de 100,000 mmdp.

Aun así, la oposición moralmente derrotada muestra su mezquindad y ambición por defender sus privilegios, no aguantan, no soportan que haya pensiones para los adultos mayores, el que haya becas para niñas y niños con discapacidad, no soportan el que los estudiantes pobres reciban becas; su clasismo y odio no tienen límites. Es la descomposición  y podredumbre que nos dejó el neoliberalismo, la falta de valores, el progreso entendido fundamentalmente como crecimiento económico que sólo benefició a unos pocos y nos dejó una terrible herencia de un país sumido en la desigualdad, un país con más de 60 millones de pobres, en donde el dogma de la privatización nos llevó a enfrentar la pandemia del Covid-19 con un sistema de salud desmantelado, intencionalmente olvidado  por el viejo régimen, con cientos de hospitales abandonados por sus  anteriores administraciones.

En cambio, ahora, se ha hecho una inversión económica histórica en materia de salud, se trabaja en la reconversión, y en la construcción de nuevos hospitales, en la basificación y en la mejora de las condiciones y prestaciones laborales del personal de salud; con todos estos esfuerzos y con la obtención de la vacuna, nuestro presidente AMLO lucha valientemente para que se reduzca la pérdida de vidas y personas enfermas en el país. Cabe destacar que México fue el primer país de América Latina en recibir la vacuna, y que ésta será gratuita, universal y voluntaria, además de que se logró sin endeudar a nuestro país, éste es el mejor regalo de Navidad que haya recibido el pueblo de México en mucho tiempo, en medio de la mayor crisis económica producida por la barbarie neoliberal, en medio de una pandemia global, de las dificultades y de la desesperanza, México es un ejemplo para el mundo, un referente vanguardista en políticas públicas de bienestar, en combate a la corrupción,  en política internacional, en resumen; tenemos al mejor gobierno en los peores momentos.

El incremento al salario mínimo ha sido sostenido. En diciembre de 2018, el salario mínimo aumentó de 88.36 a 102.68 pesos, y en estados fronterizos a 176.72 pesos. A partir de 2020, el salario mínimo en México aumentó el 20%, pasó de 102.68 a 123.22 pesos diarios. Y ahora, nuestro presidente ha anunciado un nuevo incremento del 15% al salario mínimo para el 2021, que equivale a un incremento de 18.48 pesos diarios, lo que ubicaría el salario mínimo de nuestro país en 141.70 pesos diarios el próximo año: De 88.36 a 141.70 pesos diarios, en apenas dos años de buen gobierno y de transformación antineoliberal.

El impacto de los programas sociales que se han constitucionalizado para ser concebidos como derechos humanos y no como dádivas, ha alcanzado ya a casi 25 millones de personas en nuestro país. La construcción paulatina de un Estado de bienestar que reoriente la política y la economía hacia el bien común, es un reto que implica la unión de las grandes masas para impulsar y profundizar la transformación, frente a la vengativa revancha de la ultraderecha que quiere volver a administrar al Estado como si fuese una empresa privada, y no una organización política que articula las vidas de millones de personas.

Por ello debemos respaldar la filosofía del actual presidente de México: Por el bien de todos, primeros los pobres, que es la verdadera esencia del cristianismo, poner por encima de todo al ser humano, a las personas, no al dinero, ni a las cosas materiales, cambiar el paradigma neoliberal de los antivalores: frente a la competencia, la solidaridad, frente al individualismo, la colectividad, frente a la violencia, la fraternidad, frente al odio, el amor. El COVID nos ha dejado una gran lección histórica a toda la humanidad; la vida y la salud no pueden coexistir en un mundo privatizado. ¡Feliz navidad, arriba los de abajo!

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