LIBERTAD A ASSANGE

El Reino Unido aprobó el viernes 17 de junio la extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks, Julian Assange. La justicia de ese país lo acusa de 18 delitos, entre ellos: espionaje. Washington argumenta que el periodista puso en peligro vidas al publicar archivos militares clasificados y correspondencia diplomática.

El portal Wikileaks y la esposa de Assange, Stella Moris, calificaron la decisión como un día negro para la libertad de prensa y la democracia británica, comentaron los integrantes de La Base, el podcast del español Diario Público que se transmite de lunes a jueves, en la emisión #83 que se subió a YouTube el 29 de junio de 2022 (https://www.youtube.com/watch?v=bvD02ta5lJ4).

En opinión de Pablo Iglesias –politólogo y presentador de radio y televisión, quien fuera secretario general del partido Podemos y, en esa calidad, vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales del gobierno español hasta 2021–, a Julian Assange “le han destrozado la vida”, le hicieron lawfare, lo encerraron y le dieron un trato degradante en su encierro por hacer periodismo. “Así de claro”.

Presuntos periodistas han insultado a Julian Assange precisamente porque él hacía lo que ellos no hacen: periodismo incómodo para el poder. Hay supuestos periodistas que llaman ‘activista’ al australiano porque publicó lo que el poder no quería que se difundiera, considera Iglesias.

DELITO, HACER PERIODISMO

Si las autoridades de Gran Bretaña y Estados Unidos intentan que Assange muera en prisión porque hizo periodismo, con ello en realidad quieren mandar un mensaje a toda la profesión periodística: los queremos dóciles, los queremos como perros guardianes o, peor, como perritos falderos.

Gracias a Julian Assange, periódicos como El País (España), Le Monde (Francia), Der Spiegel (Alemania), The New York Times (Estados Unidos) o The Guardian (Gran Bretaña) pudieron ofrecer a sus lectores informaciones verificadas sobre los abusos contra la población civil y crímenes en las guerras de Irak y Afganistán.

Assange siempre revisó esas informaciones para evitar poner en peligro la vida de los informantes, enfatiza Iglesias. De hecho, la fiscalía estadounidense no ha sido capaz de presentar un solo caso concreto en el que la vida de algún norteamericano o de colaboradores de otra nacionalidad, haya estado en riesgo por las informaciones de Wikileaks publicadas por esos periódicos.

Los argumentos que esgrimen para encerrar a Assange son una patraña, sostiene el conductor. Y advierte que en ese podcast no van a dejar de levantar la voz por los periodistas a los que se persigue por hacer su trabajo.

“¡Libertad a Julian Assange! Así de claro.”

CRÍMENES DE GUERRA

Acompañado en la mesa de Sara Serranos, Manu Levín y Gemma MJ, y por videollamada de Inna Afinogenova, la periodista que dejó Russia Today (RT) en ejercicio de la cláusula de conciencia para convertirse en el nuevo fichaje de Diario Público, Iglesias dedicó toda la emisión al tema de Assange con reportes, entrevistas y análisis de las tendencias en redes.

El acusado enfrentará en Estados Unidos a una posible sentencia de hasta 175 años de cárcel por espionaje e intrusión informática. Lo acusan de haber violado la Ley de Espionaje al filtrar y publicar secretos diplomáticos y militares, esto en 2010 y a través de Wikileaks.

La administración estadounidense considera que los documentos filtrados revelan secretos de Estado y ponen en peligro vidas humanas. Pero el equipo legal de Assange que apeló a la decisión del gobierno británico, asegura que los documentos publicados por Wikileaks en diversos diarios lo único que hicieron fue exponer las irregularidades de Estados Unidos y que, precisamente por esto, son de interés público.

Iglesias adelanta que, aun cuando la Constitución de Estados Unidos ampara la libertad de prensa, es difícil que Assange tenga un juicio justo. Y para ejemplificar lo que está en juego, refiere la filtración del 5 de abril de 2010: un video grabado tres años antes que Wikileaks tituló ‘asesinato colateral’, y muestra cuando los artilleros de dos helicópteros estadounidenses matan a tiros a varios civiles en Bagdad, entre ellos dos periodistas de la agencia Reuters.

Las imágenes evidencian que ninguna de las víctimas hizo amago de atacar a los Apache desde donde les disparan. Y pese a que la agencia de noticias bitánica solicitó en múltiples ocasiones el material, se les denegó sistemáticamente. Sólo gracias a la filtración de Wikileaks se pudo esclarecer finalmente lo sucedido.

Otra hazaña de Wikileaks fue filtrar los diarios de la guerra de Afganistán. El 25 de julio de 2010, los periódicos The Guardian, The New York Times y Der Spiegel publicaron un conjunto de más de 90,000 documentos sobre ese conflicto. Y entre los reportes filtrados se incluyen algunos de sucesos que no habían sido revelados hasta el momento: víctimas civiles provocadas por el ejército estadounidense, fuego amigo y conexiones entre los servicios secretos paquistaníes y los talibanes insurgentes.

Según Assange, Estados Unidos acusó a Wikileaks de poner en peligro varias vidas de civiles por estas informaciones cuando, en realidad, la Casa Blanca se negó a colaborar para proteger a los informantes.

IRAQ WAR LOGS

Otro conjunto de información tiene que ver con los casi 400,000 documentos filtrados desde el Pentágono sobre la guerra de Irak y su ocupación. Se trata de los Iraq War Logs, y fueron publicados por The Guardian, The New York Times, Le Monde, Der Spiegel, El País y Al Yazira.

En ellos se revela entre otros asuntos el uso sistemático de torturas, que el 63 por ciento de los muertos en Irak se trataba de población civil, que casi 24,000 enemigos fueron etiquetados como insurgentes o que hubo casi 4,000 fallecidos por fuego amigo. Los informes, apoyados por evidencias médicas, describen también a prisioneros con los ojos vendados siendo maniatados, golpeados y electrocutados.

Para Assange, los documentos de Irak muestran la verdad sobre la guerra: que las autoridades estadounidenses dejaron sin investigar cientos de informes que denunciaban abusos, torturas, violaciones e, incluso, asesinatos perpetrados por la policía y el ejército iraquíes, entonces trabajando junto a los ocupantes.

Por último, el 28 de noviembre de 2010 Wikileaks filtró a la prensa internacional más de 250,000 cables entre el Departamento de Estado estadounidense y sus embajadas. Se denominó el cablegate y se trata de la mayor filtración de documentos secretos de la historia. Wikileaks proporcionó esta información de nuevo a The Guardian, The New York Times, Le Monde, El País y Der Spiegel.

Es decir, sostiene Iglesias, a Assange se le acusa básicamente de hacer lo que todo periodista que haya leído a Ryszard Kapuściński debería hacer: denunciar las injusticias y las violaciones de los derechos humanos. “En este caso, hablamos nada menos que de crímenes de guerra”.

PROCESO EXTRAJUDICIAL

Más allá de las filtraciones de 2010 sobre la guerra de Afganistán e Irak que Estados Unidos quiere imputar ahora a Assange, Wikileaks ha continuado haciendo una labor fundamental a la hora de denunciar las violaciones de los derechos humanos.

En 2011 publicó fotografías sobre las detenciones ilegales y torturas en las cárceles de Guantánamo (en la base naval que Estados Unidos conserva en la isla de Cuba) y Abu Ghraib (en Bagdad). Se reveló que los encarcelamientos se produjeron de manera extrajudicial, y que el detenido más joven tenía sólo 14 años. En 2017, Wikileaks desveló un programa de espionaje estadounidense a través de una serie de armas informáticas. Y en 2021 publicó un conjunto de documentos que mostraban el funcionamiento global de organizaciones de ultraderecha y hacía pública, además, su red de donantes. Entre estas organizaciones se encuentra la ultraderechista española Hazte Oír que, financiada por Putin, apoya a Vox y a su brazo internacional CitizenGo.

AMLO OFRECE ASILO

La esperanza en el entorno de Assange es que la administración de Joe Biden retire los cargos (recordemos que Donald Trump llegó incluso a pedir públicamente la ejecución de Assange) y retome la decisión de Barack Obama que, en 2017, decidió no imputar a Julian por el precedente que supondría para la libertad de prensa.

Por cierto, Iglesias recuperó las palabras de Andrés Manuel López Obrador en la mañanera: “Su delito, entre comillas, fue denunciar violaciones graves de derechos humanos en el mundo y, además, la intromisión del gobierno de Estados Unidos en asuntos internos de otros países”.

No son muchos los presidentes que se han atrevido a defender públicamente a Julian Assange, subraya el periodista español. Y, más adelante, citó otras de las palabras del presidente mexicano: “México le abre las puertas a Assange en el caso que se resuelva liberarlo. Hay mecanismos para hacerlo, lleva ya muchos años preso. Yo esperaba que la justicia en el Reino Unido lo protegiera”.

Por su parte, Jean-Luc Mélenchon dijo que, si llega a ser primer ministro del gobierno francés, lo primero que hará será dar la naturalización como francés al señor Assange. “No hay muchos políticos de izquierdas que hayan sido capaces de hablar tan claro”, reconoce Iglesias.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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