DOS TRADICIONES…

En todo el mundo se discute la validez del periodismo militante. Y aunque se sigue hablando de la obligada objetividad periodística, muchos reporteros como Jesús Escobar sospechan que ese requerimiento ha sido parte del manejo que hicieron los dueños de medios para controlar, especialmente, al periodismo de investigación.

¿Cuál es la opinión de Rafael Barajas ‘El Fisgón’, caricaturista político y militante de izquierda, respecto a esta prohibición al periodista de involucrarse ideológicamente con los asuntos que cubre?, le pregunta el conductor del noticiero estelar de La Octava Digital (https://www.youtube.com/watch?v=f3HaVjQXbaw) al también escritor de varios textos sobre la historia del periodismo mexicano.

La pregunta es pertinente, añade el entrevistador, sobre todo cuando no parece haber limitaciones para que los medios tengan una posición ideológica ni para la explotación comercial de la actividad periodística.

“En el periodismo contemporáneo hay varias escuelas que vienen desde el siglo XIX –dice El Fisgón–. Existe la tradición británica que plantea que el periodista debe ser objetivo, no puede tomar partido y, por lo tanto, tampoco debe involucrarse en causas. Y existe la tradición francesa que fue asumida en México por los liberales decimonónicos, según la cual el periodista es también un activista político y toma partido por sus causas.”

…QUE NO ESTÁN REÑIDAS

Esta idea de la objetividad en realidad no está peleada con la participación política, sostiene el monero de La Jornada y codirector de la revista El Chamuco y de su versión televisiva. El periodismo más objetivo que se ha hecho en este país, lo hicieron precisamente los liberales que en el siglo XIX tomaron partido por todas las causas del federalismo, la reforma y la república.

“El tema de la objetividad es un valor importantísimo dentro de la información. Y nosotros debemos procurar ser siempre objetivos, es decir, fundamentar absolutamente todo lo que decimos porque de eso va a depender nuestra credibilidad en el largo plazo. Un periodista que no fundamenta lo que dice, que no documenta sus posiciones, pierde credibilidad y eficiencia.

“Ahora bien, uno puede perfectamente documentar una posición y tomar partido. No está peleado y, al contrario, con mucha frecuencia es complementario. Si documentas que se está produciendo una injusticia, es imposible no indignarse. Es parte del proceso”, señala Barajas.

SESGOS INFORMATIVOS

Esta idea de que la objetividad existe es, entonces, falsa. “Pero lo que se puso en disputa es quién tiene la objetividad. Los grandes consorcios masivos de comunicación tienen todo el andamiaje para decir que ellos son objetivos”, señala El Fisgón.

Vale recordar los nombres de los noticieros estelares de Televisa y TV Azteca, todos apelan a la objetividad: 24 Horas, Hechos, A las Tres, Hora 21. Todos esos nombres venden la idea de una visión puntual y objetiva de las cosas, pero nunca fueron imparciales los noticieros de televisión.

“Desde 1968 a la fecha, siempre tomaron partido con la careta de imparciales. Primero nos venden la promesa de ser imparciales, porque ya asumida esa narrativa pueden darle todos los sesgos a la información que quieran.

“Esta batalla hay que darla todos los días. La derecha en México y en el planeta se asume como la poseedora de la objetividad, pero si revisas los análisis serios que vienen de la izquierda están mucho mejor documentados, son mucho más imparciales y objetivos que los análisis de la derecha. Claro, locos hay en todos los terrenos. Pero, en general, los analistas de izquierda documentan la realidad con objetividad y, a partir de ahí, asumen una posición. Eso es lo correcto.”

AQUÍ SE HABLA BIEN

“El otro tema a discusión es que, en la era neoliberal, todo estuvo en venta –sigue diciendo Rafael Barajas–. Y una cosa que se sabe en el gremio desde hace muchísimo tiempo es que, cuando se habla de libertad de imprenta, en general de lo que se está hablando es de la libertad del dueño de la imprenta.

“Quien ejerce realmente la libertad de expresión, es el que dicta la agenda del medio. Ni siquiera los periodistas que trabajan en ese medio actúan con total libertad, porque con muchísima frecuencia están siendo acotados por el dueño del negocio.

“Esto lo oímos con toda claridad en un audio de Alito [como apodan al presidente nacional del PRI, cuyas conversaciones han sido filtradas por su sucesora en la gubernatura de Campeche, Layda Sansores]. En la grabación, Alejandro Moreno recuerda que cuando un columnista escribió un artículo en su contra, al día siguiente el director del periódico publicó otro texto editorial elogiosísimo para Alito… con la firma de ese periodista y sin consultarle. Por supuesto, el columnista se indignó pero se guardó su enojo cuando el dueño del medio, que es el que define las firmas que aparecerán en su periódico, le dijo: ‘Aquí se habla bien de Alito’.”

HUMOR DE IZQUIERDA

“Es un hecho que los dueños de los medios tienen un peso enorme en la opinión pública y que, con mucha frecuencia, ellos son los que marcan el régimen de la libertad de imprenta. No nos engañemos, los aparatos mediáticos tienen sin lugar a dudas una carga ideológica.

“En México son contados los medios de difusión manejados por periodistas y, menos todavía, los medios que son propiedad de periodistas. Y esto, por supuesto, marca una gran diferencia. Vimos como en la era neoliberal se hicieron consorcios masivos poderosísimos y, absolutamente todos, estaban en manos de grandes empresarios.

“¿Te parece correcto que todos los grandes medios de una sociedad sean propiedad de empresarios? ¿Por qué no hay un solo medio que sea propiedad de un sindicato, de una cooperativa pesquera o de un ejido? ¿Los intereses de quién, entonces, van a defender esos medios corporativos? Como esos medios son avasalladores, vemos como una cosa normal que así sea, pero no lo es.”

TIENEN INTERESES

“Tenemos que cuestionarnos quiénes son los dueños de estos medios y qué intereses defienden. Y, por supuesto, los lectores o los espectadores tenemos que ver a los medios bajo esa lente. Tenemos que tener claro quién está hablando.

“No me da pudor decir que toda mi vida he sido una gente de izquierda, y tampoco presumir que siempre procuro documentar y fundamentar lo más posible mi trabajo. Esta idea de que si tienes una postura política, entonces ya no eres confiable, tiene mucho que ver con lógicas muy primitivas, como de fútbol. Ser de izquierda o de derecha no es como irle al Atlas o al América, es asumir todo un sistema de valores y, a través de él, analizar y entender la realidad.

“Últimamente, a los caricaturistas de izquierda nos han acusado de ser paleros del gobierno. Pero no es así. Yo sí creo en un proyecto de nación, he peleado por ese proyecto de nación toda mi vida, pero no dejo de ser objetivo a la hora de analizar, estudiar y llegar a conclusiones.

“No empecé a decir que el aumento del salario es bueno para el grueso de la población porque López Obrador decidió incrementar el mínimo, yo siempre dije que la redistribución del ingreso iba a permitir reactivar el circulante y le daría estabilidad a la moneda. Si resulta que así fue, ¿en dónde está la falta de objetividad?

“Todo tiene que estar fundado, documentado y alejado de intereses. Si la postura política de un periodista está definida por dinero, ya es otra historia. Porque ya no se puede saber qué es lo que realmente opina él, y qué es por lo que le están pagando.”

EL TEMA ES EL RIGOR

Jesús Escobar coincide en que el tema es el rigor, la honestidad y la transparencia. No es deshonesto reconocer que uno milita en una causa. Eso te hace más honesto que, desde el ángulo del periodismo, simular una neutralidad u objetividad cuando, realmente, estás actuando por un interés monetario o por el interés de alguien que te está solventando o del medio de comunicación que, por contrato, te exige que escribas algo.

“Con frecuencia, este anuncio de que son neutrales y objetivos se puede traducir como: ‘Mira, estoy al servicio del mejor postor’”, sentencia Rafael Barajas ‘El Fisgón’.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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