En términos económicos, a empresas que basan su éxito en tener seguidores, ¿qué tanto les reditúa tener grupos de odiadores? ¿Está en la lógica de lucro que algunas personas esparzan discursos de odio dentro de una red socio-digital?, le pregunta Alberto Nájar –conductor junto a Ernesto Ledesma del noticiero Momentum– al especialista en redes sociales y comunicación digital Alberto Escorcia.
Invitado durante tres días consecutivos a hablar de los temas que maneja como periodista, el director de LoQueSigue.tv se refirió el 18 de mayo de 2022 (https://www.youtube.com/watch?v=Y1mwFmh_z7U&t=25s) a lo que implica la adquisición de Twitter por parte de Elon Musk:
“Cabe recordar que Twitter no tiene ganancias todavía, al menos no utilidades significativas. La red que explota muy bien el odio es Facebook. Esparcir el odio le ayudaría a Twitter a generar la misma interacción de Facebook y algún día ser rentable. Quizá los accionistas le apuestan a eso.
“Habrá que preguntarle a algunos de los muchos ingenieros mexicanos que trabajan en cualquiera de las empresas de redes, si los obligan a diseñar algoritmos para que la gente se enoje más. Un ingeniero de Facebook confesó que él inventó el mecanismo de las notificaciones, y que fue una instrucción para hacer a la gente más adicta.
“Obviamente, estas compañías no son tan inocentes ni tan pulcras como la gente imagina. Son los nuevos monopolios. Y como en el siglo pasado que el gobierno de Estados Unidos terminó dividiendo monopolios como el que tenían los Rockefeller con el acero, así habría que dividir los monopolios como el de Facebook, en redes sociales, o como el de Google en buscadores.
“Google es el más peligroso, es el que manipula más y casi no hablamos de ese gigante. Estas empresas tienen demasiado poder, son realmente países los mil millones de usuarios que tienen las redes. Son un gobierno digital que desafía a los gobiernos reales.
“Estamos viviendo una realidad alterna, y el siguiente paso sería el famoso metaverso donde el usuario estará inmerso en una realidad virtual donde ellos controlan y venden todo, a cambio de una moneda digital a la que tienes que convertir tu dinero.
“Hay que verlo de una forma crítica: nos están manipulando, somos una granja de humanos. Internet tiene que volver a ser lo que era en 2010 o, antes, en 2001: una red en donde yo podía compartir lo que quisiera y conectarme con otras personas.”
CIUDADANIZAR LAS REDES
¿Le conviene al mundo que Elon Musk adquiera Twitter, con estas exigencias de transparentar el número de bots y la obligación de los usuarios a identificarse?, inquiere Ledesma.
“Retomo la opinión del creador de la web, Tim Berners-Lee, quien dice que internet tiene que rediseñarse, que la telaraña mundial que él inventó ya se convirtió en otra cosa y, por tanto, habría que prenderle fuego.
“En efecto, la internet no se ha actualizado desde hace muchos años. Está llena de parches, técnicamente internet es una tecnología sostenida con alfileres y, ahora con el video, no tiene capacidad para soportar tanta información.
“Por una razón técnica, internet tiene que volver a rediseñarse. Pero también por un asunto de competencia económica. Son literalmente cuatro o cinco compañías las que dominan el tráfico global. Y eso no le conviene al mundo.
“En el caso específico de Elon Musk, millonario que se puede convertir en un plutócrata, que se convierta en el dueño de la red más influyente del mundo no le conviene a nadie, porque tarde o temprano la va a mover de acuerdo a sus intereses, aunque diga que no.
“Estas redes tienen que ser intervenidas por la sociedad civil y por el Estado. La propuesta de muchos activistas durante años ha sido que las redes tengan un órgano colegiado, donde la sociedad civil y el Estado participen en la regulación y en la determinación de qué es un troll o cuándo se da censura. Que esa decisión no la tomen los empresarios, dueños de estas redes, pero que tampoco la tomen los gobiernos. Como las redes son tan poderosas y se han convertido en un mundo alterno, deben tener una regulación, una gobernanza civil. Ese es el camino.”
TENDENCIAS NO, AGENDA SÍ
Pero cómo elegir a los consejeros que representen a la sociedad civil o al Estado, cuando es enorme la presencia y grandísima la influencia que tiene internet en nuestras decisiones de compra o electorales. ¿A quién designar consejero cuando muchos de los expertos están relacionados con intereses ya creados en internet?, le preguntan a Escorcia.
“Eso no tiene remedio, sinceramente. Rosana Reguillo dice muy bien que internet nos normaliza, o sea, nos uniforma en las opiniones, incluso en las críticas. Hablamos de lo mismo, alguien introduce el litio a la conversación y todos hablamos de eso. Alguien menciona lo de la pobre chica que asesinaron en Monterrey, y todos hablan de Debanhi.
“Estamos viviendo una vida de tendencias, y dejando de mirar lo que ocurre en la superficie. Por ejemplo, los 500 desaparecidos que hay en el centro histórico de la Ciudad de México. Un tema del que deberíamos hablar, pero del que nadie habla porque todos los medios se suben a la tendencia por los clics, por interés informativo.
“También hay medios que se suben a las tendencias por intereses legítimos, totalmente éticos. Pero estamos dejando de ver lo que ocurre aquí al ladito, estamos dejando de reportear, de mirar la realidad. La gente está en el teléfono viendo la tendencia nacional, uniformándose con ese pensamiento nacional o global, y dejando de atender asuntos de su familia o de su entorno.
“Internet se está convirtiendo en una máquina de distracción, y puede ser que en un futuro se convierta en una máquina de censura, porque como ahí se dice qué es importante, cuál es la realidad o qué es lo relevante, la gente va a terminar confiando solamente en sus algoritmos.
“Es importante volver a las redes de antes de 2010, a la época anterior a los algoritmos. Cuando entran los algoritmos, cuando surge la algoritmocracia como yo la llamo, es cuando internet se vuelve esta pesadilla. Pero si le quitan esos filtros a internet, volverá a ser una herramienta maravillosa.”
ALGORITMO CENSURADOR
Va a ser muy difícil que eso suceda, lamenta Ernesto Ledesma. Los dos medios de comunicación que producen Momentum (Pie de Página y Rompeviento TV) funcionan como el internet de antes. No siguen las tendencias, aunque eso implique sacrificar audiencia. Está claro que hay temas importantes pero que tienen pocos reflectores: las comunidades indígenas, los desaparecidos, la comunidad LGBT. Cuando Momentum habla de ellos, baja su audiencia.
Como medio, los conductores de Momentum pagan el costo porque saben que se deben colocar temas que son fundamentales e importantes para el país. Pero una cosa es perder audiencia y otra luchar contra las plataformas. Días antes entrevistaron al embajador de Palestina en México, Mohamed Saadat, y YouTube bloqueó el programa. Cuando la gente se quería conectar, aparecía un letrero diciendo que el video tenía restricción de edad. Es una censura tremenda, señala Ledesma, pero difícilmente se va a poder combatir con iniciativas como esta de colocar a representantes de la sociedad civil y el Estado en los consejos editoriales de las plataformas.
“Le pasa frecuentemente a medios como el de Julio Hernández –acota Escorcia–, cuyos programas de Astillero Informa son desmonetizados cuando trata ciertos temas. Pero, ¿cómo determinan eso?
“Ahora mismo acaban de suspender la cuenta en Twitter del activista Javier Malagón, porque hizo una consulta pública sobre el covid. Sin embargo, leyendo su tuit veo que no violó ninguna regla de las que impuso la plataforma. Esas censuras automáticas se pueden combatir con mensaje de la gente en solidaridad con este tuitero, que si bien es muy intenso tiene derecho a preguntar.
“A youtubers que dicen la palabra ‘vacuna’ o ‘covid’ en vivo, o que mencionan a Ucrania, automáticamente les cortan la transmisión. Eso sucede mucho en España, por ejemplo. ¿Y quién toma esa decisión?, ¿los algoritmos?, o es que ¿hay un empleado de Facebook o YouTube mirando a los grandes influencers? Eso es lo que tenemos derecho a regular y a pedir una gobernanza.
“La vigilancia de la sociedad civil es muy importante. Uno piensa que lo que pasa en las redes no importa. Mas, para un medio las redes son una fuente de ingresos. Y si censuran el sitio, el proyecto se queda sin medios de subsistencia. Hay muchos medios digitales, como Sopitas o como Vosfit, incluso como Aristegui Noticias antes de que tuviera publicidad, que viven de las transmisiones de YouTube. Y si les cortan la transmisión por haber publicado algo incómodo para quién sabe quién y bajo quién sabe cuál criterio, es algo que tenemos derecho a cuestionar y regular.”
MILITARIZACIÓN DE LA WEB
“Frente al algoritmo, la solución como sociedad civil es exigir que las redes publiquen el código de esos algoritmos. Un algoritmo no es nada complicado de entender. Es una serie de decisiones. Cuando estudias programación, antes de hacer un programa tienes que hacer el algoritmo para saber qué va a hacer ese programa. El algoritmo determina que si el usuario hace clic aquí, el programa hace esto; y si el usuario hace clic acá, entonces pasa esto otro.
“Por eso, cuando ellos publiquen el flujo de decisiones de ese algoritmo podremos saber por qué censuran, por qué toman esas decisiones o por qué un comunicador en la sierra de Oaxaca o en la montaña de Guerrero puede perder el derecho a transmitir en su canal de Facebook, por ejemplo, sólo por haber dicho una palabra prohibida por quién sabe quién.
“Las redes pueden funcionar sin algoritmos, se pusieron a partir de la Primavera Árabe. Hay un investigador español, Javier Toret, que tiene un libro maravilloso sobre tecnopolítica donde explica que la militarización de internet empieza después de 2011-2012 como respuesta a las grandes revoluciones en el mundo árabe, al movimiento #YSoy132 en México, a las movilizaciones en apoyo al proyecto de Ley 201 de 2012 en Colombia, con la cual se trató de castigar el ciberbullying [entendida, según CiberDerecho, como el ‘uso deliberado de tecnologías de información (Internet, redes sociales virtuales, telefonía móvil y videojuegos online) para ejercer maltrato psicológico y continuado entre iguales’] o al uso que le dio Obama a Twitter.
“Los gobiernos se dieron cuenta que internet era muy peligroso, esa es la hipótesis, y a partir de ahí empieza el filtraje con algoritmos. Después de las revelaciones de Edward Snowden en 2013, internet se llena definitivamente de espionaje y de controles.
“Pero así como pusieron los algoritmos en 2010, se pueden quitar. O, también, algo que puede ocurrir y que sería muy interesante (de hecho, el inventor de la web ya lo está haciendo) es crear una nueva internet, la cual podría estar lista en los siguientes 10 años.
“Es lo que va a terminar pasando. Google, Twitter, Facebook y YouTube se van a volver tan poderosos que, como la historia humana marca, esos imperios van a terminar cayendo por decadentes y van a ser desplazados por una nueva internet. Eso cuando no los gobiernos terminen por intervenir en ellos, como hizo Estados Unidos a principios del siglo pasado al dividir los monopolios industriales.”
ORÁCULO Y CONFESIONARIO
La existencia de algoritmos le complican a Alberto Nájar entender por qué algunas cuentas son censuradas y otras no, cuando evidentemente violaron las misma políticas de Twitter o de YouTube. ¿No hay un factor humano en estas decisiones?
En México es claro que la censura en Twitter responde a los intereses del grupo de poder que está en contra de López Obrador, porque con la oposición a la 4T la red es muy blanda y con los simpatizantes de AMLO muy estricta, agrega el conductor.
Por otro lado, Nájar pregunta: ¿cuáles son esas compañías dueñas de internet?
“Amazon es el mayor peligro en el internet porque recopila todo lo que hacemos, es capaz de detectar de hecho hacia dónde miramos. Cuando estás en Amazon generas miles de datos. Por ejemplo, si dejas de mover el ratón eso significa que te interesaste en un producto. Esos segundos que dejas de hacer scroll-roll los captura Amazon, y los procesa para conocer tus gustos. Si mueves el cursor a la izquierda, lo interpreta como que estás mirando para ese lado. En un documental de la Deutsche Welle aparece una chica alemana que pidió a Amazon –porque allá tienen leyes que obligan a las empresas a ser transparentes– todos los datos que tenían de ella. Y le enviaron una montaña de papeles donde estaban registrados hasta los movimientos del mouse.
“Google captura todo lo que buscamos, es el oráculo del mundo. Pero lo peligroso es que también es el confesionario del mundo porque si queremos tomar una decisión de vida, saben que te quieres divorciar porque buscaste información de los trámites, saben que estás embarazada o que tienes una adicción. Twitter es de las menos peligrosas, porque es de las más transparentes. El gran peligro son Google y Amazon, porque esas empresas son muy discretas.”
Así concluye Alberto Escorcia, quien a lo largo de la entrevista ha estado recibiendo mensajes de gente que le pide ayuda porque le suspendieron sus cuentas digitales. Muchos de ellos son periodistas que están bajo ataque de esos algoritmos de la censura.
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