CAMPO CUATRO: “EL ÚLTIMO COLETAZO”

Estamos ante un hecho inédito: la derrota del PRI en Colima. Y como todo evento insólito se puede escribir de cualquier forma en la historia.

Indira Vizcaíno va a recibir un gobierno con muchas deficiencias. Son variados los intereses que estaban en juego, y quienes se han venido beneficiando de ellos no cederán fácilmente a sus privilegios.

Empeñados en ver el vaso medio lleno, los liderazgos del grupo que perdió el poder, sin ningún rubor formulan en videos y entrevistas radiofónicas invitaciones a la futura mandataria para sentarse a negociar las condiciones en las que se ejercerá ¡el cogobierno!

El dinosaurio todavía puede dar un último coletazo. De realizarse la auditoría a profundidad que reclama el pueblo de Colima, se fincarán responsabilidades para más de uno. Y en las labores de transición es inevitable el referente de AMLO como un gobernante dispuesto a enjuiciar a los expresidentes, si así lo indica la consulta. Por los callos que pisará Indira, sería justificable y hasta necesario fortalecer su equipo de seguridad.

Veremos sin duda un recrudecimiento de la violencia. Es característico en estas etapas de transición que el régimen saliente haga una depuración de sus cómplices y de la gente que puede representar una incomodidad o un peligro para quienes dejan el poder. Solamente la ola de homicidios que se ha estado dando en las últimas semanas, amerita reforzar la seguridad de Vizcaíno.

VAN POR COGOBIERNO

Habrá que fortalecer también al equipo jurídico. Hemos dicho hasta el cansancio que el grupo en el poder tiene un abanico tan amplio de intereses que no se darán por vencidos, simplemente, por una derrota electoral.

Los dinosaurios contemplan un sinfín de escenarios para permanecer en el poder. Incluso han tratado de normalizar la anulación de elecciones, para reponer un proceso que no les favoreció o ampliar una ventaja que no quedó clara. Pero, además, en Colima se han dado elecciones extraordinarias por otros lamentables motivos.

Para crear el escenario de un cogobierno, los expulsados del poder por la voluntad popular buscarán minar la credibilidad de Indira. Sostener la legitimidad de Vizcaíno como gobernadora electa en las urnas y proclamada por los órganos del sistema comicial, es la mejor forma de empezar a construir la gobernabilidad de la 4T en Colima.

Desde el grupo expulsado del poder, se está haciendo una lectura malintencionada de las cifras para restarle legitimidad a Indira e impulsar la idea de un cogobierno, pero la población fue clara en el sentido que no quiere a los mismos en los cargos.

Esos liderazgos ya repudiados en las urnas, quieren hacernos creer que la legitimidad de Indira depende del reconocimiento que ellos le quieran dar, cuando la autoridad política de la gobernante electa viene del reconocimiento del pueblo.

NO LES AJUSTÓ

La ciudadanía lo entiende incluso mejor que la clase política. No es remoto que, como ocurrió en el escenario nacional, de aquí a la toma de posesión la aceptación de la futura gobernadora sea porcentualmente mayor al que logró en el resultado electoral.

Hay una razón para ello: mucha más gente de la que aparece en los registros votó por Indira. La verdad es que no les ajustó, pero sí hicieron trampa. Muchos de los potenciales electores de Vizcaíno no acudieron a depositar su boleta porque cedieron su credencial por dinero o con engaños.

Con la retórica de la conciliación en aras del bien de Colima, quieren ocultar que la maquinaria de mapaches al servicio del viejo régimen sí operó. En ese sentido, el triunfo de Indira tiene una valía particular, porque ella combatió y venció a las dos fuerzas partidistas más organizadas de la historia de Colima, la del PRI y la del PAN.

El tiempo permitirá demostrar cuántas credenciales fueron retenidas por los operadores de una estrategia diseñada para bajar la participación y, en esa circunstancia, elevar el peso específico de los votantes duros de los partidos coaligados en el Tumor (Todos Unidos contra Morena).

LOS AYUDÓ AMLO

Los morenistas de todo el país tienen mucho que agradecerle al presidente López Obrador. Imposibilitado de ir en la boleta como lo planeó cuando propuso que la consulta para la revocación del mandato fuera concurrente con las elecciones intermedias, Andrés Manuel usó todo su capital político para emparejar la cancha que los consejeros del INE trazaron sobre una pendiente, donde a Morena le tocaba jugar cuesta arriba y con el árbitro actuando de capitán del equipo contrario.

AMLO se metió y sacó la elección cuando vio el cochinero que le estaban organizando en los estados. A nivel federal, estas elecciones intermedias eran un plebiscito sobre la gestión de López Obrador. Y aunque el presidente no apareció en las boletas, sus enemigos le atribuyen una baja en la votación de Morena respecto a 2018.

Por lo demás, es ocioso comparar la participación en las elecciones presidenciales con los comicios locales, incluso ahora que terminaron por empatarse con el sexenio federal las fechas para la renovación de los gobiernos y congresos estatales. Contra la tendencia a mayor participación en la presidencial, el abstencionismo aumenta en los proceso locales.

CLARO RECHAZO A JIPS

Con base en esas comparaciones, algunos columnistas acusan a Indira de haber obtenido la votación más baja de la historia. En esta elección ya no vimos, como venía ocurriendo desde 1997, al PRI enfrentarse al PAN y dividirse el pastel de votos. Ahora jugaron por lo menos cuatro candidatos con un significativo potencial de atraer el voto.

No obstante que hubo más partidos en juego, la ventaja de Indira por sobre su competidora más cercana es la mayor que se haya registrado en la historia. Nacho apenas le sacó 500 votos a Jorge Luis en la ordinaria de 2015. Y la elección de Silverio Cavazos sobre Leoncio Morán en 2005, también fue apretada.

Que todos los que no votaron por Indira lo hicieron para manifestar que estaban en contra de ella, también se puede decir de Mely Romero. Lo que en realidad refleja la atomización del voto es que hubo más inconformes con el PRI. Puesto que nunca ha ejercido el gobierno estatal, Morena no fue objeto de un juicio público. Hay que leer los resultados de otra manera: todos los votos que no fueron para Va por Colima suponen el rechazo en las urnas a un gobierno tan nefasto como el de Ignacio Peralta.

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