LO SABÍA TODO

A la periodista argentina Olga Wornat, quien sufrió persecución por parte de Calderón Hinojosa al grado que su gobierno impidió la publicación de Felipe el oscuro (finalmente lanzado en 2020) mediante amenazas a la autora, su ayudante de investigación y el editor del libro, “me sorprende un poco” pero “no me sorprende realmente” saber que la fiscalía estadounidense está acusando de acoso contra periodistas a Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en ese sexenio.

“Se está acercando el momento tan esperado. Nos acabamos de enterar de cosas muy graves que están sucediendo backstage, como son esas amenazas de muerte” que les hizo a testigos del juicio, dice la también autora de El último rey: la biografía no autorizada de Vicente Fernández (Planeta, 2021) en una charla con Julio Hernández López, en la emisión del 17 de junio de 2022 de Astillero Informa (https://www.youtube.com/watch?v=QfiOgdbKOnE&t=442s).

García Luna “cayó, quizá por tantos años de prisión, en una trampa que le pusieron los fiscales”. No obstante ser “un hombre de gran inteligencia”, confió en otra persona que está presa y le confesó que iba a mandar matar a El Rey Zambada, uno de los principales testigos en su proceso, quien acusó a Genaro de “cobrar dinero del narcotráfico”. Pero también a Cárdenas Palomino, preso en México, y de quien García Luna tiene probablemente “miedo a que se convierta en sapo”.

En cuanto a las acusaciones de acoso a periodistas, “yo lo viví en carne propia”, dice Wornat. “Lo he contado muchas veces: mi libro comienza justamente con aquella famosa conversación que tuve la noche anterior con Felipe Zamora

[subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de
Gobernación]

, quien el 11 de noviembre de 2011 murió al desplomarse en el Estado de México, sin ningún tipo de causa mecánica, el helicóptero donde viajaba con [el titular de la Segob] Francisco Blake Mora”.

“Zamora me dijo que las amenazas contra mí, mi hija que estaba embarazada en ese momento y mi madre, provenían de la oficina de García Luna. Al otro día cayó el helicóptero. En esa época creí que me volvería loca, me tuve que ir de México. A Édgar Monroy, el periodista que trabajaba conmigo, lo tuvieron que sacar a Europa. Fue una época muy oscura y traumática para todos los que hacíamos periodismo en México. Ya por sí un país difícil para esta labor, en aquel momento era más difícil con García Luna y sus sicarios, sobre todo porque Felipe Calderón tenía conocimiento de que yo estaba amenazada. Que ahora se haga el tonto y mire para el costado, que guarde silencio como siempre, que diga que él nunca supo nada, es otra cosa. Por supuesto, lo sabía. Sabía todo.”

PLATA O PLOMO

Frente a esta relación del gobierno con el narcotráfico, para el periodismo existe como premisa: plata o plomo. Plata, son sobornos; plomo, son amagos, persecuciones, torturas, asesinatos y desapariciones de periodistas que criticaron y reportearon lo que estaba a la vista. Por el contrario, no abundaron los medios decididos a publicar la información disponible, pues había mucha plata, resume Julio Astillero.

El dinero corría no sólo mediante convenios de publicidad, sino también con financiamientos bajo la mesa a conductores, comentaristas y periodistas de México. Medios completos callaban lo que estaba sucediendo, señala el conductor.

Olga Wornat sólo puede hablar por ella, “en lo personal. Tengo muchos años en México y conozco a los periodistas y a los medios de comunicación de este país. Puedo afirmar, entonces, que una cosa son los medios y otra los periodistas. A veces los periodistas callan por temor”.

“Sin acusar a nadie, te puedo decir que nunca sentí tanta soledad y tanto temor como el que sintieron muchos otros periodistas de aquella época. Me sabía sola porque nadie iba a tocar el tema de una amenaza: había un silencio sepulcral en casi todos los medios. Debo agradecer en este sentido a Carmen Aristegui, que fue la única persona que me dio visibilidad en aquel momento durísimo. Y también a Katia D’Artigues que publicó mi historia en El Universal. Había que animarse a hacerlo: Carmen cada vez que yo tenía una amenaza, me llamaba por teléfono pese al riesgo que corría ella misma.”

Había que ser muy valiente para ser solidario con una periodista perseguida como Wornat, en aquel sexenio de Calderón que, “si yo tengo que compararlo con otro momento de mi vida, sería con la dictadura militar argentina cuando se callaba por miedo y por el interés de algunos empresarios que tenían negocios con los militares. El paso del tiempo que todo lo saca a la luz va a sacar esto también”.

NI UN PELO DE TONTO

En conversaciones anteriores con Julio Astillero, Olga Wornat aseguró haber visto videos en los cuales constaba cómo García Luna reveló que el dinero que recibía de los narcotraficantes era para su jefe. La biógrafa de la pareja presidencial argentina formada por Carlos Saúl Menem y su esposa Cecilia Bolocco, así como de la ex primera dama mexicana Martha Sahagún, confía que en el juicio que se le sigue en Nueva York a García Luna se exhibirán documentos y videos que terminen por incriminar al que fuera secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón.

“Lo cuento en el libro”, hay un famoso video en donde García Luna aparece con un bolso deportivo, reunido con capos del narco a bordo de un avión privado que aterrizó en Toluca. Ese video lo tiene la fiscalía de Estados Unidos y muestra cómo García Luna recibe una maleta de dinero de esa gente. Genaro abrió la maleta, sacó el dinero y lo colocó dentro de su bolso deportivo, azul y alargado. Él mismo vestía ropa deportiva, como para decir que no estaba en funciones.

En el video se le escucha decir que ese dinero es ‘para el comandante’, ‘para el jefe’. Y en esta historia no hay más que un jefe: Felipe Calderón. “Por eso digo que el expresidente, más que cómplice fue un socio”. Y aunque ahora Calderón diga que no sabía, “es un poco sospechoso. ¿Tantos años se pasó sin saber, siendo el presidente de México? ¿Debemos pensar, entonces, que era un tonto? ¡No!, porque de tonto no tenía un pelo”.

COMANDANTE BOROLAS

Cuando Felipe Calderón critica el fracaso de las políticas de abrazos, no balazos, se necesita cara dura y mucho cinismo para dirigirse a la opinión pública de esa manera. Sobre todo, cuando recordamos el horror que se vivió en México por su lucha contra el crimen organizado, sostiene Astillero.

Wornat reivindica “mi derecho a no creer en la guerra contra las drogas que implementó Felipe Calderón. Una guerra que todavía hay gente que apoya, en función de que también está fracasando la política de abrazos, no balazos. Sin embargo, la violencia del narcotráfico está en toda América Latina: acaban de matar a un fiscal antimafia paraguayo en Colombia, le pagaron 500 mil dólares a un comando brasileño para asesinarlo”.

“Que salgan Felipe Calderón o Vicente Fox, en cuyo gobierno todo comenzó, a cuestionar la actual política de seguridad cuando ellos no hicieron nada y solamente acumularon muertos y desaparecidos, es indignante. Fox sentó las bases del esquema y Calderón lo hizo efectivo cuando se puso aquel famoso traje verde oliva que le quedaba un poco grande (poniendo en riesgo también la vida de sus hijos) para lanzar el Operativo Conjunto Michoacán. Esos dos señores crearon la tragedia que hoy estamos viviendo en México.”

INTERÉS DE EE. UU.:

Esta tragedia latinoamericana, ¿a qué intereses sirve? ¿Es una forma de control político de Estados Unidos?, ¿una manera de fomentar económicamente el armamentismo?, pregunta Astillero.

“Estados Unidos tiene su parte de complicidad, y sus agencias de seguridad tienen que hacerse cargo de la parte que les corresponde. Acabo de leer una declaración de Larry Holifield, quien fue justamente jefe de la DEA en México. En la época de Vicente Fox, Holifield era casi socio de García Luna, entonces director de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI). Yo me reuní con Holifield en Miami y, como relato en el libro, me hablaba maravillas de García Luna. Pero ahora leo que siente vergüenza de haber confiado en él.

“Estados Unidos es una potencia y sus agencias de seguridad tienen su parte de responsabilidad en la gran tragedia que está viviendo México y todos nuestros países de América Latina. El gigante norteamericano no es sólo el mayor consumidor de drogas, sino que sus agencias traficaron con enervantes con la idea estúpida que, de esa manera, iban a capturar a los capos de los cárteles. Pero resulta que todo se descubrió cuando el que termina muerto, asesinado por una de las miles de armas que pasaron por la frontera norte, fue un gringo. Ahí sí hubo escándalo, no mientras miles de mexicanos murieron por balazos de esas armas que vinieron de Estados Unidos. Las agencias [desde la CIA al FBI, pasando por la DEA] deberían de hacerse cargo de lo que les corresponde, porque toda la mercancía va para allá.”

DELINCUENCIA CONTINENTAL

Comparado con lo que está pasando en Colombia, Chile o Argentina, ¿cómo ve Olga Wornat la situación de México con ese predominio aparentemente creciente del crimen organizado?, inquiere finalmente Julio Astillero.

“Se ve complicado el panorama a nivel continental. Debemos entrar en alerta con el asesinato del fiscal anticrimen de Paraguay en una playa de Colombia, a pleno día. Pagaron 500 mil dólares por el trabajo. Y aunque el gobierno colombiano detuvo a los sicarios, no podemos ignorar que se trata de un comando trasnacional, de un grupo criminal que en Brasil es un Estado dentro del Estado. Paraguay hoy es tierra de nadie y es prácticamente un narcoestado. Y ese grupo delincuencial ya ingresó también a Argentina.

“Si llegaron al extremo de ponerle precio a la cabeza de un fiscal en el lugar donde se encuentre, ¿qué se puede esperar? Lo mataron en Colombia como lo podían haber matado en México. Es una locura. Me preocupa el futuro, no por mí sino por mis hijos y por la gente. ¿Cómo se va a resolver el tema de la pobreza de nuestros países, con este drama de niños que terminan en los carteles, con mujeres e infantes que son secuestrados? Vayamos a Tapachula y veamos lo que pasa.”

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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