¿QUÉ ES UN CRÍTICO LITERARIO?

“Es muy difícil definir qué es un crítico literario, incluso entre personas que están acostumbradas al trato con los libros”, advirtió Christopher Domínguez Michael en la conferencia que impartió el jueves 26 de mayo de 2022 en la Facultad de Letras y Comunicación (Falcom) de la Universidad de Colima. De ahí que el crítico literario nacido en 1962 y miembro de El Colegio Nacional desde 2017, empezara su charla aclarando “qué no es un crítico literario”.

Ciertamente, “no es un periodista que recomienda películas o libros y pone estrellitas que van de lo excelente a lo pésimo”. Tampoco es alguien que se exprese a través de las redes sociales, aunque haya críticos que opinan en ellas como cualquier otro ciudadano. “Parte del trabajo del crítico literario es, en efecto, hablar al lector que se le acerque de un texto que podría ser interesante o bello. Pero su función, al menos no la principal, no es dar recomendaciones”.

“Un crítico literario es un escritor. Y la crítica literaria es literatura sobre la literatura. Más adelante voy a aclarar exactamente lo que quiero decir, porque esta afirmación se presta a equívocos. La crítica literaria es entonces una rama de la literatura tan exigente, cuando se trata de críticos literarios completos, como la poesía o la novela. Requiere de mucho trabajo y, sobre todo, reclama que el crítico literario intente escribir tan bien como los mejores poetas, los mejores novelistas y, desde luego, los mejores críticos.

“El crítico literario no es necesariamente un profesor universitario. Por supuesto, hay magníficos críticos que han hecho toda su carrera en la Universidad. Pero habemos unos pocos, cada vez menos, que nos hicimos críticos literarios fuera de la academia: en el periodismo literario. Y aunque esta clase de crítico más bien corresponde al siglo XIX y es una especie en extinción, no por eso dejamos de existir.

“Eso no quiere decir que yo sea enemigo de la crítica universitaria. Muchos de mis maestros, y me refiero a los críticos que he leído y admiro, casi todos ellos muertos, trabajaron en una universidad. Pero la crítica literaria no es exactamente lo mismo que la teoría literaria que enseñan en las universidades. Obviamente, los críticos literarios tenemos una relación con la teoría literaria: a veces la usamos y a veces no. Hay muchísimas teorías literarias y los críticos solemos tomar de las distintas escuelas teóricas los conceptos que necesitamos.”

SE EXPRESA COMO ENSAYO

En el marco de la XXIV Jornada del Libro Universitario, Altexto 2022, y como parte de las actividades de extensión de El Colegio Nacional, Christopher Domínez cumplió distintas actividades en Colima acompañado de “mi mujer, la poeta María Baranda”.

A los profesores y alumnos de la Falcom, el autor de reseñas, ensayos, biografías, diccionarios de autores y libros de historia de la literatura y de entrevistas a escritores, incluso de una novela corta, dijo:

“El crítico es una figura ecuménica y ecléctica que se relaciona con los otros dos sujetos de la experiencia literaria: desde luego el autor y, por otro lado, el lector”.

“Los críticos literarios a veces escribimos para los autores, no porque los conozcamos necesariamente sino porque, cuando uno se entusiasma con un autor o se irrita profundamente con él, se establece un simulacro de diálogo que se expresa a través de lo que uno pueda decir sobre su obra.

“Y, por supuesto, el crítico literario está en permanente relación con los lectores. Se dirige a los muchos o pocos lectores que pueda tener con la intención de conversar sobre literatura y, desde luego, orientar (la palabra es fea, pero es correcta) a los lectores sobre el tipo de literatura que a cada crítico literario le parece fecunda.

“De acuerdo a su perfil intelectual, cada crítico recomendará un cierto tipo de literatura. Por poner tres ejemplos: los grandes críticos católicos solían recomendar literatura católica, los marxistas estaban ocupados por la naturaleza social de la literatura y, los críticos que tienen influencia del psicoanálisis, trabajan de esa manera.

“Una vez aclarado qué no es un crítico literario, debo decir que su principal manera de expresión es el ensayo. El género fue formalizado por Michel de Montaigne hace más de cinco siglos, y como lo saben quienes hayan leído a este escritor francés o al inglés Francis Bacon, el ensayo nació con la modenidad y es la forma de expresión del pensamiento en literatura.”

Hay excepciones al ensayo. Por ejemplo, en el siglo XVIII el poeta inglés Alexander Pope escribió en verso un ensayo sobre la crítica. “Es un texto liminal en la historia de la crítica literaria, pero es más bien una rareza”. En la segunda mitad del siglo XX, críticos como el francés Bernard Pivot o el alemán Marcel Reich-Ranicki, aparte de escribir en los periódicos tuvieron sendos programas de televisión muy exitosos de crítica literaria, en París y Berlín, “a donde invitaban a autores y se armaban unas peleas fantásticas”. Sin embargo, la principal forma de expresión de un crítico literario es “blanco sobre negro: la letra impresa”.

TAMBIÉN ES UN ESCRITOR:

“El crítico literario es un ser que forma parte del mundo de la literatura, con toda la grandeza y toda la miseria que esto significa. No estamos exentos de la vanidad, la envidia ni la competencia. No somos almas puras que opinen con objetividad absoluta, porque ésta es imposible: la literatura es el reino de la subjetividad. Pero, siendo subjetivos, los críticos literarios tratamos de ser en la medida que permite lo humano imparciales, al explicarle al lector qué es una obra literaria y cómo la entendemos o qué puntos de contradicción pueden ser importantes para ese lector.

“La crítica literaria es un fenómeno moderno. Y nace, curiosamente, no en la literatura sino en el teatro. Incluso, la leyenda negra del crítico literario como una alimaña envidiosa que atiende a la obra sólo para destruir la reputación de los autores porque él mismo es incapaz de crear, tiene un origen legítimo. El crítico se gestó en el teatro inglés durante la última parte del siglo XVIII, cuando los reseñistas se confabulaban con las compañías de actores para tronar una puesta en escena”.

De atronar, provocar que el público interrumpiese con estruendo la función de teatro, viene la palabra. Tronar era hacer fracasar una obra, escribiendo una crítica en contra de alguna compañía que representara intereses distintos a los de los actores que defendía el crítico, y que le competían a la troupe atacada con sus propios montajes de Rabelais o Shakespeare.

EL HAMPA LITERARIA

“Hay un origen de la figura del crítico cercana al mundo del hampa literaria, que se va a manifestar posteriormente en la figura del fundador de la crítica literaria y abuelo de todos los críticos literarios, el gran Charles Sainte-Beuve.

“La historia de Sainte-Beuve explica en mucho las dificultades para aceptar el papel del crítico literario. Dificultades que son más grandes en el mundo hispanoamericano que en el mundo francés o de lengua inglesa. Si uno observa la vida de Sainte-Beuve, entenderá cómo somos los críticos literarios, de cuál pie cojeamos.”

“Sainte-Beuve fue contemporáneo, amigo y difusor de la obra de Victor Hugo”. De hecho, eran vecinos, vivían puerta con puerta. Y cuando Charles reseñó uno de los primeros libros de poesía de quien sería el autor de Nuestra Señora de París y de Los Miserables, éste “fue a tocarle y se hicieron grandes amigos”.

Hugo estaba en plena campaña contra el neoclasisismo, “y tomó a Sainte-Beuve como jefe de gabinete o secretario”. Le pidió conducir la guerra literaria que en 1830 dio el romanticismo contra un neoclasisismo que todavía tardó en morir. De esa manera, Sainte-Beuve se convirtió en un asiduo de la familia y terminaron enamorados él y la mujer de Victor Hugo, Adèle Foucher.

“El marido tuvo pronta noticia de la infidelidad, pero, como él a su vez tenía su vida sentimental en otro lado, dejó pasar el asunto porque era más importante para él la conducción política que Sainte-Beuve podía darle al romanticismo. La situación, sin embargo, tarde o temprano estalló y Victor Hugo echó de su casa a Sainte-Beuve.”

EL CRÍTICO EUNUCO

“Ese suceso hizo que, muchos años después, Nietzsche propagara la leyenda del crítico como un eunuco. Un crítico literario es alguien que sabe cómo se hace el amor, porque lo ha visto, pero no puede participar en la vida del gineceo porque fue castrado”. Esta imagen nietzscheana del crítico literario, pensando en Sainte-Beuve, como el ladrón que roba al genio en su propio lecho ya que la vida no le dio talento para escribir su propia creación, “se volverá una leyenda muy potente. Y crea, de principio, una mala reputación para el crítico literario”.

El crítico surge como un balance entre el carácer judicial (“juzgar y diferenciar a la buena de la mala literatura”) y la naturaleza apostólica de la crítica (“llevar al ‘rebaño’ de los lectores hacia algún ideal estético”), explicó Domínguez Michael en su discurso de ingreso a El Colegio Nacional (¿Qué es un crítico literario? El Colegio Nacional, 2018). “Pero la idea que se impone y sigue prevaleciendo en el mundo es la originalidad romántica”.

“A partir de Beethoven, los artistas románticos se consideran dueños del mundo, creadores de la historia, casi dioses”. Y entonces, a esos reyes de la creación como a los otros reyes de la historia les hace falta un bufón, alguien en la corte que les esté diciendo su verdad, burlándose de ellos a veces con el agrado del artista, más frecuentemente sin él”, sigue diciendo en la Universidad de Colima.

PRIMERO LA CREACIÓN

“Esto lleva al propio crítico literario a asumir dos personalidades: por un lado, somos esa alimaña que viene del teatro inglés en el siglo XVIII y hereda la mala reputación de Sainte-Beuve; y, por otro, estamos en una condición subordinada. En el momento en que un crítico literario acepta esta parte maldita, queda en el ejercicio de su libertad.

Hay críticos literarios muy respetables, para quienes su competencia con la obra literaria los hace tan creadores como los poetas o los novelistas. La Escuela de Ginebra, los críticos literarios cercanos a esa universidad, insistieron mucho en que el objetivo de un crítico es identificarse plenamente con el creador e igualarse a él. Otros, más prudentes, consideran que la crítica es literatura de la literatura, pero literatura en segundo grado.

“Al crítico literario le conviene asumir que, en el pleito de ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?, es decir, ¿la creación o la crítica?, primero está la creación y luego la crítica. Eso nos da muchísima libertad. Y, además, es muy cómodo porque nos permite movernos de manera horizontal.”

PEDAGOGÍA LITERARIA

“Por otro lado, el crítico literario tiene obligaciones pedagógicas. Son muy pocos los críticos literarios que no ambicionan, de manera abierta o secreta, influir sobre el lector. Como todo escritor, el crítico literario quiere comunicar, darse a conocer. Y, desde luego, considera que hay un tipo de literatura (la que a él le gusta) que le conviene a los lectores.

“Un buen crítico literario exhibe las diferentes maneras de leer un libro, y pone a consideración del lector la variedad de acercamientos que puede haber a una obra literaria, pero siempre dice: esta es la que yo prefiero, y la prefiero por esto o aquello. Aquí tiene que ver mucho la personalidad del crítico literario, hay algunos que se niegan a hablar o a reseñar a ciertos autores.”

Domínguez Michael termina la primera parte de su exposición aclarando que la reseña es, simplemente, la forma mínima que debe tomar el ensayo. Es decir, la reseña es sólo la manera más breve en la que se expresa el crítico literario. Eso no quiere decir que sea pasajera ni chafa (aunque a veces lo es), veleidosa ni caprichosa.

“Siempre invito en mis conferencias a leer las reseñas que escribió el joven Borges en la Revista del Hogar. Son obras maestras de la crítica literaria, en cuartilla y media. Que la reseña sea breve o vaya destinada a un público amplio como puede ser el de una revista comercial, no la exime de pretender ser una obra de arte, como en ningún caso un poeta, esté escribiendo para quien lo esté haciendo, se puede permitir malos versos. Un crítico literario serio utiliza la reseña con la misma seriedad con la que escribió su gran obra de 600 páginas.”

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Comentarios

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *