Nombramientos de última hora

Algunos gobernadores no han querido entender el mensaje que el pueblo les depositó en las urnas el pasado primero de julio. Uno de ellos es José Ignacio Peralta Sánchez que ahora hace a un lado su tradicional pachorra para aprovechar los últimos días en los cuales, un Congreso a modo, puede confirmar a tantos funcionarios como le resulta deseable, aun cuando continúe manteniendo a algunos encargados de despacho en el Ejecutivo local.

El que junta estas letras no tiene por propósito, ahora, discutir con respecto a la honorabilidad ni la idoneidad de la larga lista de confirmados recientemente por el Legislativo. Simplemente, ocuparse de la manera cómo ingresan por la puerta de atrás a sus puestos, procedimiento que mancha la reputación de los nombrados y, por supuesto, de quien los propone y de quienes los aprueban.

Muchos de los comentaristas locales no se han cansado de criticar negativamente a los morenos que mayoritariamente ocuparán las curules de la 59 Legislatura: Se les ha llamado improvisados, ignorantes y tantos calificativos negativos como se les ha ocurrido para cuestionar el voto popular que los encumbró. No han entendido que el pueblo desea, a través de los nuevos diputados, poner un límite a los excesos del Ejecutivo. Desea que impere la división de poderes para evitar que siga pasando justamente lo que han hecho en estos días. Se niegan a entender que el pueblo reprueba esas prácticas autoritarias por considerarlas mal intencionadas.

Si el gobernador Peralta está convencido de que los personajes nombrados son los mejores candidatos para los puestos que ocuparán, ¿Por qué no esperar unos cuantos días para que fueran aprobados por la nueva Legislatura? Seguramente quienes integrarán la Soberanía Popular, los hubieran aprobado y ellos habrían llegado a sus posiciones con total legitimidad. Y tampoco se habrían manchado ni las instituciones donde habrán de servir ni se hubiera resentido el prestigio del Gobernador.

Si los nuevos legisladores morenos son tan ignorantes como nos quieren hacer creer ¿Por qué no esperar unos cuantos días para presentar las candidaturas de los flamantes nuevos nombrados? Si los nuevos legisladores son tan limitados, de seguro, los habrían aprobado deslumbrados por la trayectoria, el prestigio y los conocimientos arrolladores de los propuestos. ¿O será que el temor más bien es hacia los capacitados y sabios diputados de los otros partidos, incluidos aquellos que pertenecen al del Gobernador?

Sin embargo, la única realidad es que no se quiso esperar más y los nombrados llegan con una macha a sus nuevas posiciones, y la mancha los acompañará, al igual que a sus instituciones por el tiempo que dure su encargo. A nadie beneficia que haya sucedido lo que pasó. ¿por qué lo permitieron los nombrados? Sabían que ésta no es la mejor manera de alcanzar un puesto relevante y permitieron que se mancharan sus nombres.

Seguramente cada vez resulta más notable la falta de capacidad política del gobernador Peralta. Cada vez también se hace presente la ausencia de un operador político que tenga idea de cómo negociar con un poder que llega para cumplir un mandato popular que debe limitarlos. Cada vez queda más claro también que los asesores del gobernador Peralta no funcionan y en vez de ayudar a su jefe y por supuesto, al Estado; carecen del perfil que se requeriría para sus puestos. Es decir, tenemos un Ejecutivo sin pies ni cabeza y con nulo interés por los asuntos públicos.

La opinión pública no cuenta: El Ejecutivo muestra su convicción de que Juan Pueblito no se percata de lo que se cocina en las altas esferas del poder, pero eso no es así, por eso se presentó el voto de censura popular. El Ejecutivo lo es porque alcanzó esa posición como producto de un voto que también significa un mandato popular, no porque les considere nobles señores con derecho de sangre para ocupar las elevadas posiciones que ostentan.

Por supuesto, los nombramientos resultan legales, eso no se discute, pero se apartan de la moral. Y la carencia de ética política también es un pecado mortal. La condena popular de todos modos, llega. Y habría que tener en mente que el juicio popular es implacable y cruel como lo podemos ver con el pequeño presidente que, a pesar de su mal ideada y enfrentada gira de medios, no logra mejorar sus índices de aprobación y aceptación; lo cual quiere decir que, a lo hecho, pecho. Lo malo es el perjuicio que heredan.

Es todo. Nos encontraremos pronto. Tengan feliz semana.

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