El miércoles 22 de abril de 2020, el presidente López Obrador hizo una valoración del oficio periodístico en México y concluyó que no es profesional, independiente ni mucho menos objetivo (https://www.gob.mx/presidencia/articulos/version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-miercoles-22-de-abril-de-2020?idiom=es).
En la mañanera mencionó por su nombre a los articulistas de medios impresos y comentaristas de radio o televisión que “no supieron entender la nueva realidad y le siguieron con lo mismo”: Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva y (sin acordarse de su nombre pero sí de su cargo como director de Excélsior) Pascal Beltrán del Río.
Además de descalificar a diarios como El Universal (de donde dijo sólo se salva el cartonista Helio Flores), Reforma, Excélsior y Milenio, López Obrador señaló a TV Azteca, Televisa e Imagen Televisión.
Explicó que algunos de los periodistas que colaboran en esas empresas se formaron en Proceso y La Jornada, incluso se nutrieron de la tradición del original Uno Más Uno, el Excélsior de Julio Scherer y de la revista Siempre! (cuando la dirigía José Pagés Llergo), pero en su mayoría esa generación de periodistas “se echó a perder”. Se “fueron volviendo conservadores, se cansaron de ser como eran”.
Evocó a los próceres de “la prensa más libre, más inteligente, más patriótica que haya habido en toda la historia”, como Francisco Zarco y otros que actuaron en el periodo de la Reforma y la República restaurada.
Y honró la memoria de Filomeno Mata, Daniel Cabrera, los hermanos Flores Magón y otros que, como Paulino Martínez, actuaron en la clandestinidad o acabaron en la cárcel durante el porfiriato y en los años de la Revolución.
Finalmente, citó a dos columnistas icónicos en el pasado reciente: Manuel Buendía y Miguel Ángel Granados Chapa. Quedan muy pocos como ellos, sugirió Andrés Manuel.
Entre quienes defienden el proyecto de la Cuarta Transformación están el director de SDP Noticias, Federico Arreola; los editorialistas de La Jornada, Enrique Galván y Pedro Miguel; Jorge Zepeda Patterson que escribe en El País y casi todos los caricaturistas.
PARAPETO PERIODÍSTICO
La reportera que cucó al mandatario en la mañanera, objetó que el buen periodismo no es el que aplaude. Ya antes, había interpretado la perorata presidencial asumiendo que López Obrador sólo considera buen periodismo al que defiende a su gobierno.
“No, no, el buen periodismo es el que defiende al pueblo y está distante del poder, el que no defiende al poder, el que defiende al pueblo”, aclaró el Presidente.
“Lo que tenemos ahora es un periodismo muy cercano al poder, sobre todo al poder económico, y muy distante del pueblo. Es un periodismo de la élite, que no defiende al pueblo raso; cuando mucho, a la clase media y de ahí para arriba. Y a la clase media la utilizan nada más como parapeto. Es como las pymes, que las usan de bandera, las ponen por delante para sacar provecho los de mero arriba”, remató López Obrador.
EL SENDERO DEL PEJE
Ese mismo día, en la emisión de Astillero Informa (https://www.youtube.com/watch?v=JqcVvwPJtOY) Julio Hernández López conversó con uno de los elogiados por el mandatario, Federico Arreola, y con uno de los repudiados Ciro Gómez Leyva, además de conversar el tema con otros cuatro periodistas.
En esta entrega resumiremos la opinión de Arreola, director de SDP Noticias, quien reconoció que el Sendero del Peje nació durante el plantón de López Obrador en 2006.
Ahora “lo defiendo de los columnistas de El Financiero, Reforma, El Universal”, aunque, según Arreola, López Obrador no mencionó a sus peores calumniadores, como Raymundo Riva Palacio o Sergio Negrete Cárdenas, quien ha llegado a escribir que Andrés Manuel es un feminicida.
Arreola admite haber combatido esas “mentiras que cuentan desde que empezó el sexenio, cuando se redujo el gasto en medios de comunicación y columnistas”. Sin embargo, con la misma vehemencia, desde que empezó la crisis de la pandemia y la recesión que la acompaña, ha pedido a López Obrador que cambie su idea económica y recurra a medidas contracíclicas, no tanto neoliberales como keynesianas tal como propone el Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Y Andrés Manuel ha dicho que no”.
En opinión de Arreola, el error del presidente del CCE, Carlos Salazar –quien tenía una gran interlocución con López Obrador y la perdió porque se dejó llevar por los duros– fue jugarle a las contras a Andrés Manuel cuando él no responde a intereses de ningún tipo ni se deja impresionar por grupos empresariales.
Antes de tratar de convencerlo de las ideas del empresariado, Salazar debió empezar por reconocer que López Obrador es el presidente por quien votaron 30 millones de personas y que, en nuestro sistema, al Ejecutivo le toca decidir.
Arreola aplaude los apoyos a los más pobres, pero también señala que falta proteger a los pequeños empresarios que están en riesgo de quebrar. “Incluso algunos grandes empresarios podrían no resistir. Y por eso los apoyos que anunció el Banco de México están en esa lógica”.
CHAPARRO Y SIN GRACIA
Es comprensible que Andrés Manuel considere que el periodismo mexicano no es profesional ni veraz, apunta Arreola, cuando vemos que en El Financiero le dicen feminicida y afirman que el problema es él; cuando la descalificación es tan frecuente y está basada muchas veces en mentiras, como cuando Carlos Loret de Mola inventó que los médicos del IMSS van al quirófano con guantes de jardinería y máscaras de soldador. “Todos esos artículos no se publicarían en periódicos serios en ningún lugar del mundo”.
Por ejemplo, recuerda Arreola, al día siguiente de aquella mañanera en la que surgió la polémica del feminismo, lo que publicaron fue que Andrés ya no quiso hablar de las mujeres porque quería promover la rifa del avión presidencial, cuando el tema ya estaba bastante discutido y se estaban repitiendo las preguntas.
De lo que dijo López Obrador acerca de Marín, Gómez Leyva y Beltrán del Río, Arreola coincidió:
“Se supone que Carlos Marín era un gran periodista porque estaba en Proceso, por eso lo contraté para Milenio” hacia 1988. Pero el periodismo que hoy hace es “parecido a él: chaparro y sin gracia”.
En Milenio, Marín demostró que “era muy buen periodista”, pero en algún momento “le empezó a gustar juntarse con hombres ricos y poderosos, del sector público y privado, y se echó a perder”. Se olvidó el oficio, como lo demostró en aquella entrevista con Peña Nieto en la que no lo dejaba hablar, le gritaba y lo regañaba.
LA RUPTURA DE 2006
Por su parte, cuando Arreola invitó a Gómez Leyva a Milenio en 1997, “Ciro era muy cercano a López Obrador, un admirador. Incluso nos peleábamos porque él quería hacer portadas con Andrés Manuel. Lo reconocía como el líder que necesitaba la izquierda mexicana para verdaderamente acceder al poder y cambiar al país”.
El Ciro que Arreola recuerda cubrió en CNI Canal 40 la marcha contra el desafuero de López Obrador, con los equipos de Epigmenio Ibarra. Pero el periodismo que hace Gómez Leyva hoy revela que “está enojado con López Obrador por el tema de las elecciones de 2006. A Ciro le enojó que muchos de nosotros dijéramos que en ese proceso electoral hubo un fraude. Por eso dejamos de hablarnos muchos años, ahora ya nos llevamos bien. Es muy exitoso en radio, hace bien su trabajo pero a veces no es del todo justo con Andrés Manuel”.
Reconoce Arreola que defiende al Presidente cuestionando a quienes lo cuestionan. “Varias veces me he ocupado de lo que dice Ciro, porque es muy cercano a Calderón. Creo que seguimos divididos por el tema del 2006”. Gómez Leyva “podría tener más éxito si usara un tono más prudente”.
Finalmente, Pascal Beltrán del Río “es muy activo en sus redes, conduce en radio y televisión, además de escribir en Excélsior. En todos esos medios golpea a López Obrador obsesivamente. Es otro vicio que tenemos los periodistas mexicanos, pensar que hacer periodismo crítico es tirar patadas en los bajos. No obstante, al periódico que él dirige lo veo con una línea editorial bastante profesional y objetiva, en su estilo”.
LOS PEORES DEL PERIODISMO
Para Arreola, “no es lo mismo lo que escribían Pablo Hiriart, Denise Dresser, Raymundo Riva Palacio, Jesús Silva-Herzog Márquez, Carlos Loret de Mola o incluso ese vocero de la derecha radical, Juan Pardinas, en Templo Mayor, antes de esta pandemia que puede dejar al mundo destrozado en lo económico y sanitario. Siendo mentiras, no tenían mucha importancia”.
En Excélsior está “otro de los peores”, Leo Zuckerman, quien junto a Héctor Aguilar Camín, en Milenio, han llegado a “extremos inaceptables” como “hablar del fin de la democracia con López Obrador”.
De Enrique Krauze, “respeto su honestidad, me parece un intelectual importante. Escribió también a favor de las medidas contracíclicas, pero diciendo que al Presidente no le costaría trabajo entender las necesidades de los pequeños empresarios siendo hijo y padre de comerciantes”.
Así, Krauze daba a entender que, por tener una marca de chocolates con el nombre de la difunta mamá y una cerveza artesanal, los hijos mayores de Andrés son empresarios “hasta donde entiendo, no tan pequeños”. Pero la verdad es que el historiador exageró el tamaño de la empresa.
Por lo demás, Arreola reconoce que algunos periodistas que están vigentes y participan en la campaña contra López Obrador, también fueron muy críticos con Peña y Calderón.
LA SOMBRA DE COLOSIO
A alguien como Federico que fue tan cercano a Luis Donaldo, esta situación recuerda a lo que le hicieron a Colosio. Hubo una embestida brutal de la prensa tras su destape, y el único que pudo poner a todos los medios en contra del candidato oficial fue Carlos Salinas, con “su chalán” José Carreño Carlón.
“Yo me acerqué a López Obrador en 2004, 10 años después del asesinato de Colosio, porque Santiago Creel me envió un video diciéndome que en media hora lo sacaba López Dóriga. El secretario de Gobernación lo mandó a todos los medios para que hiciéramos nota, pero ese y otros videos eran parte del golpeteo para lograr el desafuero.
“Veo el mismo tipo de campaña. Obviamente no orquestada desde la Presidencia, pero sí por factores de poder tan hegemónicos como el Presidente de la República. Los hombres del dinero no están contentos porque Andrés quiere que paguen impuestos y porque están cambiando muchas cosas.
“Y aprovechan la necesidad que tienen algunos columnistas de recuperar ingresos. Desde antes de Peña se empezaron a facturar contratos de publicidad oficial a medios, y a periodistas que ni empresa tenían. Se acostumbraron a vivir bien y están enojados porque perdieron ese nivel”.
Luego está el tema de la vanidad. “En otro tiempo, golpeaban a un político y de inmediato este los invitaba a comer. Hoy muchos periodistas y editores esperan que el Presidente se meta en mayores problemas para que suelte más publicidad. Veo así a El Universal pero no a Reforma, que siempre ha vendido esa oposición abierta al gobierno que a muchos empresarios de Monterrey agrada”.
El problema es que López Obrador no responde a esos reclamos de los medios “porque no lo necesita. Las mañaneras y las benditas redes sociales le permiten estar en todos lados. Pero también porque no está en su naturaleza”. Está acostumbrado a que le peguen hasta porque un día no se detuvo a saludar a un grupo de columnistas.
SE TOMA DE QUIEN VIENE
Por último, Federico Arreola dice que recibir un elogio del Presidente de la República es positivo o negativo para la credibilidad del periodista, dependiendo quién sea el mandatario.
López Obrador “habló de gente muy honorable como Pedro Miguel, Galván Ochoa, Zepeda Patterson y los moneros de La Jornada. De los cinco que hay, supongo que se refirió a cuatro. Gente irreprochable”.
Para Arreola, “La Jornada es un diario muy serio que ha estado en este movimiento durante mucho tiempo”. Nadie en ese diario podría convertirse en un golpeador del presidente y de un proyecto al que dedicó años de su vida. Y menos cuando hay un linchamiento mediático, fabricado y orquestado.
Por cierto, no es la primera vez que se menciona el nombre de Federico Arreola en la mañanera. “Los youtuberos, en las preguntas raras que hacen, cuando el tema de los chayoteros lanzaron una acusación que yo no acepto”. Y es que sus empresas aparecieron en la lista de los beneficiarios con contratos de publicidad oficial en tiempos de Peña. Sin embargo, “los dos son sitios muy exitosos”: SDP Noticias es un portal reconocido y El Deforma es “muy potente en lo comercial”.
Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.