DOS AÑOS DESPUÉS…

Para ejemplificar las vicisitudes del poder, Carlos Alberto Madrazo distinguía dos etapas en el periodo de un gobernante. En la primera hablaba de aquel hombre que subía presuroso las escalinatas de palacio y otra, muy distinta, en la que ese mismo político bajaba ya a paso lento, desanimado, cargando a cuestas todo lo que quiso hacer y no pudo.  

En los albores de 2019 José Ignacio Peralta aún corría sobre los peldaños del jet privado que lo transportaba cada jueves a la Ciudad de México. Entraba a su cuarto año de gobierno ejerciendo el poder a plenitud. Dominaba las portadas de los medios subsidiados con el presupuesto público y hasta se daba el lujo de reprochar la “osadía” de quienes hacían visibles sus protestas. “Reclámenle al Presidente”, contestó alguna vez a un pequeño grupo de maestros de telebachillerato que exigían el pago de sus quincenas atrasadas para después sentenciar su regaño con una joya digna de atraer a la actualidad: “No puedo hacerme responsable del dinero que debe poner la Federación. Lo que me llama mucho la atención es que, por no poder hacer los reclamos a la Federación, vienen al Gobernador, cuando quien no está poniendo los recursos se llama Andrés Manuel López Obrador […] A quien le deben hacer el plantón es al Gobierno Federal, a la SEP o al Presidente López Obrador” (Diario de Colima 20/03/19).  

Encandilado por gobernar el pequeño oasis del antiguo régimen, Peralta Sánchez perdió toda noción política. Era tal la confianza que tenía en sí mismo que recibió con hostilidad inédita al predecesor de su amigo Enrique Peña Nieto, para ese tiempo ya autoexiliado en una región independiente de Madrid, España. “Se harán los señalamientos oportunos”, dijo con brutal soberbia al nuevo jefe del Estado mexicano, a quien de paso le advirtió que no habría incondicionalidad de su parte, pues ello “no sería digno”. La meteórica exposición nacional que logró ante el abucheo de los colimenses, le hizo creer que asumía un rol protagónico en la fallida alianza federalista de la cual dejará de formar parte en menos de 40 días. Pero aquella etapa de excesos encuentra su mayor referente en la fatídica fiesta de su amigo y colaborador de Turismo, así como en el grotesco montaje con el que pretendieron ocultar, más que el trágico hecho, las prácticas sectarias del grupo que lo llevó al poder.  

En marzo de ese mismo año Arnoldo Vizcaíno Rodríguez firmó una columna intitulada: Nacho, rumbo al 21. No había un escenario más complejo para realizar una crítica sin padecer la reacción del sistema y aun así el líder agricultor no sólo ejerció ese derecho en el propio periódico del gobernador, sino que lo hizo de frente al mandatario en un acto oficial. Buscando intimidarlo, el gobernador retó al cuauhtemense a leer su trabajo periodístico ante decenas de productores, petición que desde luego aceptó. En su texto, el político opositor definió el actuar de Peralta Sánchez como frívolo, desparpajado, indolente y falto de compromiso. “Le gusta ser gobernador, pero no le interesa gobernar”, decía tan sólo en su primer párrafo. Y si la introducción fue contundente, el cierre le mereció una ovación:  

“Nacho tiene claro, y también todos los ciudadanos que el PRI desaparecerá el primer domingo de julio de 2021; pero también tiene claro que él también desaparecerá del estado de los colimenses meses después. Sus paisanos ya no lo volveremos a ver después del 1 de noviembre de aquel año, porque él no es, o por lo menos no se siente, uno de los nuestros; volverá sólo que la ley, la justicia aplicada por el nuevo gobierno, lo traiga para que explique cosas que de su comportamiento aprendió de sus antecesores largos.  

“Nacho tendrá suerte en el 21, su coartada será casi perfecta, dirá que perdió y desapareció su partido (que no parece partido) porque fue avasalladora la ola lópezobradorista, aunque muchos, incluido él, estemos convencidos que con pejismo o sin pejismo, el PRI perderá esa próxima elección, pues el pueblo terminará exhausto e indignado con todo lo que representó aquello de que ‘¡Vivirás seguro!’.  

“Los ciudadanos debemos estar alertas porque Nacho, sabedor de que nada tiene que hacer en el 21, buscará como desesperado que su sucesor, no siendo de su partido, sea alguien que no cuestione sus barbaridades cometidas y que a la mafia del poder de su partido (él incluido) le permitan conservar los privilegios que actualmente ostentan. No hace mucho dieron prueba de lo que son capaces de hacer, cuando cachondearon y se llevaron de piquete de ombligo con Mario Delgado, quien se dejó que lo besuquearan esos diablos”.       

A dos años de aquel acontecimiento, Vizcaíno Rodríguez volverá este jueves a la palestra pública para presentar su libro Desde la ventana de los recuerdos. Lo hará acompañado por el jefe de asesores de la Presidencia de la República, Lázaro Cárdenas Batel, y lo hará, sobre todo, en el marco político que anticipó. La cita es en punto de las 7 pm en la explanada del monumento a Juárez en el jardín de la Concordia.  

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