SABORA FEST

El comidafest, como nos gusta decirle al Sabora, fue pensado para continuar el ambiente festivo después del docenario guadalupano y antes de las navidades (como se refieren los españoles a la secuencia de Noche Buena, Año Nuevo y Día de Reyes) porque, más que un clima invernal, en esa temporada se viven en la capital de Colima fechas que, por lo menos, no son de calor.

Además, para esos días la gente ya cobró el aguinaldo y puede darse el lujo de comprar una botella de vino mexicano a precios que, por cierto, triplican las ofertas de botellas importadas de la Rioja o Burdeos disponibles en cualquier supermercado.

El calendario original de los festivales en el centro histórico se trastocó como resultado de la negociación entre aquellos ayuntamientos que siguieron al de Héctor Insúa y analizaron cancelar el proyecto, y la cámara restaurantera cuyos socios están empeñados en sacar a los colimenses de la barbarie de la cerveza (o, peor, de la michelada) para llevarlos a la civilización del vino.

Un obispo ya emérito de esta diócesis se quejaba en su tiempo que sólo en Colima se celebran carnavales en plena cuaresma. Y organizar un festejo a un mes de que terminó el ciclo de fiestas charrotaurinas y ferias locales, y a 30 días que empiecen las vacaciones de Semana Santa, es un guiño al espíritu pachanguero de los colimotes o un mal cálculo sobre el real poder adquisitivo de la población.

En fin, por el bien de los expositores deseo que el Sabora Fest 2025 sea un éxito en los términos que se plantea: la reconquista del espacio público por una ciudadanía que, de no estar consciente de las profundas razones de la violencia, tendría miedo no sólo de congregarse en el jardín Libertad sino de asomarse a la puerta.

Por lo demás, aunque no se hayan podido elevar los drones, espero que la policía municipal pueda garantizar la seguridad en el primer cuadro, donde los cristalazos y asaltos a transeúntes curiosamente suelen disminuir durante este tipo de eventos.

El mayor temor de los automovilistas es que los agentes de Vialidad se ensañen con los conductores que se estacionen por las calles del primer cuadro, como se han cebado con quienes transitan por el tercer anillo periférico sin imaginar que, los 80 kilómetros por hora permitidos en el tramo de Villa de Álvarez, bajan a 60 como límite de velocidad en cuanto ingresan al territorio de Riult Rivera.

MARGARITA GORDILLO

La semana pasada murieron dos estimados compañeros de la Universidad de Colima: Margarita Gordillo y el ingeniero José Levy.

Margarita se integró a la hoy Facultad de Letras y Comunicación en 1985, luego que el terremoto en la Ciudad de México dejara a su familia sin casa. Según recuerdo lo que ella nos contaba, su mamá había sido secretaria en la Cámara de Diputados y le tocaba apoyar a la diputación de Colima. Y uno de esos legisladores federales fue el rector de la UdeC, Humberto Silva.

Después del sismo, la señora le contó a Silva Ochoa cómo la fachada del edificio de departamentos donde vivía su hija con su yerno Marcos, colapsó y se llevó con la pared exterior una parte del piso. La providencia quiso que en la parte que no se derrumbó, quedara la cuna donde dormía su nieto de brazos.

Como muchas familias defeñas, la que formaron Margarita y Marcos Elizarrarás buscó tras el sismo un nuevo hogar. Se asentaron en esta capital: ella trabajó muchos años en la casa de estudios y su esposo, reconocido fotógrafó de prensa, se integró a la plantilla laboral del Diario de Colima. Aquí crecieron sus hijos y dos de ellos fueron activos de Acción Nacional, partido en el que Mauricio sigue militando.

A Margarita se le adelantaron su esposo y uno de sus hijos. Pero hoy su familia pierde a una madre y a una abuela siempre cariñosa a pesar de la adversidad, a quien recuerdo con el mismo afecto con el que ella siempre me trataba cuando nos encontrábamos.

JOSÉ LEVY VÁZQUEZ

Aunque lo conocía de antes como papá de Roberto y Paty, quienes fueron a la misma preparatoria que yo, y por ser una de las figuras claves de la industria radiofónica local que, por lo demás, en la administración municipal de Carlos Vázquez Oldenbourg se distinguió como un innovador titular de Cultura en el Ayuntamiento de Colima, no empecé a tratar al ingeniero José Levy Vázquez hasta que se integró a la Dirección General de Producción de Medios de Comunicación de la UdeC.

Por la experiencia que había adquirido como gerente de la empresa radiofónica fundada por su padre, José Roberto Levy Rendón, y dirigida tras el fallecimiento de este por doña Rosita Vázquez Schiafino, su madre, el rector Silva Ochoa invitó a Pepe Levy a encabezar una dependencia cuyo objetivo a mediano plazo era lanzar una emisora universitaria.

El proyecto se alargó debido a la resistencia del gobierno federal a otorgar nuevos permisos de transmisión a las universidades públicas, dado que las de Guerrero y Puebla habían venido operando radiodifusoras clandestinas con una actitud, más que contestataria, beligerante.

El veto perjudicó incluso a la UNAM, que no tuvo una televisora en señal abierta hasta muchos años después. Y, en concreto, la Universidad de Colima tuvo que cancelar el pedido del transmisor que había hecho ante la promesa del presidente de la Madrid de otorgarle una frecuencia de radio.

La alternativa fue producir contenido para la radio comercial. Por convenio, diversas estaciones en la entidad insertaban a lo largo de su programación cápsulas de historia, cultura popular y en general de difusión de las actividades institucionales, con formatos que iban del noticiero al radioteatro.

Cuando las condiciones políticas cambiaron, José Levy inauguró una nueva estación en Colima: Universo FM, en donde puso en práctiva una comunicación sonora completamente distinta a la que se hacía en la radio comercial, y revivió aquellas vocaciones que la radiodifusión privada había perdido por exigencias del mercado publicitario.

Recuerdo la hoja de continuidad del primer día en que la XERL estuvo al aire, el 12 de octubre de 1940, que me mostró orgulloso en un aniversario: hubo un noticiero, una revista musical con cantantes locales que en vivo interpretaban un repertorio típico de lo que luego iba a ser el Amanecer Ranchero y, para amenizar la hora de la comida (e inducir a la siesta, bromeaba yo) una pieza de música clásica.

(Transmitir sin interrupciones ni cortes comerciales una sinfonía provocó aquella anécdota de ‘El Gato’ Isaís que, distraído porque había salido de la cabina para fumar o ir al baño, cuando regresó y escuchó que el disco seguía girando pero en silencio, sin saber que era la pausa entre un movimiento y otro abrió el micrófono y exclamó: “¡Échale Tchaikovsky!”).

En Universo, Levy revivió la hora de los clásicos, un ejercicio de educación musical que, para ser justos, en la banda de frecuencia modulada local ya había realizado Gonzalo Castellot en la primera emisora de FM que hubo en la ciudad. Sin embargo, en la historia de la radio local el pionero fue Levy Rendón.

HOY EN LA HISTORIA

Como periodista, tuve ocasión de conocer dos de las aficiones del ingeniero Levy: su faceta como radioaficionado, en la cual obtuvo infinidad de confirmaciones mediante tarjetas postales de haber sido escuchado en lugares lejanos; y su pasión como filatelista. Admiré en una exposición la serie completa de estampillas conmemorativas por la olimpiada México 68.

Entre los muchos legados que deja José Levy están sus viñetas de Hoy en la Historia. Comenzaron en la XERL, llegaron a estar en esa cadena estatal de radio universitaria y, finalmente, se transmitieron por la 94.9. Del medio sonoro pasaron al escrito: se publicaron en Ecos de la Costa y, en su última etapa, en el periódico universitario El Comentario. Nunca falló en señalar las efemérides, aunque las entregas se publicaran por junto después de algún día de asueto o periodo vacacional. Y las mantuvo actualizadas hasta el final.

La serie es una fuente de documentación muy valiosa que los historiadores del presente y el futuro agradecerán, pues además rescata muchos de los aportes historiográficos del pasado, precisando fechas, nombres y denominaciones, así como desmintiendo falacias y lugares comunes. La I. de Francisco Madero no era de Ignacio, sino de Indalecio, recordaba por ejemplo.

Don Pepe pertenece a un linaje y a una generación en donde la técnica se combinó con el arte y la cultura. Él mismo se formó como ingeniero en Comunicaciones Eléctricas en el Politécnico Nacional, pero su hijo José Roberto estudió Ciencias de la Comunicación. Levy Vázquez abrió las puertas de la emisora para que su tía, la actriz y directora Vera Vázquez, probara que era posible hacer arte en este medio a través del radioteatro.

Su abuelo paterno, José Levy (“¡no sé de dónde sacaron los de Rehyms!”, exclamaba) fue músico y director de orquesta. Su abuelo materno, Fernando Vázquez Schiaffino, gerente general de la Compañía Hidroeléctrica Occidental, la ‘fábrica de luz’ en El Remate. Y, de alguna manera, en el nieto confluyeron estas dos tradiciones: la ciencia y las humanidades.

Pepe Levy no sólo aquirió habilidad y conocimiento, sino la conciencia de estar inaugurando una nueva etapa: ser el primer radioperiodista deportivo; transmitir una carrera ciclista si no en vivo sí en directo, registrando con una grabadora de carrete las incidencias de la competición; pero, sobre todo, esforzarse por hacer radiocomunicación cuando la tendencia mundial apuntaba a convertir a la radio en una sinfonola.

LOS VESTIDOS DE GRISELDA

En la sala de exposición en Palacio de Gobierno a la que quedó reducido el Museo Griselda Álvarez que estuvo en el Parque Regional y fue cerrado por la administración de Ignacio Peralta cuando concesionó ese espacio a un particular, no se exhiben vestidos de quien fue la primera mujer en gobernar un estado de la república.

Esto me lo aclara una de las mujeres que han asumido el compromiso de preservar el legado de doña Griselda. Y, en efecto, el curador de esta sala museográfica me comenta que los tres vestidos elegidos por la propia maestra no han vuelto a estar a la vista del público desde que se reabrió la muestra. Dos de ellos porque requieren limpieza y el otro porque sufrió desgarres y roturas cuando el museo original fue desmontado a toda prisa, quedando almacenada la colección sin los cuidados adecuados.

ESCUELAS EN EDIFICIO AJENO

Otro lector nos da más datos acerca de los planteles educativos que comenzaron sus actividades en edificios prestados.

“La Escuela de Derecho de la Universidad de Colima inició sus actividades académicas en las aulas de la escuela Gregorio Torres Quintero allá por 1957. Años después cambio su sede a lo que hoy es el IUBA (Instituto Universitario de Bellas Artes).

En ese inmueble funcionó por años el Hospital Civil de la capital, pero “en virtud de la construcción” del nuevo Hospital General en la esquina de avenida San Fernando e Ignacio Sandoval, estrenaron edificio el nosocomio y, sede, la escuela superior.

Las aulas de la licenciatura en Derecho pasaron a lo que hoy es el Campus Central, en ese entonces flamante Ciudad Universitaria, y posteriormente –junto con la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales– fue reubicada en el Campus Norte de la Universidad de Colima.

Esta dinámica de los planteles escolares de todos los niveles en Colima, empero, no alivia la molestia de la comunidad del Isenco Manzanillo porque han estado en edificio prestado (el del Conalep) desde hace veinte años.

FE DE (E) RATAS

En los modernos sistemas de edición de textos, los duendes de la vieja imprenta radican en las aplicaciones de autocorrección. En la pasada columna se publicó que el nombre oficial de la ETI era escuela secuendaria Moisés Sánchez, cuando lo que yo quise escribir era secundaria No. 6 ‘Moisés Sáenz’, el nombre de quien fue secretario de Educación Pública en la última etapa del gobierno de Plutarco Elías Calles.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Comentarios

Un comentario

  1. Gracias por tocar el tema, mi estimado Adalberto… ropa, objetos personales, fotografías y letras, muchas letras, son los elementos que más abundan en las bodegas de la hacienda de La Esperanza…así, tal cual, lamentablemente embodegados. Un abrazote!!!

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