¿SUMA O RESTA EL SEGURO POPULAR?

Como un primer paso hacia la cobertura universal, el gobierno de López Obrador ha planteado la conveniencia de que el IMSS atienda también a los beneficiarios del Seguro Popular.

A mediano plazo, ¿podríamos llegar a tener un sistema unificado en el que las diferentes instituciones de salud atiendan a los derechohabientes de los distintos esquemas de seguridad social?

Es probable. Aunque todavía no está claro el modelo bajo el que coexistirán dos (o tres, si incluimos en la ecuación al Instituto de Seguridad Social y Servicios para los Trabajadores del Estado) sistemas de cobertura médica, y dos (o tres si contamos al ISSSTE) regímenes de cotización.

Podría ser un poco como lo que ocurre en Colima con el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas. A falta de un hospital militar en la capital o uno naval en Manzanillo, mediante un convenio la derechohabiencia del IMSSFAM es atendida en el IMSS.

El meollo de la cuestión es que el Estado no decide solo. El Seguro Social es un sistema tripartario: se nutre con las cuotas que pagan patrones, trabajadores y gobierno. El Seguro Popular, en cambio, es bipartario. La atención en el ISSSTE se paga con las aportaciones de los trabajadores y del Estado mexicano, como patrón.

Si llegan a fusionarse el Seguro Social y el Seguro Popular, por ejemplo, ¿el IMSS tendrá que extender el certificado de incapacidad a los afiliados al Seguro Popular que no puedan trabajar por enfermedad?

No sabemos aún.

NO SÓLO SERVICIOS MÉDICOS

En las cuotas del seguro social se engloban tres coberturas que no tienen necesariamente los otros sistemas de protección social en salud: atención médica, pensión por incapacidad o jubilación y otros servicios.

Incluso, dentro del IMSS existe una cláusula según la cual este instituto ofrece únicamente servicios médicos a quienes pagan una cuota más baja.

Hasta hace algunos años, las prestaciones sociales que cubría el IMSS además de las estancias infantiles, terapias de rehabilitación o tiendas, incluían actividades deportivas y culturales.

El Seguro Social llegó a tener equipos de natación y un club de primera división profesional, el Atlante. Así como una red de teatros. Sin olvidar que también coprodujo telenovelas históricas con lo que hoy es Televisa.

Que el seguro social no es lo mismo que los servicios de salud que presta el IMSS, se entiende mejor cuando vemos las subrogaciones que el Instituto puede llegar a hacer a médicos particulares y centros privados para que éstos brinden servicios específicos, como los de consulta de alta especialidad o imagenología diagnóstica y terapéutica. En este caso, tu seguro social paga servicios médicos privados, es decir, que no ofrecen los hospitales del IMSS.

Los derechohabientes del IMSS estamos acostumbrados a que casi todos los gastos médicos los absorba el Instituto, pero en el Seguro Popular el monto de los servicios ofrecidos es limitado. Quiere decir que la póliza no es de cobertura amplia. Hay medicamentos e intervenciones quirúrgicas que no están incluidos.

Uno y otro sistema dejan fuera de rango las consultas de algunas subespecialidades médicas (en el IMSS por la sencilla razón que no cuentan con facultativos de esa rama y tampoco lo subrogan), cirugías de determinado nivel de complejidad y medicamentos, estudios o análisis de laboratorio y de gabinete muy caros.

Se ve como un problema de la medicina social, pero quienes pagan un seguro de gastos médicos mayores de tipo privado saben que la cobertura también es limitada. Muchas veces la aseguradora paga una parte de la atención y deja el resto con cargo al titular de la póliza (generalmente el excedente a lo que está establecido en el tabulador de pagos a médicos o al hospital), al margen del deducible acordado.

¿CUÁNTA CARGA AGUANTA EL BURRO?

No pocos analistas sostienen que las dificultades financieras del IMSS se deben a que atiende a más gente de la que cotiza. En determinados momentos de su historia, le otorgaron seguro social a los ejidatarios con una cuota fija (aunque, como patrones, están obligados a asegurar a los jornaleros del campo) y a los estudiantes del nivel superior.

Las política neoliberal fue laxa con los patrones y permitió la creación de puestos de trabajo que no cuentan con prestaciones sociales (con argucias legales como las que facilita el outsourcing o terciarización), tanto como el pago de cuotas que no corresponden al salario real.

En esos casos el trabajador acepta cotizar menos de lo que debería, engañado por un patrón que le asegura que pese a pagar una cuota baja tiene garantizada la atención médica, pero no le advierte que eso repercutirá en el monto de la pensión que recibirá el asalariado cuando se jubile.

Por lo demás, mientras durante años se frenó la afiliación fue creciendo el número de trabajadores jubilados o pensionados que ya no paga cuotas pero requieren de una atención médica costosa para enfermedades cronico-degenerativas.

Para los aportantes del Seguro Social (gobierno, patrones y trabajadores) es un asunto crucial si el Instituto admite a nuevos beneficiarios no cotizantes, tanto como que el IMSS no esté incorporando a todos los que deberían estar asegurados en los términos de la legislación laboral o que no están pagando las cuotas que corresponden a sus remuneraciones.

Como me dice un amigo, cuando se asegura gratuitamente a segmentos de la población tan amplios como son los estudiantes, se le incrementa “la carga al burro”. Y ¿cuánta carga puede aguantar el asno sin “redengarse”, cuando “ya por sí está medio bombo”?

Lo que lleva a nuestro lector a preguntarse por el “sospechoso silencio de quienes de manera directa contribuyen al sostenimiento del Seguro Social”, patrones y sindicatos, ante el anuncio de que los beneficiarios del Seguro Popular serán atendidos en el IMSS.

Amén de que les quitarán la caja chica a los gobernadores y ya nomás por eso deberíamos aplaudir la medida, habría que hacer cuentas: una posibilidad es que el IMSS colapse por la sobre demanda pero, por otro lado, no es remoto que la idea funcione.

Probablemente con la partida del presupuesto destinada al Seguro Popular manejada ahora por el IMSS y no por las secretarías de Salud estatales, la Seguridad Social pueda aspirar a la cobertura universal (tipo Canadá) que prometió en campaña el presidente López Obrador.

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