EL CINISMO EN EL IMPAGO SALARIAL DE RIULT: ECHAR CULPAS

Ha sido una jornada muy movida en torno al preocupante tema del impago de la quincena de este 15 de septiembre a trabajadores capitalinos de la administración prianista del alcalde Riult Rivera. En el colmo del cinismo, a partir de un video del sindicato minoritario -y ante la desesperación por los reclamos de la clase trabajadora hacia el edil-, se empezó a mover “extraoficialmente” que la culpa del impago era del Gobierno del Estado, pues según la teoría conspiranoica gestada desde Palacio Municipal, la administración estatal había transferido las participaciones federales en horario “inhábil” para el sistema bancario, por lo que el recurso para la dispersión de la quincena había sido imposible en el día que corresponde el pago.

El rechazo a tan desfachatada teoría fue contundente. Trabajadores impagados de su quincena no mordieron el anzuelo de que esta acción había sido con la intención de “afectar políticamente” a Riult, por lo que los ataques y el rechazo al edil persistieron en sus propias redes sociales y en las de la propia administración municipal.

Una injuria en contra del Gobierno estatal, por cierto, desmontable de manera sencilla. Para empezar, ¿por qué no se les informó del problema a los sindicatos? ¿Por qué si el problema no era su administración, sino un ataque político directo, Riult no cambió su agenda al menos para informar a los líderes sindicales el propio martes?  Recordemos que a la noche del “Grito”, mientras el edil montaba a caballo en la comunidad de Tepames, el sindicato mayoritario entregaba un oficio extrañándose de por qué el pago a sus agremiados y personal de confianza no había llegado. El sindicato minoritario, que le ha tolerado a Riult hasta la deuda a IPECOL, fue el que insinuó la atrevida trama, pero la mañana del día 16, cuando la llama del desprecio ya quemaba al edil.

Además, la situación de emergencia financiera en la administración capitalina ya se veía venir, como lo había advertido la regidora morenista (presidenta de la Comisión de Hacienda), Azucena López Legporreta. El tema, por más que lo quieran tergiversar hacia esa narrativa, no fue político. En redes circula un documento (que también da imagen de portada a esta columna), en el que se demuestra que las fechas de transferencia de participaciones federales pasaron hace varios díasy son constantes durante cada mes.

Como le comentaron a quien escribe durante el día, “los ciudadanos del municipio pagan sus prediales, sus licencias, los pagos de derechos, van al registro civil, al panteón, etcétera… de ahí salen los recursos para operación de la administración y los recursos federales están etiquetados. No es que sea la federación la que paga la nómina”. Por otro lado, también enfatizan que “Riult se gasta el dinero de la ciudadanía con la esperanza de que le va a llegar el recurso federal, ¿entonces qué hace con lo que los habitantes del municipio pagan?”

De paso, a través de quienes analizaron el problemón de Riult con las finanzas municipales, nos dicen: “hay recurso que se puede usar para gasto corriente, pero no es ese el fin de la participación federal en sí; los habitantes del municipio de Colima pagan servicios y/o predial, de esos recursos es que el ayuntamiento debe de prever el pago de su nómina”. A final de cuentas, lo que acaban de evidenciar con el desaseo del impago de esta quincena es que esta administración depende totalmente de la federación para el pago de la nómina. Y ni siquiera hemos llegado a octubre; bajo esa lógica será un fin de año de terror para la clase trabajadora municipal.

Más que claro también está que el colapso financiero no fue gestado como un ataque político directo al alcalde. No es necesario, solo con documentar las avenidas y calles llenas de cráteres sería suficiente para exhibir el fracaso de su administración. Y eso te lo opina cualquier capitalino.

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