Tras recibir la sexta amenaza de muerte, en mayo de 2022 el especialista en redes sociales y comunicación digital Alberto Escorcia decidió dejar el país de manera prolongada, luego que inicialmente había pensado hacerlo sólo por unos meses para aprovechar una oportunidad laboral en Europa.
Desde 2011, por su activismo en contra de trasnacionales como OHL y gobiernos como el de Obama o Peña Nieto, Escorcia ha venido acumulando hostigamientos, amenazas e intentos de censura digital.
El sitio web que construyó (loquesigue.tv) denunció esas nuevas formas de amordazamiento –lo que Escorcia llama tecnocensura– como el bloqueo a la red 3G (que usaban los celulares entonces) en Egipto –o en México, por zonas, durante movilizaciones– así como el uso de servicios de video masivos para el espionaje, comentó César Alan Ruiz Galicia en una entrevista recogida por TerceraVía.Mx.
“Si las redes sociales han dotado a la sociedad de nuevas formas para organizarse, queda claro que también los grupos de poder están creando estrategias para bloquear a protestas que se le enfrentan”, resumió a su vez el experto en una conversación sostenida en Barcelona el 22 de agosto de 2016 (‘El caso Alberto Escorcia: Interactivismo y la tecnocensura’; https://terceravia.mx/2016/08/caso-alberto-escorcia-interactivismo-la-tecnocensura/).
Se va del país definitivamente porque “ya no es vida. Por medidas de seguridad dejé de hacer muchas cosas, y prefiero irme a un sitio donde pueda vivir tranquilamente. Aquí sí nos matan”. La última amenaza de muerte se la hicieron unos empresarios de Yucatán. Y no es la primera vez que se ve obligado a exiliarse, contó a Ernesto Ledesma y Alberto Nájar, quienes platicaron con Escorcia sobre temas de la actualidad sociodigital, en tres emisiones consecutivas del noticiero Momentum que coproducen Rompeviento TV y el portal Pie de Página.
LA PESADILLA DEL MECANISMO:
Que gente como Escorcia reciba amenazas de muerte revela el peso que tienen precisamente las redes sociales, al grado que ya no fue suficiente el mecanismo de protección de periodistas, señala Ledesma en la primera de estas charlas, el 18 de mayo de 2022 (https://www.youtube.com/watch?v=Y1mwFmh_z7U&t=25s).
De hecho, “es una pesadilla el mecanismo”. Siempre lo ha sido. “Y ahora es peor porque tiene un enfoque militar de seguridad: ponen una reja en tu casa y una patrulla a cada cierta distancia. Nadie puede venir a visitarte y, todo el tiempo, ellos mismos te están pidiendo que ya no publiques, que abandones la profesión”.
“El mecanismo debe reenfocarse a que los periodistas sigamos siendo periodistas, y no a que estemos encerrados en una jaula. Porque, además, eso no te protege. Ya estando en el mecanismo, entraron a mi casa y la reja no sirvió de nada. Utilicé el botón de pánico dos veces y tampoco sirvió de nada.
“Psicológicamente, te afecta mucho. Conozco a otros compañeros que están bajo el mecanismo y, prácticamente, no tienen una vida aceptable. Por si fuera poco, vives en la precariedad porque estando en el mecanismo se vuelve muy complicado trabajar. Los jefes de los medios te aíslan, es una realidad.”
Eso es “ser periodista en México. Si a mí que toco un tema inocuo como son las redes, me ha ido como en feria, ¡imagínense a alguien que habla del narco y salió huyendo de su pueblo!”
LOS BOTS NO COTIZAN
En el primero de los tres programas que dedicaron a temas como Amazon y el peligro que corre internet a nivel mundial, o a responder a preguntas como cuáles son las estrategias para inflar una nota periodística en las redes sociales y si los influencers tienen un alcance real, los conductores hablaron con Escorcia de la trascendencia que Twitter haya sido adquirida por Elon Musk.
¿Qué buscaba el dueño de Tesla y SpaceX cuando, al plantear su interés en comprar la plataforma, cuestionó cuántos de los millones de cuentas de Twitter son bots?, pregunta Ledesma.
Para un periodista especializado en las gigantes digitales internacionales como Escorcia, hay que observar dos cosas en la declaración de Musk:
“Por un lado, es una jugada económica. Tras hacer la pregunta se desplomaron las acciones de Twitter cerca de 20 por ciento, siendo que, cuando se anunció la compra, habían alcanzado un precio histórico de 10 dólares por encima de su cotización anterior.
“El otro punto refiere al debate que tenemos desde hace tiempo quienes investigamos Twitter y tenemos interacción con la compañía. En efecto, ¿cuántos usuarios falsos tiene? Musk asegura que cerca del 20 por ciento de los usuarios son falsos, pero la empresa afirma que son menos del 5 por ciento. Para aclararlo, en un tuit el magnate ofreció un dato interesante: Twitter calculó sus porcentajes tomando una muestra aleatoria de 100 tuits, pero al tomar una muestra más grande el porcentaje sube a 20 puntos.
“Cuando leí la declaración de Musk, capturé 50 mil tuits en español y 50 mil menciones al magnate también en nuestro idioma. En los tuits encontré que el 26 por ciento de ellos eran bots y, en las menciones, el 49 por ciento. Tiene razón Musk, son demasiados bots. Pero también es un juego de declaraciones para bajar el precio de las acciones. Cuando le terminen vendiendo la compañía, Twitter valdrá la mitad. Porque cuando se demuestre que tiene un 26 por ciento de usuarios falsos, los accionistas van a salir corriendo. Y si valía 40 o 30 dólares la acción, bajará a 20 o 10. Musk ya fue sancionado en el pasado por hacer esto con Tesla.”
TWITTER, PODER POLÍTICO
¿Qué importancia tienen los bots en el modelo de negocio de Twitter?, inquiere Nájar.
“La industria digital depende de dos cosas: una, que los usuarios estén activos y, otra, que los usuarios sean reales. Esto no ocurre solamente en Twitter. También en los bancos, por ejemplo. Vemos la ciudad llena de publicidad de tarjetas digitales. Hay una carrera en el mundo por digitalizar a los cuentahabientes y por bancarizar a la población. Mezclando los dos rubros, también Twitter y Facebook están intentando monetizar a la gente.
“¿Cómo funciona el negocio de Twitter? Con gente que invierte en una compañía que es la segunda más grande de redes sociales en el mundo, pero que también es menos activa que Facebook. En Twitter la mitad de sus usuarios no están activos, crearon la cuenta y puede ser que nada más estén leyendo lo que otros publican o que ni siquiera la revisen.
“Eso le pasó a Snapchat, pero no le está pasando a Tik Tok, una de las redes más dinámicas y con mayor crecimiento en su actividad. Lo que les interesa a quienes invierten en esas compañías es que haya interacción, porque de esa forma es como la gente compra, dando clic a los anuncios. Facebook, por su parte, vive un fenómeno de brecha generacional: se le están yendo todos los jóvenes, mientras entran en masa adultos mayores de 60 años, convirtiéndola en una red de la tercera edad.
“Twitter tiene un gran potencial. Aunque no genera dinero, lleva varios años sin hacerlo, le siguen invirtiendo porque tiene un gran poder político. Es la red más influyente del mundo, ahí es donde están todos los líderes, el círculo rojo de cada país. Esa red sí tiene capacidad de quitar y poner presidentes.
“Por eso Elon Musk quiere esa red. Y estuvo dispuesto a pagar 10 dólares más por cada acción, para tener control político. No me quiero aventurar a decir que también la compró por el litio, pero pensando mal es muy probable que así sea.
“Cabe decir que a un precio de 44 mil millones de dólares, Twitter es una ganga. Son las ganancias de Facebook en un año. Musk está comprando a precio de saldo una compañía que debe valer 100 veces más. Pero el tema no es el monto. El debate de los expertos es que no es un negocio, y quizá nunca lo sea. Su gran potencial es político e informativo.
“Twitter realmente es un blog enorme, una red de microblogs. El microblogging no alude a una red social sino a una plataforma de información. Twitter es el periódico del mundo que escribimos todos, a diario, con pequeñas notas. Ese es su gran valor. Es igual con muchos periódicos que funcionan en números rojos: se mantienen porque son muy influyentes, y les siguen metiendo dinero por el poder que tienen.
“En el tema de litio, no me quiero aventurar a asegurar pero, imagínense, si Elon Musk como dueño casi único saca a la compañía de la bolsa de Nueva York, Twitter ya no va a estar auditada por las autoridades estadounidenses. Con esa discresionalidad, en su momento podría poner un filtro para que la oposición en contra de las empresas norteamericanas, en Bolivia o en México, no salga más en las búsquedas.
“Eso ya ha pasado antes en Twitter. Cuando un príncipe de Arabia Saudita invirtió en la plataforma, entre 2010 y 2011 el miedo a que la plataforma terminara silenciando a los activistas disidentes saudiárabes se materializó. Si Elon Musk se convierte en el mayor accionista de Twitter, la va a usar para sus intereses. Y eso hay que tenerlo claro porque es una red muy influyente en los tomadores de decisiones del mundo.”
INSTINTO DE SUPERVIVENCIA
Si en Twitter está el círculo rojo del mundo, la promesa de Musk de limpiarla de bots (cuentas falsas) despertó mucha esperanza. En México, hay quien sueña con expulsar las granjas de bots que cultivan los calderonistas. Mientras la oposición a la 4T sueña con una red limpia de bots chairos. ¿Puede Twitter sacar a unos y dejar a otros cuya ideología le favorezca?, pregunta Ledesma.
“Por supuesto, ellos tienen un sistema de análisis que detecta todo lo que no es orgánico. Le llaman comportamientos coordinados. Saben perfectamente bien y en tiempo real cuántas granjas existen. Y sólo las eliminan cuando un investigador como yo o como Rossana Reguillo
[de SignaLab en el ITESO]
encontramos una red y el señalamiento se hace público en la prensa. De inmediato, confirman que la tienen y la quitan.
“Es la verdad del negocio. Hay que hablar algún día de la industria digital en los medios. Por ejemplo, de los periódicos que contratan bots para tener visitas falsas y así engañar a los anunciantes. El anunciante termina comprando una publicidad que nadie va a ver.
“Es muy importante en la industria digital el tema de la interacción, esto es, que la gente se quede en el sitio y haga cosas como escribir lo que está pensando. Adam Curtis y otros expertos han descubierto cómo el enojo hace que la gente interactúe más. En los sitios digitales hemos vivido con el troleo un renacimiento del odio, porque éste te hace dar más clics.
“No pasa lo mismo con la felicidad. La felicidad crea redes más duraderas mientras el odio, si lo vemos en un gráfico de red, se esparce de forma acelerada pero tiene corta duración. El odio crea una curva de actividad muy grande, mientras la felicidad va creando redes pequeñas, pero en un proceso más lento. Hice un estudio hace tiempo, pero lo tiene muy bien analizado quienes hacen las redes sociales.
“Es bien sabido, también, que las notificaciones tienen un efecto en la hormona de la oxitocina. Cuando uno ve la notificación de un ‘me gusta’ o cuando te ponen un corazoncito en Instagram, ocurre una reacción bioquímica y el cerebro la interpreta como una señal que es necesaria para la supervivencia. Están explotando nuestro instinto de supervivencia cuando nos motivan a esperar que nos retuiteen o nos pongan like en la foto. Y eso es muy peligroso porque puede terminar siendo una especie de adicción digital. En la industria digital, el clic manda. No el contenido, lamentablemente.
“¿Y por qué el odio es más expansivo? Porque la gente suele leer únicamente el titular y compartirlo rápidamente, mientras lo que es bueno e interesante se lo queda. Lo lee, pero no lo comparte enseguida. Hasta que lo lee bien, lo comparte. En cambio, el odio no. El mensaje de odio lo comparte a botepronto y se hace trending topic. Que un asunto genere una marcha es lo que les encanta a los empresarios de las redes sociales y de la industria digital”, resume Alberto Escorcia.
Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com
