Hace un par de semanas nos comentaba el diputado federal morenista Locho Morán sobre la gestión para que la gobernadora Indira Vizcaíno otorgara un par de patrullas al Ayuntamiento de Colima para reforzar las acciones policiales en la capital, y ayer que fueron entregadas por la titular del Poder Ejecutivo estatal a la administración municipal, el evento fue desdeñado por el alcalde capitalino, Riult Rivera.
¿Por qué no acudiría Riult a recibir este par de patrullas que le fueron donadas a su maltrecha administración vía el Fondo para el Fortalecimiento de las Instituciones de Seguridad Pública? La pregunta es válida porque nos cuentan que había anunciado su presencia en el Centro capitalino, y que incluso llevó “porra”. Cualquiera que haya sido su motivo, su ausencia le da validez a las numerosas ocasiones en que morenistas han evidenciado que en la capital no se usan los fondos federales para el fortalecimiento a la seguridad en equipamiento verdaderamente útil. Desde compra de aires acondicionados, hasta banalidades más angustiantes, el tema es que, durante la administración pasada de Margarita Moreno, y aún más en la actual, la capital se ha distinguido por la poca presencia de patrullas municipales, que el año pasado reportaban alrededor de cuatro en total.
En el evento en el que “El Tamacuas” Pancho Ánzar acudió en representación de su alcalde, la Gobernadora les recordó que su administración ha entregado 12 patrullas al ayuntamiento capitalino y que trabaja para todos los municipios por igual… En lo que pareció una respuesta directa a esta aseveración de Indira, no tardaron en correr por las redes “curiosas intrigas” sobre que Manzanillo ha sumado, en lo que va de la administración de Rosi Bayardo, 64 patrullas más a su roster. Pero omitieron lo más importante: la abundancia de patrullas porteñas responde efectivamente a una excelente coordinación entre el gobierno municipal y el estatal, pero más que nada a que allá sí se ejercen y se invierten los fondos para seguridad.
Dejando de lado el desdén del alcalde prianista al evento, en el Ayuntamiento capitalino impera un desdén por gobernar como se debe; el par de patrullas son una muestra, tal vez pequeña, pero significativa.
