¿QUIÉN SÍ ES PERIODISTA?

¿Quién es hoy periodista y quién no lo es, pese a que se asuma como tal?

Esta es una de las preguntas que se hace Julio Hernández López al arrancar con sus hijos Solangel y Julio Alejandro la emisión de viernes por la noche, ‘Hasta que el sueño aguante’, de su programa Julio Astillero el 3 de julio de 2020 (https://www.youtube.com/watch?v=vgjKAq6VqVs).

Rogelio Hernández López, su colega y amigo de muchos años, de los mismos apellidos pero sin parentesco, es el primero de varios profesionales del periodismo (Ana Lilia Pérez, Adriana Buentello, Alejandro Meléndez, Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela) que esa velada abordarán los temas más actuales del oficio. Entre ellos el de la pertenencia al gremio:

“Es una discusión viejísima”, pero que en los últimos años se ha avivado con el problema que supone “la irrupción de miles y miles, quizá millones de personas,en lo que algunosgenerosamentellaman periodismo tecnológicoy otros, menos generosos,definen como periodismo social”.

A final de cuentas, la discusión de quién es y quién no es periodista debe partir de las definiciones jurídicas. Y hay una nueva: el 8 de junio de 2020, la Gaceta Oficial capitalina y el Diario Oficial de la Federación publicaron la Ley del Secreto Profesional y Cláusula de Conciencia para el Ejercicio Periodístico en la Ciudad de México.Esta norma abrogóuna anterior donde por primera vez se definía el concepto de periodista en México: la Ley del Secreto Profesional.

QUIEN HAYA SIDO REPORTERO

Para explicar los cambios en la definición, Rogelio Hernández se remonta a la Ley Federal de Protección a Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas, que incluye a los medios de cualquier tipo y a cualquier persona que reciba, recabe, almacene,genere, procese, edite o comente información de interés público.

Esa redacción hace que todos los medios y todas las personas que ejerzan la libertad de expresión, automáticamente sean periodistas.Pero la ley que acaba de promulgarse en la CDMX hace dos precisiones: ya no incluye a los medios y define al periodista con mucha mayor singularidad.

Es periodista “toda persona que hace del ejercicio de la libertad de expresión e información su actividad, de manera permanente”. Más específicamente, son periodistas “las personas físicas cuyo trabajo consiste en buscar, recibir, recabar, almacenar, generar, procesar, editar, comentar, opinar, difundir, publicar o proveer información a través de cualquier medio de difusión y comunicación, que puede ser impreso, radioeléctrico, digital o de imagen”. Y que,además,acredite “experiencia o estudio, en su caso con título, para ejercer el periodismo”.

En esta nueva definición ya no están los medios y ya no se trata de cualquier persona. Periodista tiene que ser alguien que realiza actividad de manera permanente y acredite experiencia o estudios, remarca Rogelio Hernández.

SABER, QUERER Y PODER

“Es un buen punto de partida porque, además, nos permite decir que John Ackerman (este señor que dijo que había un sicariato mediático), no es periodista”. Según la nueva ley, él como algunos personajes de la mañanera “son colaboradores periodísticos”, señala el invitado.

En esta nueva definición entran Ricardo Raphael,los investigadores del Colegio de México –dice tal vez pensando en Lorenzo Meyer– y “todos esos opinadores que hacen colaboraciones periodísticos”.

“Si no se dedican al periodismo de manera permanente, si no tienen la experiencia suficiente para acreditar conocimientos, habilidadesy actitudes como los definen los pedagogos (saber hacer, poder hacer y querer hacer), no son profesionales”.

Para Rogelio Hernández, “Ackerman no es periodista, es un colaborador periodístico aunque conduzca noticieros. Como no lo son muchos conductores de televisión que no son propiamente periodistas.Siendo más exigentes todavía: el que no es o no haya sido reportero, no puede decirse periodista”.

PROFESIÓN DEVALUADA

En el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo,¿cuáles son los mayores riesgos para un periodista y qué se puede hacer para protegerlos?, pregunta Solangel Hernández.

“Los veteranos del oficio sabemos que siempre van a existir riesgos para el periodismo –comenta Rogelio Hernández–. Cuando empezamos Julio y yo,no había instancias en dónde quejarnos ni dónde nos advirtieran los riesgos que corremos.

“Es fácil hacer el recuento de los peligros que amenazan a los periodistas en México, pero describir el panorama para el ejercicio profesional es un poco más complicado:

“Para empezar, es una profesión devaluada, se ha desvalorizado mucho al periodista profesional. Las precariedades laborales que ya existían se dramatizaroncon la pérdida de casi cuatro mil plazas de empleo.

“Los periodistas más vulnerables, es decir, quienes tienen menos fortalezas, enfrentan agresiones verbales y físicas.Hay muchos asesinatos en México. Aunque todavía no están bien documentados porque faltan metodologías, se habla de al menos 15 periodistas asesinados en lo que va de este gobierno federal.Y algunos otros cuentan hasta 28 personas si sumamos a los reporteros,los comunicadores de radios comunitarias y de otros medios.

“Otro de los problemas que tenemos hoy es el ruido mediático en las redes socialespor las desinformaciones intencionales, las noticias falsas y los comentarios sin sustento. Ese ruido apabulla en serio al periodismo y a los periodistas profesionales.

“Distinto problema es el de la antipatía social.En otros países, cuando se agrede a un periodistala sociedad se moviliza. Al día siguiente de la agresión que sufrieron los dibujantes de la revista Charlie Hebdo en París, por lo menos en cinco ciudades de Francia hubo manifestaciones verdaderamente masivas. En México, desde que nos empezaron a mataren 1984 [cuando ejecutan a Manuel Buendía] ha ido creciendo geométricamente la cantidad de víctimas,y muy poca gente es la que nos apoya. Tenemos un desprestigio profesional, un demérito social. La gente no nos aprecia porque nos confunden con las empresas.

“Y finalmente está eseproblema de las empresas que controlan la información y hacende la libertad de prensa una libertad de empresa,cuando la libertad de expresión debe ser un servicio social”, resume Rogelio Hernández.

DEFINICIÓN AMBIGUA

Fuera del ámbito jurídico, la definición del periodismo es ambigua, añade el periodista y promotor de la organización gremial. Hasta las convenciones internacionales protegen tanto a los medios como a los periodistas.

“Además de la ley de junio de 2020, lo que tenemos en México para protegernos oficialmente desde 2012 es un mecanismo federal de protección que, por cierto, empujamos casi todos los periodistas veteranos para que se creara”, recuerda Rogelio Hernández.

“Tenemosunas 11 leyes de protección en los estados, con mecanismos que funcionan muy mal o casi no funcionan. Existe una fiscalía federal de protección a la libertad de expresión y 12 fiscalías estatales. Aun así, el promedio de agresiones por mes no baja de 15.

“Parecen muchaspero no lo son si tomamos en cuenta las que se dieron en 2018 o 2019: alrededor de 44 por semana. De todas maneras, las agresiones contra periodistas no menguan.

“Todos los organismos internacionales de protección de carácter no gubernamental,como Artículo 19,Reporteros sin Fronteras o el Comité de Protección al Periodismo, usan metodologías diferentes y tienen diversas agendas políticas.Los gobiernos han tenido que resolver el problema de la protección, cuando deberíamos ser los periodistas quienes nos hagamos cargo de esa labor”.

ESTIGMATIZAN A TODOS

¿Qué tan profesional, distinto, moderno y deseado de acuerdo a los estándares internacionales,es el periodismo en México?, pregunta Julio Alejandro Hernández.

“En México hoy vivimos la más amplia libertad de expresión y de prensa, como no se había tenidodel siglo pasado a la fecha”, responde Rogelio.

Otro aserto válido es que el periodismo en México siempre ha sido de muy alta calidad. “Tomando en cuenta que hay grados y diferentes niveles de periodistas y medios,tenemos un gran periodismo profesional”al margen de las etiquetas que le se ponen al oficio para degradarloo enaltecerlo.

Incluso “hay muy buenos periodistas en televisión”. No en TV Azteca, bromea,pero sí en otros espacios de la barra matutina que integran 22 noticieros de televisión, tanto en señal abierta como restringida.

“Prácticamente todas las estaciones radiofónicas tienen también noticieros. Incluso las de música, no sólo las de radio hablada. Son más de mil estaciones que tienen noticierosy eso significa mucho”.

Pero, además,“en contra de la evolución histórica que hay en el mundo,el número de medios impresos en México no ha disminuido” pese a que hace dos años se acabó la gran masa de publicidad del gobierno federal y se está reduciendo la de los gobiernos estatales.

No han desaparecido los impresos y, de hecho, “el periódico español El País acaba de lanzar su edición para México. Eje Central está haciendo un ejercicio diario de reportes de covid. Y hay otros dos periódicos que abrieron en la ciudad de México, con patrocinio de políticos, pero donde trabajan periodistas”.

Hay un nivel de profesionalismo en el medio, insiste Rogelio Hernández. Y si nos queremos referir a casos muy específicos,“todo el sexenio pasado hubo reportajes de investigación que fueron bastante notables. Los más conocidos son los que produjo el equipo de Aristegui, pero todos los medios grandes tenían sus propios grupos de investigación: Reforma, El Universal, Excélsior, Milenio”.

No es cierto que el promedio general del periodismo mexicano sea mediocre. Hay una gran cantidad de periodistas profesionales. Pero el gran problema ahora es que, “cuando estigmatizan a unos, nos pegan a todos”.

Rogelio Hernández López dice que al opinar tratade no debatir con nadie, pues de lo contrario“me tunde la gente que está a favor de Andrés Manuel o los que están en contra de López Obrador, por las estigmatizaciones que se han hecho a otros colegas”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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