Con el objetivo de frenar una forma silenciosa y peligrosa de violencia, el Congreso del Estado aprobó reformar el Código Penal para castigar la «sumisión química», una práctica que consiste en drogar a una persona sin su consentimiento para anular su voluntad.
Esta iniciativa, impulsada por la diputada Isamar Ramírez Rodríguez y del Grupo Parlamentario de MORENA, reconocen por primera vez en la ley esta conducta como un delito independiente. Esto significa que el simple hecho de administrar sustancias, narcóticos o fármacos a alguien en su bebida o comida para disminuir su capacidad de resistencia, ya será motivo de cárcel.
La aprobación de esta ley responde a la necesidad urgente de proteger a la ciudadanía ante casos reales que ya se han presentado en la entidad. Se recordó el lamentable suceso ocurrido en el municipio de Tecomán, donde tres comerciantes ambulantes fueron víctimas de este delito tras beber «agua de piña» que les ofreció un desconocido.
En aquel incidente, las víctimas perdieron el conocimiento y quedaron desorientadas, situación que fue aprovechada para robarles sus pertenencias. Este hecho demostró que el uso de sustancias para vulnerar a las personas no es un mito, sino un peligro latente en el estado.
La tipificación del tipo penal de este delito establece que será castigado con 3 a 6 años de prisión a quien drogue a otra persona sin su permiso para manipularla, robarle o agredirla.
Si estas sustancias se utilizan para cometer otros delitos como violación, abuso sexual o robo, las penas de cárcel aumentarán considerablemente, al considerarse una agravante el haber dejado a la víctima en estado de indefensión.
El castigo será aún mayor si la víctima es una niña, niño, adolescente, persona adulta mayor o con discapacidad.
Con esta aprobación, el Congreso del Estado busca cerrar la puerta a la impunidad, garantizando que quien utilice estas prácticas para aprovecharse de otros enfrente todo el peso de la ley.
