NO SON DOS MITADES

Estamos viviendo un momento interesante en el periodismo en México, en los últimos años ha habido de todo, dice el monero (José) Hernández al presentar como invitado de El Chamuco TV al periodista Jorge Zepeda Patterson.
Si bien la crítica no es sólo necesaria sino indispensable, muchas de las cosas que estamos viendo en el periodismo no es precisamente crítica, considera el anfitrión del programa junto a (Antonio) Helguera y Rapé (Rafael Pineda): las mentiras no son crítica, la manipulación o las fake news tampoco.
Se percibe en muchos medios tradicionales el nado sincronizado, una campaña en contra del gobierno de la 4T a la cual el presidente López Obrador está respondiendo en un juego de ping-pong, expone Hernández.
Para Jorge Zepeda Patterson, al periodismo de nuestro país “habría que ponerlo en el contexto de esa polarización intensa y compleja en la que está metida la sociedad mexicana en su conjunto”. Y aunque tiene sus matices el tema de los medios en esta polarización, no hay que perder de vista que, a casi tres años del inicio del sexenio, como era de esperar el intento de cambio de régimen tocó muchos intereses.
La transformación se ha dado a tirones y jalones, a veces a codazos, provocando un deslinde de la sociedad mexicana en dos porciones asimétricas, no en dos mitades. Hay más gente de un lado que del otro, aun cuando los menos tienen muchos más recursos para hacerse oír.
“Estamos viviendo una bipolaridad en su conjunto, no sólo en la prensa”, sostiene el entrevistado. Todos “podemos atestiguar cómo en las charlas de sobremesa y al interior de nuestras propias familias hay una polarización y una división”. A veces las discusiones adquieren tonos más candentes de los que uno quisiera.
En efecto, la relación entre la prensa y el poder se ha contaminado. Es pasto de esta intensidad en la controversia, en la polémica. Pero con determinados matices. Uno tiene que ver con el hecho de que la administración de la 4T cambió las reglas que por décadas se habían instituido, y tenían que ver con un ‘toma y daca’ en términos de publicidad oficial. La mayor parte de los medios tradicionales (televisión, radio y prensa) construyeron su modelo de negocio apoyándose, en gran medida, en las partidas presupuestales que esperaban año tras año.
 
ECONOMÍA E IDEOLOGÍA

En la emisión del domingo 25 de abril del programa que se transmite por Canal 22, TV UNAM y Once TV (https://www.youtube.com/watch?v=m86HD8mUYnU&t=4s), Zepeda Patterson explica que al modificar el gobierno sus criterios para usar la publicidad oficial como un subsidio a la prensa, “en efecto los medios de comunicación tradicionales sufren una merma económica que los puso absolutamente contra la pared”.
“Esta situación, ya de entrada, genera evidentemente una actitud sesgada frente a la administración que –a ojos de los medios– los está haciendo víctimas. Con razón o no, ellos lo perciben como un agravio. López Obrador afectó el modus vivendi de Juan Francisco Ealy Ortiz (dueño de El Universal) y sus equivalentes, quienes perdieron esos cientos de millones de pesos que durante décadas se acostumbraron a manejar dentro de su presupuesto. Desde su punto de vista, es casi una agresión porque ese flujo de dinero era el statu quo, la manera de operar.
“Pero el otro aspecto del problema es tanto o más importante y responde a una visión del mundo, una noción de sociedad y una idea de nación con las que se identifican, en particular, los propietarios de los medios y algunos columnistas que también vieron afectados sus intereses económicos.”
El primer factor es monetario, pero el segundo responde a razones ideológicas, a “una concepción filosófica y política que es antagónica a la que tiene la 4T. López Obrador busca un cambio de régimen y tiene una mirada hacia los desprotegidos. En cambio, los columnistas de muchos medios y un sector tradicional de la prensa están más bien vinculados al modelo de sociedad que venía caminando. Un modelo con los defectos que algunos de ellos incluso criticaban, pero con el que estaban de acuerdo en lo fundamental”.
A esos medios y periodistas les parecía que en ese modelo había prietitos en el arroz, niveles de corrupción que se tenían que corregir. Sin embargo, ellos creían que México iba avanzando hacia esa modernidad, a la supuesta articulación con el primer mundo. Y, entonces, cuando vino a alguien a reprochar que hayamos desatendido al México profundo, argumentando que eso atenta contra la existencia misma de la vida nacional, los columnistas del viejo régimen ya no estuvieron de acuerdo, sostiene Zepeda Patterson.
“Esa razón ideológica les permite rasgarse las vestiduras con cierta autenticidad, porque en el fondo están luchando contra el modelo de vida que propone López Obrador pero que no es el suyo”, resume el columnista.
 
DOS RASEROS DEL INE

Los moneros conocieron al periodista invitado en 1992, cuando Jorge Zepeda Patterson lideró las investigaciones que el diario Siglo 21 realizó sobre las explosiones del 22 de abril en el barrio de Analco en Guadalajara. Y lo trataron más cuando Jorge se fue a Público, muchos de los colaboradores de Milenio se dieron cita en la capital de Jalisco para vender el naciente diario en las calles. Tres décadas después, los moneros quieren saber la opinión del columnista sobre el enfrentamiento de la 4T y el INE. ¿Estos ataques que denuncian los consejeros electorales son supuestos o reales?
“Lorenzo Córdoba, otros consejeros y los columnistas que los arropan tienen una genuina preocupación ante los planteamientos de López Obrador que a ellos les suena a ‘¡Al diablo las instituciones!’
“Defienden el equilibrio de poderes, organismos como el de Derechos Humanos, comisiones como la de Competencia y todas aquellas instituciones que han ido surgiendo independientes al Ejecutivo y que, se supone, son contrapesos.
“Por el contrario, el planteamiento de López Obrador es que, al mismo tiempo que fuimos fundando todas esas instituciones supuestamente democráticas, aumentó la corrupción, la desigualdad social y la desatención a los pobres en este país. Eso significa que hay algo en la democracia mexicana que no está funcionando. Y lo dice muy bien Andrés Manuel: democracia que no redunda en beneficio del pueblo no es democracia, es sólo una democracia formal y acaba siendo una simulación. Para la 4T, todas estas instituciones tendrían que responder por ese fracaso.
“En el INE, algunos consejeros están seriamente convencidos que la 4T representa un ataque a todo este entramado de instituciones. Cuando, en realidad, lo que se está cuestionando desde el Ejecutivo es que no funcionaron para lo que deberían funcionar. Hay pues un pleito entre dos concepciones distintas.
“Los cuestionamientos continuos que ha hecho López Obrador sacaron a los consejeros de sus propios equilibrios y, en esa lógica, ellos mismos acabaron tomando decisiones que, francamente, me parecen sesgadas. Es decir, no pudieron cumplir su tarea cabalmente, ni siquiera desde la propia perspectiva del árbitro que ellos se habían planteado, con la imparcialidad necesaria. Y ahí están los fallos que nos tienen aquí polemizando.
“Por ejemplo, la sobrerrepresentación. En efecto, la norma que permitió una sobrerrepresentación al partido que resultaba mayoritario en la Cámara de Diputados, con lo que luego tenía más escaños de los que debería, no pareció molestar a los consejeros en legislaturas anteriores, pero sí en esta donde la mayoría y la sobrerrepresentación la tiene Morena.
“Otro caso es el de Félix Salgado Macedonio. En lo personal, pienso que es un candidato impresentable por otras razones. Pero lo están inhabilitando para ser candidato por una falta administrativa, por no haber entregado un reporte. En ese sentido, el fallo del INE parece absolutamente desproporcionado considerando los enormes delitos electorales que existían antes y que, simplemente, ameritaron multa como tendría que haber sido el caso ahora.
“Parecería que el INE usa dos medidas para calificar: las fallas que vienen de Morena son respondidas con misil y bazuca, y las fallas que vienen de los otros son amonestadas con un reclamo. Es como un árbitro que en el primer tiempo del partido dejó pasar a un equipo patadas en las espinillas, pero al primer empujón del otro equipo saca la tarjeta roja.
“Tiene toda la razón el capitán del equipo sancionado, López Obrador, en reclamar. Pero no está cuestionando el arbitraje, está cuestionando a ese árbitro que hace una interpretación sesgada del reglamento”, concluye Zepeda Patterson.
 

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