EL MIEDO A PERDER DIPUTACIONES

Lo sucedido ayer en el H. Congreso del Estado de Colima, recinto donde no fluyó la votación de tres dictámenes que buscarían, en primera instancia, la reducción de 25 a 21 diputaciones locales, eliminando 4 curules plurinominales; en segunda instancia, la reducción del 20 por ciento de las regidurías de los diez ayuntamientos de la entidad, y como última, el asegurar que los institutos políticos incluyan en 30 por ciento de sus candidaturas a figuras jóvenes, reveló el miedo de los viejos partidos por cambiar la política como la han conocido en las últimas décadas.  

Doce legisladores del PRI, PAN, MC, PVEM, PANAL y una independiente rechazaron la discusión de reducir el número de diputados plurinominales, y por otro lado votaron en contra de la propuesta de disminuir el número de regidores en los diez ayuntamientos del estado de Colima. Esta especificación de los diputados que votaron en contra y se negaron a discutir el tema de la reducción de diputaciones se explica porque sus institutos políticos no confían en que, sin exceso de pluris, puedan llegar a tener representación alguna en la siguiente legislatura.

A pesar de que la reducción de curules es un sentir ciudadano que se evidenció en todas las encuestas que se realizaron en redes sociales sobre el tema, en las que quedaron plasmadas las peticiones sociales de que no persista la sobrerrepresentación en el Congreso local, tanto PRI, PAN, MC, el Verde y el PANAL evidencian, mediante la instrucción a sus integrantes de darle largas a esta medida, que sus posibilidades en 2021 no son muy halagüeñas; posiblemente, sus cálculos son que necesitarán de un asiento plurinominal para colocar a alguna o algunas de sus figuras partidarias en el Legislativo.

Desmenuzando las bancadas que se oponen a esta reducción, encontramos un dato interesante: en el Verde hay dos diputados electos (Luis Fernando Escamilla y Miguel Ángel Sánchez), los únicos de esta condición que están del lado de no reducir curules. Se explicaría si su voto se diera desde la posición de los plurinominales, pero en el caso de ellos, al ser electos, muestran claramente que su interés ya no se basa en el sentir ciudadano, sino en el del instituto político en el que se refugiaron después de salir de la 4T colimense.  

Otro curul que se ha opuesto a analizar esta medida es el de la diputada independiente Liz Anaya (quien hace semanas abandonó la bancada del Verde después de haber sido electa como morenista), aunque en su caso no sorprende, pues ha sido una constante que se oponga a prácticamente cualquier iniciativa progresista.

Pese al miedo de los viejos institutos políticos de perder sus espacios de representación proporcional, en el conversatorio ciudadano ya se ha encendido la mecha de la propuesta. La ciudadanía quiere una menor carga en el Legislativo y los cabildos, donde es común que los regidores de los cuatro municipios grandes ganen más incluso que los propios diputados.

Además, esta discusión debe ser acompañada de una verdadera austeridad en el gabinete del Ejecutivo, sin olvidar al Poder Judicial, para generar una paridad austera en el gobierno colimense. No debe haber Ejecutivo y Judicial rico con Legislativo pobre…

Comentarios

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *