LA CALUMNIA

En su libro, A la mitad del camino (Planeta México, 2021), Andrés Manuel López Obrador hace una crítica despiadada de la prensa conservadora. Y el capítulo comienza citando un poema de Rubén Darío: ‘La calumnia’.

Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.
 
Estos versos los repite el propio presidente con frecuencia en la mañanera, comenta Álvaro Delgado, quien junto con Alejandro Páez Varela decidieron en su espacio de Los Periodistas en Sin Embargo al Aire del 21 de septiembre de 2021 (https://www.youtube.com/watch?v=ULY2INnVdoA), citar en extenso las partes de la nueva obra de López Obrador –autor de casi una veintena de títulos– que se refieren a su relación con la prensa tradicional y los intelectuales que sirvieron al viejo régimen.
Empieza por decir el mandatario cómo lo recibió la prensa a su arribo al poder:
“El caso de la prensa fue realmente impactante, los medios de información convencionales, es decir, los periódicos, la radio y la televisión, nos han atacado como nunca se había hecho desde los tiempos de Francisco I. Madero.
“Para empezar, esta actitud se explica por la estrecha relación que existe entre empresas y medios. Más claro todavía, los dueños de los medios de información más influyentes en México son hombres de negocios de mucho poder económico y, por lo mismo, político.
“Desde luego, hay casos singulares como los de los periódicos Reforma y El Universal, cuyos dueños, aunque no poseen fortunas dignas de la lista de Forbes, siempre han recibido publicidad del sector público o privado a cambio de proteger a potentados y denostar a opositores al régimen autoritario y de corrupción”, sostiene López Obrador.
 
REFORMA Y EL UNIVERSAL

“El Universal defendió a las compañías extranjeras cuando se nacionalizó el petróleo, al aprobarse el artículo 27 de la Constitución promulgada en Querétaro en febrero de 1917. Ese diario no publicó absolutamente nada al día siguiente de la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968. Y en los últimos tiempos jamás cuestionó las llamadas reformas estructurales para privatizar bienes del pueblo y de la nación, en beneficio de particulares nacionales y extranjeros. Tampoco denunció la corrupción rampante del período neoliberal. Sin embargo, ahora está desatado contra nosotros”, acusa López Obrador.
“El caso de Reforma es parecido, aunque éste depende más en lo económico de empresarios y banqueros, a quienes siempre ha defendido abierta o simuladamente. La empresa tiene su origen en Monterrey, donde por décadas ha publicado El Norte que tiene gran influencia en la población, al grado de que allá pone y quita gobernantes a su antojo. Sus directivos tomaron la decisión de hacer ese tipo de periodismo en la Ciudad de México, en los tiempos de su gran aliado Carlos Salinas de Gortari.
“En 1993 apareció el Reforma. Se trata del periódico más conservador y doctrinario de la actualidad, además de ser el más tenaz defensor de la política neoliberal o neoporfirista, y de la corrupción de los delincuentes de cuello blanco. Al mismo tiempo, es como el catecismo de los sectores más retrógradas y desinformados de las clases medias. La mentalidad clasista de quienes lo leen se puede entender a la perfección con solo ver una publicación de uno de los directivos más cercanos a la familia Junco, dueños del periódico, con motivo del resultado de las pasadas elecciones en la Ciudad de México. Me refiero al tuit que puso el ex director de Reforma, Lázaro Ríos, utilizando el mapa de la Ciudad de México en donde el territorio se separa en dos, casi en línea recta: en un lado quedan las alcaldías donde viven los ricos y la clase media y, del otro lado, las demarcaciones donde hay más pobres, sobreponiendo en cada caso los siguientes textos: ‘Aquí viven los que pagamos impuestos’; ‘aquí viven los que reciben subsidios’.
“Tal pensamiento, compartido por muchos, es el que recrea este periódico día tras día. En él la información deja de ser un empeño para contar y reflejar la realidad, para convertirse en la reiteración de dogmas, prejuicios y nociones preconcebidas. En el caso del mensaje del tuit que menciono, por ejemplo, es falso que los empresarios y las clases medias paguen más impuestos que los pobres. Se recauda mas IVA de la mayoría de la población, ya que no hay manera de eludir esa contribución porque grava el consumo, por lo que siempre será pagado por quienes compran los productos, siendo las empresas sólo un intermediario entre los mexicanos y la hacienda pública. Durante 2020, la población con trabajo tanto formal como informal, ha contribuido con un billón 38 mil 533 millones de pesos.
“En cambio, el ISR lo pagan con mayor cantidad los trabajadores que los empresarios. En 2020 los asalariados contribuyeron con 927 mil 546 millones de pesos, mientras que los llamados grandes contribuyentes aportaron 524 mil 707 millones de pesos, lo que representa una tasa del 11 por ciento para los primeros, es decir para los trabajadores, contra 1.3 por ciento de los segundos, es decir, los grandes contribuyentes”, expone López Obrador.
 
DISPARIDAD INFORMATIVA

“Pero regresando al papel de la prensa –sigue diciendo el presidente–, tanto estos dos periódicos como la inmensa mayoría de los medios de información, con sus comentaristas, columnistas, articulistas y conductores de noticias, se han entregado por entero a la difamación y a la mentira. Casi todos aplican la máxima del hampa del periodismo: ‘la calumnia, cuando no mancha, tizna’.
“Luego de las elecciones del primer domingo de junio, el Instituto Nacional Electoral publicó un monitoreo elaborado por la UNAM en el cual se muestra que, durante la reciente campaña política, noticieros y comentaristas de radio y televisión no guardaron ningún equilibrio en el manejo de la información.
“Entre el 4 de abril y el 2 de junio, los medios electrónicos dieron una cobertura favorable a la coalición y a los partidos opositores, lo contrario a Morena y sus aliados. Por ejemplo, en el valle de México dieron el doble de notas positivas (338) a la coalición opositora Vamos por México, que a la coalición Juntos haremos historia (162), la misma que acumuló más comentarios negativos en ese periodo.
“Si lo vemos por partido, la inequidad es mucho mayor. Durante la campaña electoral los noticieros de radio y televisión transmitieron tres veces más notas negativas de Morena (mil 599) que del PAN (552) o del PRI (567). En tanto que estos dos partidos tuvieron más notas positivas que Morena.
“El sesgo informativo en contra de Morena fue por partida doble. Es más, la empresa Intélite, en un monitoreo del mes de julio de 2021 registra que los medios de información convencionales del país dedicaron a mi persona 657 menciones en contra y sólo 55 opiniones a favor, es decir 92 por ciento en contra y el 8 por ciento a favor.
“Todo ello es explicable si se considera que ya no hay subvención, chayote o cualquier otro mecanismo para comprar lealtades y conciencias. No olvidemos que uno de los principales pilares del antiguo régimen fue el control de la información, reforzado con la censura a periodistas y aceitado con el pago de publicidad y otros servicios ofrecidos por los medios de comunicación”, desglosa López Obrador.

CONSENTIDOS DEL NEOLIBERALISMO

“Los gobiernos neoliberales –señala el mandatario nacional– usaban el dinero de la publicidad oficial para pagar silencios, comprar conciencias y financiar la máquina de propaganda a su favor.
“Entre 2001 y 2018, los medios de comunicación (televisión, radio e impresos) recibieron por publicidad del ejecutivo federal 110 mil 782 millones de pesos, sin considerar otros contratos de servicios, construcción, ventas o prebendas. Casi la mitad del monto fue erogado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, 53 mil 571 millones de pesos, seguido por Felipe Calderón con 40 mil 409 millones. Peña Nieto gastó en promedio 10 mil millones de pesos anuales en publicidad.
“Estos recursos consideran el presupuesto del Consejo de Promoción Turística de México que contrató a medios de comunicación para diversas campañas, y a los que les pagó a través de agencias de publicidad como Starcom Worldwide, una compañía con sede en Chicago y filial de la corporación transnacional francesa Publicis.
“Las televisoras fueron sin duda las más beneficiadas por ese gasto en propaganda oficial. Televisa es la empresa que más dinero recibió en los sexenios de Fox, Calderón y Peña: cerca de 15 mil millones de pesos. Seguida por Televisión Azteca: nueve mil millones. Por su parte, Grupo Imagen cosechó mil 142 millones de pesos. En todos esos casos, Peña Nieto les aportó más de la mitad de esos ingresos.
“Entre los medios impresos, Reforma fue el periódico favorito de los gobiernos panistas de Fox y Calderón. El primero le dio 292 millones de pesos y, el segundo, 404 millones de pesos. Seguido por El Universal: Fox le dio 274 millones de pesos y, Calderón, 368 millones de pesos. Milenio Diario también fue consentido de Fox, 173 millones, y de Calderón, 380 millones, pero en el período que más recibió fue en el de Peña, más de 423 millones de pesos.
“En el sexenio pasado se privilegió al periódico El Universal que recibió mil 450 millones en seis años, seguido por Excélsior con mil 140 millones y por La Jornada con 542 millones. Recapitulando, en 18 años El Universal cobró dos mil 93 millones de pesos por publicidad oficial, Excélsior mil 203 millones, La Jornada mil 100 millones, Reforma 987 millones y Milenio 977 millones. Ennumero únicamente a los periódicos que más recibieron.
“Entre las concesiones de radio, hay varios grupos que acapararon la publicidad en ese sector. Por ejemplo, en los tres sexenios de referencia Grupo Fórmula obtuvo dos mil 459 millones de pesos, en tanto que Grupo ACIR recibió 726 millones de pesos y, MVS, 526 millones de pesos”, resume López Obrador.
 
CHAYOTE DISFRAZADO

“Con Enrique Peña Nieto se oficializa el pago directo a periodistas y columnistas por su trabajo en los medios, además de financiar sus portales personales. Se tiene una lista de 36 comunicadores que recibieron, entre todos, mil 29 millones de pesos entre 2003 y 2018.
“El que más destaca por sus ingresos en los tres sexenios es Joaquín López Dóriga quien obtuvo, en ese periodo, más de 446 millones de pesos en contratos con el gobierno, siendo el de Peña el que más dinero facturó: 249 millones a través de cuatro empresas.
“En segundo lugar está el escritor Enrique Krauze con 370 millones 858 mil pesos, como dueño y principal accionista de Letras Libres (Vuelta) y Clío.
“En tercer lugar está el escritor Héctor Aguilar Camín al frente del grupo Nexos, quien cobró 166 millones de pesos, casi 100 millones de ellos con Enrique Peña Nieto.
“En cuarto lugar está el empresario y periodista Federico Arreola, propietario de SDP Noticias, que recibió 154 millones, el 99 por ciento de parte de Enrique Peña Nieto.
“Le siguen Beatriz Pagés de la revista Siempre!, 106 millones. Oscar Mario Beteta, de Radiofórmula, 74 millones 500 mil pesos. Callo de Hacha, 59 millones. Raymundo Rivapalacio, de El Financiero, 43 millones. Ricardo Alemán, La Razón, 25 millones. Adela Micha, 24 millones. Roberto Rock, 23 millones 900 mil. Pablo Hiriart, de El Financiero, 22 millones. Rafael Cardona, 16 millones. José Cárdenas, Radiofórmula, 13 millones 500 mil. Daniel Moreno, de Animal Político, 10 millones. Eunice Ortega, 10 millones. Paola Rojas, Radiofórmula, seis millones. Ramón Alberto Garza, Reporte Índigo y Código Magenta, cuatro millones 900 mil. Salvador García Soto, El Universal, cuatro millones 500 mil. Eduardo Ruiz Healy, Radiofórmula, cuatro millones 200 mil.
“Hoy ya no se le paga ni un peso a esos escritores, columnistas y opinadores profesionales, y todos sin excepción lanza críticas feroces contra el gobierno y contra el presidente de México. Gozan, en cambio, de plena libertad para cuestionar, denostar, desinformar, mentir y hasta insultar. El actual gobierno mantiene un debate abierto con los medios informativos y con los comunicadores, con la información tendenciosa o viles infundios que publican, pero nunca ha censurado ni perseguido a ningún periodista, editor ni dueño de medios de comunicación. Hay más libertad de expresión que nunca, a pesar de que empresarios, líderes opositores y hasta el INE continúan con viejas prácticas y presionan a diversos medios para que modifique su línea editorial o, incluso, censuren a periodistas colaboradores o eliminen temas de su agenda”, concluye López Obrador en el tratamiento del tema de medios y periodistas que hace en su libro más reciente.

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