ORGULLOSO IZQUIERDISTA

Para un joven de 25 años como Abraham Mendieta, con altos estudios en Ciencias Políticas y un pasado entre los 13 y los 17 años en las Juventudes Comunistas de España, ¿tiene sentido hablar de izquierda y derecha a estas alturas del debate político?

La pregunta se la hace John Ackerman en los Diálogos por la Democracia que transmitió TV UNAM el 26 de abril de 2020 (https://www.youtube.com/watch?v=9vAjMKiGw-Y), y Mendieta responde: “Yo sigo usando el término de izquierda porque vengo del leninismo”.

Ambos coinciden en que la vieja geometría política no sirve necesariamente para dividir,sino para tener un debate dialéctico más intenso. Pero admiten que hay voces en las nuevas generaciones que piden una definición en otros términos que no sean izquierda y derecha.

Mendieta lo sigue usando “para que nos entendamos en primer lugar, por la posibilidad deubicar lugares de enunciación (desde dónde te hablo) y para poder ser claros y honestos en el diagnóstico. No me gusta ver en los medios de comunicación a todo este tipo de gente que es permanentemente objetiva y neutral, cuando en realidad están siempre cerca de los poderes reales: los económicos y los mediáticos.

“Soy una persona orgullosamente de izquierda y desdeahí hablo. Para nada pienso como pensaba cuando tenía 13 años, pero vengo de ese pasado comunista. Ahora bien, eso es distinto al debate público, no podemos intentar llegar a amplios sectores de la población así.

“¿Qué más le da a usted si yo soy una persona de izquierda? Lo que estoy intentando es abordar una desigualdad para resolverla, llevar la presencia del Estado a cada punto del país y creo que ahí también (los izquierdistas) nos hemos equivocado en el discurso político”.

ESQUEMAS DE VALORES

En un análisis demográfico español, el 30% de la población se sentía de izquierda, el 15% de la población se sentía de derecha y la inmensa mayoría del cuadro no se sentía de nada. Cuando uno intenta articular una opción política desde la izquierda como constructo discursivo, te limitas a ese 30% que orgullosamente se declara de izquierda. Pero ¿qué necesidad de pedirle el carné a la gente para intentar trasladar las obras?

“Creo todavía que hay conceptos que explican la sociedad,que por lo menos explican esquemas de valores, pero verdaderamente tenemos que aprender a ser más generosos.La izquierda ha tenido grandes errores: la soberbia y la severidad que llega al regaño para explicarle a la gente su propia situación jodida. Vamos a la casa de una persona a reclamarle que si no tiene trabajo,si su hijo no va a ir a la universidad y si su casa se cae a pedazos, ¿cómo es que vota por la derecha?

“Si alguien conoce la situación tan difícil que esta persona está viviendo, es ella. Y la izquierda a veces ha querido explicarle a la gente su propia desigualdad y dificultad,pero fallaporque quiere explicarla siempre desde el privilegio”.

IDENTIDAD COLECTIVA

Ackerman menciona una encuesta de Alejandro Moreno en El Financiero: el año pasado el 60% de los mexicanos se consideraban pueblo, pero otro 60% se consideró clase media y un 20% estaba confundido: se sentía simultáneamente pueblo y clase media; otro 20 o 30% en los márgenes, no se considera uno ni otro.

Estamos en una disyuntiva cultural: Ackerman ve la ideología clasemediera como resultado del neoliberalismo (con su carga de individualismo y consumismo), como una herencia o una imposición cultural estadounidense; mientras lo popular viene de nuestras raíces históricas de transformación revolucionarias.

El quiebre que se va a producir va a determinar las siguientes décadas. La modernidad que empuja Andrés Manuel implica el rescate de nuestras tradiciones y el arraigo popular, sostiene Ackerman. Pero a Mendieta le preocupa si el mundo que veremos al salir del túnel de la pandemia será posneoliberal o no:

“Nadie en su sano juicio, después de lo que ha pasado en este país, te puede decir que nos fue bien con el noeliberalismo. Ya basta de los modelos de fin de la historia, ya basta de ‘si a los ricos le va bien, a los pobres también porque lo dearriba cae para abajo’. Ya sabemos que no cae nada y que cuando uno es rico, más rico se va a volver; y cuando uno es pobre, más pobre se va volver.

“Por eso también hay que tener cuidado con disputarle la identidad de la gente. Para la clase media, siempre va a haber alguien más jodido. Esa es la esencia del fascismo. Por eso yo apelo a no disputar la identidad de la gente sino a construir identidades. Es otra de las fallasde la izquierda: la gente no quiere saber si es proletario sino que su hijo vaya a la universidad, que su casa esté bien, que pueda ir al trabajo mañana y tener derechos sociales y laborales.

“Dejemos de buscar una identidad que nos confronte para construir una identidad colectiva. Porque, además,esa identidad de clase siempre tiene un antagónico, siempre tiene un culpable. Era la mafia del poder en México y era la casta en España y son las élites oligopólicas en Argentina. Siempre hay un culpable en las élites y una situación general abajo.Mejor articulemos identidades colectivas, porque si no vamos a la bolsonarización. El caldo perfecto del fascismo es asumir que si yo estoy jodido, mi vecino está peor”, abunda Mendieta.

PRIVILEGIO UNIVERSITARIO

“Soy optimista, yo sí creo que avanzamos hacia un modelo post-neoliberal –retoma Mendieta–.El covid es parte también del agotamiento del modelo neoliberal, porque demuestra que dejar a su suerte los sistemas sanitarios, privatizarlos y vaciarlos, es un peligro.

“Tendremos que trabajar en ello, organizativa y políticamente,para llegar a un momento cultural en el que la gente va a volver a abrazar el Estado social y de derecho, el Estado del bienestar, porque es fundamental que todo el mundo tenga derecho al médico más allá de su situación económica, y que todo el mundo tenga derecho al más alto grado de estudios si es que llegó hasta él.

“Vayamos a un momento de revalorización de los servicios públicos. Soy un orgulloso hijo de mesero y de ama de casa que gracias al sistema de becas pudo estudiar. Mis papás se partieron la espalda para que yo pudiera estudiar, pero aun así, sin el sistema de becas no hubiera podido llegar a la Universidad”.

Ya de salida, en el contexto de su estancia en los foros de TV UNAM, Mendieta subraya que “llegar a la Universidad siempre es un privilegioy cuando uno tiene un privilegio no tienen que azotarse, tiene que usarlo democráticamente: tirar la cuerda para que todo el mundo sume”.

“La Universidad es ese espacio que nos permite una reflexión sobre el compromiso y la capacidad de ponernos al servicio de la sociedad que nos trajo aquí. En ese sentido hay mucho que transformar. Hay deuda con nuestra generación:nos dijeron estudia, y estudiamos; nos dijeron trabaja, y trabajamos; se nos condenó a la violencia, a la desigualdad y a la falta de oportunidades. “Hoy que están encima de la mesa los programas de becas, las oportunidades de trabajar con un poquito más de igualdad y de construir un futuro un poquito más justo, no tenemos que soltar. Tenemos que construirlo. Si como generación hay algo que no nos gusta de la cuarta transformación, habrá que cambiarlo. No hay que soltarlo porque si volvemos al pasado, nos vuelven a secuestrar la política contra nosotros”.

“La 4T es una conquista de la juventud mexicana, lo vimos en las urnas. Pero no bastan las urnas, tiene que ser un proceso en el que la juventud está empujando y dando ritmo. Hablo de la juventud no como generación de edad, sino como generación de ideas, como generación social que busca un país mejor para los que vienen y para los que ya están”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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